28 de diciembre de 2009

La inocentada de Stonehenge


Me despierto esta mañana en el hospital; son las ocho menos cuarto. Bajo a la cafetería y aún no ha llegado nadie. Pido mi desayuno, me siento y me pongo a leer mis blogs favoritos en mi teléfono.

-¿Qué programa es ése? -me pregunta el compañero que llega primero.
-Esto es el Twitter -respondo. Es un servicio que te permite obtener las noticias que genera la gente que te interesa. Por ejemplo,... Bitácoras acaba de publicar que... ¿"National Geographic destapará el fraude de Stonehenge"?
-¿Cómo? ¿De qué va eso?
-Déjame que lo lea... a ver, aquí dice que National Geographic enseñará en enero algunas fotos que demuestran que Stonehenge es un engaño. Sus piedras se tallaron a principios del siglo XX y el monumento fue levantado poco después en secreto por el gobierno inglés para crear un falso destino turístico. Y, mira, trae fotos de cómo se construyó.

Poco a poco va llegando la gente y el fraude de Stonehenge se convierte en el tema del desayuno de la cafetería del hospital. Hasta que por fin alguien acertadamente dice:

-Anda ya. Eso es mentira. Eso es la inocentada del día.

Tiene razón. Ha sido la inocentada del dia, pero que a través de Internet se ha extendido internacionalmente como la pólvora. Tanta ha sido su repercusión, que National Geographic ha tenido que explicar que ellos no tienen nada que ver con esa noticia. Ya se conoce al autor del bulo que, asombrado por la repercusión de su historia, ha reconocido hace unas horas que todo ha sido una broma.

Sin embargo, todo esto me ha dejado pensativo porque ¿cuántas de las noticias que leemos a diario serán también mentiras intencionadas? ¿Y cuántas de ellas nos creeremos sin ni siquiera reflexionarlas?

Foto: Sentado en Stonehenge. También es un montaje; jamás estuve allí.

25 de diciembre de 2009

La Navidad del médico


Una de las peores cosas de ser médico es que, cuando tu familia se reúne otro año por Navidad y compruebas que todos siguen bien de salud o que sólo tienen pequeñas dolencias, sabes que esa situación es muy frágil. Entonces, con cierto agobio, te preguntas si al año que viene, en la próxima Navidad, volveremos a estar todos y así de bien.

A pesar de esta actualización, un poco pesimista, os deseo feliz Navidad a los que la celebráis, felices fiestas a los demás y felices guardias a los que tenemos que trabajar.

Foto: Las copas de anoche, esta mañana.

22 de diciembre de 2009

El Pamukkale español de fosfoyeso


La urbanización de Pamukkale fue una barbaridad medioambiental como otras muchas que ha cometido la Humanidad.

-Al parecer, este lugar se formó hace mucho tiempo sobre unas fuentes termales ricas en carbonato de calcio -comenté en el autobús. El agua, al evaporarse durante siglos, ha ido haciendo que el carbonato cálcico se precipite de esta forma tan especial.
-¿Dónde has leído eso? -me preguntó alguien.
-En la Wikipedia. Me la he estudiado antes de salir de España. También dice que al final del siglo XX se construyeron hoteles en la cima de la montaña, que usaban el agua de las termas y que deterioraron mucho las piscinas naturales. Por eso, los hoteles se acabaron demoliendo y se construyeron encima de donde estaban unas piscinas artificiales, que son a las que nos van a dejar entrar hoy.
-¿Y dice algo más la Wikipedia?
-Sí. Que estas aguas termales son ligeramente radiactivas.

Cuando llegué, no me decepcioné, porque antes de llegar ya me había hecho a la idea de que el lugar era más pequeño de lo que parecía en las fotos de las agencias de viaje.

-Esto de las montañas blancas y la radiactividad, ¿sabéis a qué me recuerda? -preguntó Manolo. A los depósitos de fosfoyeso de Huelva.

Al volver a España, me estudié en la Wikipedia qué era eso de los depósitos de fosfoyeso de los que nunca había oído hablar. El fosfoyeso es un desecho que se produce durante la síntesis de ácido fosfórico. Si entráis en Google Earth, al este de Huelva, en la orilla del río Tinto, hay una inmensa mancha blanca, tan grande como media ciudad, formada por fosfoyesos. Para empeorar la cosa, los fosfoyesos tienen restos de radio y uranio y, por lo tanto, también son radiactivos.

¿No hablábamos hoy de barbaridades medioambientales cometidas por la humanidad? Pues ahí están todavía los depósitos de fosfoyeso de Huelva.

Foto: "Los ocho médicos", descalzos, sobre Pamukkale.

19 de diciembre de 2009

Cuatro objetos de primera necesidad


No es fácil decidir cuándo la obra de tu casa está lo suficientemente acabada como para que puedas irte a vivir allí. Para tomar esta decisión, yo voy a utilizar el manual de juego de Los Sims 3:

"Objetos de primera necesidad

Los siguientes cuatro elementos cubren necesidades básicas: toda casa debería contar con ellos. No hace falta que sean de la máxima calidad, pero si no tienes al menos un modelo básico de cada uno de ellos, la vida de tu Sim será de los más miserable:

Nevera.
Cama.
Inodoro.
Bañera o ducha."

Así que, haciendo caso al manual, me mudo en cuanto me traigan la cama y la nevera y me acaben de montar el cuarto de baño. Lo demás ya lo iré comprando más o menos calmadamente en Ikea.

Foto: Ikea, esta mañana. Un mensaje en el suelo de la escalera te informa de que quizás tus nuevos muebles, aunque modernos y bonitos, no sean todo lo originales que creías.

16 de diciembre de 2009

Anticoncepción en el Metro


Hace unos días, al entrar en el vagón del metro, vi a una adolescente, de entre 16 y 20 años, que leía con gran atención lo que parecía ser el prospecto de un medicamento. Mi curiosidad médica me pudo y, sigilosamente, me coloqué cerca de ella para espiar cuál era el medicamento en cuestión.

"...los gestágenos son hormonas sexuales femeninas...", pude leer de reojo.

-Ah, muy bien -pensé. Esta chica seguramente está planteándose comenzar a tomar anticonceptivos orales. Me alegra ver que las adolescentes de hoy en día se toman la anticoncepción de forma natural y sin tabúes; de hecho, a ésta no parece avergonzarle el hecho de que algún pasajero del metro pueda enterarse de que toma la píldora. Se nota que los jóvenes tienen una buena educación sexual y...
-No sé, ¡esto tiene demasiados efectos secundarios! -interumpió la chica, sacándome de mis pensamientos.

Entonces, bruscamente, le dio el prospecto a un amigo suyo y pude leer en él perfectamente: "Norlevo, levonorgestrel". Vaya. No eran anticonceptivos, sino la píldora del día después.

En ese momento comencé a preguntarme si la educación sexual de los jóvenes no era tan buena como yo creía y si nos debemos plantear aún muchas cosas acerca de la educación sexual.

Foto: El Metro, esta noche.

13 de diciembre de 2009

Navidad, calorías y tallas quirúrgicas


Este otoño he engordado y aún me quedan por delante la mitad de las comidas de Navidad.

No sólo es culpa de la comida; la vida de un residente apenas deja tiempo para practicar ejercicio periódico. Basta con tener un par de guardias en una semana para no poder ir al gimnasio esos dos días. Y eso sin contar los días de saliente, que como las guardias hayan sido malas, uno esta lo suficientemente cansado como para que lo menos que le apetezca sea ponerse a correr en la cinta. Con eso ya sumo cuatro días semanales de sedentarismo.

El no poder hacer el deporte suficiente se nota. Concretamente, yo lo he notado en las tallas de los pijamas quirúrgicos. La semana pasada tuve la suerte de conseguir, después de mucho tiempo, un pijama de mi talla, la talla amarilla, la mediana. Al ponerme los pantalones, comprobé cierta dificultad para atarme el lazo de la cintura.

El año pasado, gracias al estrés que supone ser R1, gastaba con la ansiedad de mis guardias todas las calorías que habría quemado en el gimnasio. Pero ese año de R1 se pasa, se comienza a ser R2, la ansiedad de las guardias desaparece y las calorías se quedan en la propia barriga.

Como no se me ocurra algún remedio, me veo avanzando irremediablemente por los colores de las tallas: primero hacia la negra, la grande; después a la azul, la extragrande para acabar en la roja: lo suficientemente grande para parecer más que cirujano un rapero del Bronx.

Foto: Belén de chocolate en el escaparate de la pastelería "La Campana".

8 de diciembre de 2009

Soy Internet-dependiente


Ayer se me quemó el router y me quedé sin internet. Jamás se me había ocurrido lo difícil que es hoy en día estar una tarde entera en casa sin poder entrar en la red.

La primera dificultad llegó cuando me di cuenta de que, sin internet, no tenía forma de enterarme del número de teléfono de incidencias de mi compañía telefónica. Cuando por fin (tras casi una hora) conseguí llamarles, me dijeron que tardarían por lo menos 48 horas en traerme un router nuevo y que todo ese tiempo estaría sin internet.

Pensé en salir de casa para distraerme. La mejor forma que tengo para encontrar a mis amigos a última hora es meterme en Gmail y leer las cadenas de quedada. Fui al ordenador y cuando me senté frente a él, recordé que no tenía internet.

Entonces cogí algunos artículos de Medicina que tenía pendientes de estudiar y que sorprendentemente estaban en formato papel. Cogí mi subrayador amarillo y señalé las referencias que me parecían más interesantes. Volví al ordenador para buscar las referencias y frente a la pantalla recordé de nuevo que no tenía internet.

Puse la tele después de varios años para comprobar que ya no conocía ninguno de los programas que ponían. Tras ver a Risto Mejide meterse con media humanidad, me ilusioné al recordar que seguramente ya estaría on-line el siguiente capítulo de The Big Bang Theory, pero, esta vez, antes de levantarme del sofá recordé que no tenía internet.

Me puse a jugar al Mario Kart en la Wii; pero tuve que competir contra la computadora en vez de contra los viciados conductores japoneses que se pasan los días pegados a su volante inalámbrico. Aquello no tenía ni la mitad de emoción, así que lo dejé pronto. Todo por no tener internet.

Así que me pasé la noche entera leyendo un libro (un libro de papel, no un ebook). Es "La casa de Dios" de Samuel Shem, que me prestó Enrique la semana pasada. Está bastante bien. Os lo recomiendo.

Menos mal que tengo una conexión de emergencia desde la cual puedo actualizar el blog, que si no, me da algo.

Foto: Mi router. El humo no es real, es de Photoshop. El olor a plástico quemado sí es real, pero no hay forma de captarlo.

5 de diciembre de 2009

Médicos con los cables cruzados


En ocasiones, un paciente me pilla con los cables cruzados y recibe de mí una contestación brusca o una explicación rápida. Incluso en un par de ocasiones he llegado a discutir con pacientes.

Me ocurre siempre entre las tres y las cuatro y media de la madrugada y con enfermos de Urgencias. Después de una cansada guardia en la que por fin me meto en la cama, me destroza los nervios levantarme a la media hora con el corazón en un puño porque acaba de sonarme el busca.

He aprendido a no irritarme en estas conversaciones nocturnas con los pacientes: tomo aire despacio y pienso que si el paciente ha venido a Urgencias a esas horas es porque está muy agobiado y que por lo tanto hay que ayudarle. A veces, esto no es suficiente y tengo que recurrir a pensamientos del tipo que "quiero ser un médico bueno y paciente" o incluso a que "me están pagando por estar de guardia".

A pesar de esto, es posible que ganen la partida de la paciencia ideas opuestas del tipo "¿por qué no se tomó un ibuprofeno y me dejó dormir?", "¿por qué come cosas a la que sabe que es alérgico?", "¿por qué viene si ha dejado de sangrar?" y "¿por que no vino hoy a las siete de la tarde?".

Esos días en los que los pensamientos negativos son más fuertes que los positivos son aquellos en los que los pacientes me cogen con los cables cruzados. Espero que, con el paso de los años, sean cada vez menos.

Foto: Cables cruzados en un rincón de la Facultad de Medicina en 2006.

1 de diciembre de 2009

Ya es Navidad en El Corte Inglés


El pasado domingo 29 de noviembre ya era Navidad en El Corte Inglés.

Entiendo que se haya propuesto aumentar el consumo medio de los españoles para salir de la crisis; pero esto ya es pasarse.

Firmado: Plataforma de los que queremos que la Navidad comience, como muy pronto, en Adviento.

Foto: La decoración de El Corte Inglés de este año. Será por la crisis, pero no es especialmente original.

29 de noviembre de 2009

Albañiles y comunidad


-A ver, Emilio, lo primero decirte que no te estamos riñendo, ¿vale?
-Vale.
-Pero es que la mayoría de los vecinos empezamos a estar preocupados por lo que se está alargando la obra de tu casa.
-Ya.
-Y no sería ningún problema si los albañiles fueran un poco más limpios; pero es que todos los días dejan el descansillo lleno de suciedad y la limpiadora tiene que dedicarle mucho tiempo.
-Bien, hablaré con ellos.
-En la última reunión de comunidad incluso se propuso que, dado que ensucias más que el resto de los vecinos, pagaras un extra en la cuota.
-Pero...
-Y además tus albañiles son muy ruidosos. ¿Sabías que el día del Pilar vinieron a trabajar a las ocho de la mañana y que nos despertaron a todos con sus ruidos. Ese día es festivo y los vecinos queríamos dormir.
-No sabía que iban a venir ese día, no,...
-Y luego está lo de la inundación de tu obra...
-Pero eso no fue culpa mía; fue la vecina de arriba, a la que se le rompió una tubería...
-Puede, pero el agua acabó saliendo por debajo de la puerta de tu casa y eso te acaba señalando a ti; ¿entiendes lo que quiero decir?

Foto: La obra. Cómo van las cosas.

27 de noviembre de 2009

Desde hoy, hemos roto


De nuevo, como otras tantas veces, tuve que hablar con ella a través de mi móvil. Escuché su voz femenina y su correcto castellano, al que no le faltaba ninguna ese, acusándola de que, con toda probabilidad, había nacido de Sierra Morena para arriba.

(...)
-¿Así que quieres dejarlo? -preguntó.
-Sí, quiero dejarlo, sí. Lo siento -respondí.
-Pero, ¿es por algo que te haya pasado?
-No, no me ha pasado nada, no es por eso.
-¿Y no hay nada que pueda hacer para que cambies de idea?
-No, lo lamento, ya he tomado la decisión.
-Entiendo que quieras un iPhone, pero si te quedas en Vodafone, te podemos ofrecer móviles de la misma gama que el iPhone y por cero euros.
-Muchas gracias por la oferta, pero es que quiero un iPhone, y para eso me tengo que cambiar a Movistar obligatoriamente.
-Eso quiere decir que vas a terminar tu contrato, que ha durado más de diez años.
-Eso me temo sí.
-Muchas gracias por tu confianza durante todo este tiempo -terminó y colgó.

Confieso que a lo largo de mi vida he sufrido rupturas sentimentales en las que no me he sentido tan mal como hoy hablando con la señorita de atención al cliente de Vodafone.

23 de noviembre de 2009

No estuve en el Congreso


Cuota de inscripción en el congreso nacional: 270 euros.
Ave Sevilla-Madrid ida y vuelta: 147 euros.
Alojamiento en un hotel cercano al congreso: 450 euros.
Dietas decentes pero no suntuosas: 100 euros aproximadamente.

TOTAL: 967 euros.

Eso es más o menos lo que me habría costado asistir al Congreso Nacional de Otorrinolaringología; es decir, cinco guardias y pico. Me da mucha pena no haber ido; sobre todo porque quería saber cómo era la especialidad en otras partes de España, pero es que me salía bastante caro.

-Ir a congresos ya no es lo que era -me comentó un compañero hace unos días. Antes, no hace mucho años, los laboratorios se peleaban por quién era el que te pagaba el congreso, quién te daba el mejor hotel y quién te llevaba a comer a los mejores restaurantes. No ha cambiado nada la cosa...

Yo no conocí esa realidad, pero si realmente la cosa era así, ha cambiado mucho. Supongo que habrá sido por la aparición de los genéricos y porque, con la informatización de las recetas, al final el sistema sanitario se acaba enterando de todo lo que has prescrito.

De todos modos, hoy no quería crear polémica sobre la industria farmacéutica y sus ofrecimientos, que ya hay blogs que hacen eso de forma más divertida que yo. Hoy simplemente quería contaros que los médicos no viajamos tanto como la gente se cree. Y que, quizás, con el dinero que me he ahorrado me de algún capricho.

Foto: ¿Sería mucho consentirme si el capricho fuera un iPhone?

19 de noviembre de 2009

Gripe A: por qué no me vacuno


Desde principios de esta semana, los profesionales sanitarios ya nos podemos vacunar de la gripe A. En todo este asunto de la gripe, me llama la atención que bastantes profesionales sanitarios no tienen muy claro qué es lo que van a hacer respecto a la dichosa vacuna.

Algunos van a vacunarse, argumentando que trabajan en un lugar de riesgo y que tienen más posibilidades de contagiarse que el resto de la población. También tienen cierto temor a desarrollar la enfermedad con pocos síntomas, de llevársela a su casa sin darse cuenta, de contagiar a sus familiares y de que éstos desarrollen una gripe más grave.

Sin embargo, la mayoría de mis compañeros con los que he hablado del tema han optado por rechazar la vacuna. El miedo a sus posibles efectos secundarios en un futuro y el hecho de que la vacuna lleve escualeno como coadyuvante hacen que no se fíen de ella.

Desde que era estudiante, me he vacunado de la gripe puntualmente en otoño. No lo he estado haciendo por evitar enfermarme, sino por el hecho de que puedo sufrir la gripe de forma subclínica, confundirla con un resfriado gordo y de irla paseando tranquilamente por el hospital, contagiándosela a los enfermos.

A pesar de esto, este año no me voy a vacunar. Podría argumentar a mi favor que los datos actuales parecen indicar que la gripe A se comporta de forma más benigna que las gripes de otros años o que ha sido beneficioso que la gripe A haya desplazado a la gripe estacional, pero eso sería mentir. Si no me vacuno es porque estoy en el grupo de sanitarios con miedo a los efectos secundarios de la vacuna.

Lo más probable es que la vacuna sea segura. Lo más probable es que la gripe A se siga comportando de forma benigna. Pero nadie sabe con seguridad qué es lo que puede pasar mañana, del mismo modo que hace unos meses era difícil adivinar si la gripe A se iba a comportar de forma benigna o agresiva. Por este motivo, no voy a criticar el gasto sanitario que se ha hecho en plena crisis económica y que cada día que pasa parece menos justificable.

Al fin y al cabo, si la pandemia hubiera sido grave, ¿qué tipo de país habríamos sido si no hubiésemos estado a la altura de afrontarla dignamente?

Foto: Nuevo anuncio del Ministerio sobre la vacuna de la gripe A, en una parada de autobús en frente de un hospital.

15 de noviembre de 2009

EBE09


Un año más, he vuelto ir al Evento Blog España y he vuelto a sacar diez conclusiones.

1. Para que no me pasara como el año pasado, para no marginarme y poder integrarme con la gente que se sentaba unas filas por delante de mí, nada más llegar, me abrí una cuenta de Twitter. Ahora ya soy @emilienko y como tal puedo bombardear con mis microposts las pantallas del evento.

2. Al parecer, según una ponente, las redes sociales tipo Tuenti, Facebook, Myspace y todas esas están basadas en la física cuántica. Yo, que me había preguntado en tantas ocasiones para qué serviría eso del bosón de Higgs, ya he encontrado respuesta.

3. Ruth, a quien hace mucho tiempo que no veo, ha estado también en el evento. No sabía que era bloguera. Después de tres días en la misma sala, seguramente a escasos metros, he twitteado con ella, pero sigo sin haberla visto desde hace mucho tiempo.

4. Haciendo memoria, la primera vez que accedí a Internet en casa fue hace 12 años, a través de una cosa que se llamaba Infovía. Bueno, pues al parecer no soy un héroe, sino, según otra ponente, un cavernícola digital.

5. Hay un tipo llamado Netoraton que, no sé por qué, ha comenzado a leer las tonterías que escribo en Twitter. En realidad, no es raro, porque toda la sala está conectada a Twitter. El año que viene, el evento debería llamarse Evento Twitter España.

6. Descubro por casualidad, en la pantalla de mi ordenador, que Marta Imemine está también en el evento. Levanto la cabeza de la pantalla y la veo en la mesa de delante. Eso me pasa por estar todo el tiempo mirando la pantalla.

7. Tener un Macbook, como la mayoría de los asistentes del evento, mola mucho más que tener un iMac, que es lo que tengo yo, porque puedes llevártelo contigo y presumir oficialmente de estar en el club de los manzanas.

8. Mensaje en la pantalla de mi ordenador: "Economía para Dummies" empezará a grabarse en directo en la sala 1 del evento. Y allí que salgo corriendo para conocer a Miguel López, el economista que a través de su podcast me acompaña con sus clases de economía en mi iPod cuando salgo del hospital de vuelta a casa. Yo me lo imaginaba tímido y bajito, pero es grandote y muy desenvuelto. Cuando acaba de grabar el programa, me presento declarándome su fan.

9. ¿Por qué no han venido ninguno de los grandes blogueros médicos? ¿Dónde están Vicente Baos y Rafa Bravo? ¿Y dónde está nuestra querida Dra. Jomeini, el mejor blog médico revelación del año? ¿Estarían de guardia?

10. El año que viene, más.

Foto 1: Flickr de Nonopp.



12 de noviembre de 2009

Qué hacer con los alumnos


Ha llegado el otoño y, como cada año, vuelven a mi servicio los alumnos de Medicina. Como ya os conté el año pasado, me encanta recibir a alumnos en el hospital, aunque alguno de ellos haya sufrido un desafortunado accidente biológico.

En general, las prácticas de Medicina en mi facultad son regulares tirando a muy malas. Cuando era estudiante, no podía comprender los motivos por los que esto era así; sin embargo, ahora, desde el otro lado de la barrera, las cosas se ven diferentes.

Casi siempre, cuando llegan los alumnos, no se te ocurre nada que hacer con ellos; así que se suelen quedar de pie, en una esquina del quirófano o de la consulta hasta que llegan las doce, hora en la que como un reloj, se vuelven a sus clases obligatorias.

Soy consciente de que la situación no es buena, de que las prácticas son poco prácticas, y eso me preocupa. Lo malo es que no se me ocurre nada para arreglar la situación. El otro día, me encontré con Salud en la UCI, que me dió un buen consejo.

-Sí algún día tienes muchos alumnos y no se te ocurre qué hacer con ellos, haz lo siguiente: coge una tablilla de inmovilización de Traumatología del tamaño de un brazo, ponle mucho algodón por encima y fórralo con esparadrapo. Después, con una hoja de bisturí, hazle algunos cortes. Consigue una aguja, un porta y unas pinzas y deja que tus alumnos cosan los cortes como si fueran heridas. Yo lo hago con los míos y les encanta.

Yo he llevado el consejo de Salud un poco más allá. Además de lo de dar puntos, pongo a los alumnos a pautar sueros, a ajustar insulinas y a hacerse un lavado quirúrgico y ponerse guantes sin contaminarse, aunque esto es más bien de Medicina general más que de Otorrinolaringología. A pesar de todo, supongo que no lo deben encontrar muy interesante, porque a las doce de la mañana se siguen volviendo puntualmente a sus clases.

Foto: Una práctica de mi época de estudiante: dejar caer gotas de sangre sobre losetas de barro desde diferentes alturas.

8 de noviembre de 2009

El kilim


Los que me conocen saben que no soy una persona caprichosa. Por eso, algunos de mis compañeros de viaje se sorprendieron de que me hubiese ido de Estambul sin haber caído en la tentación de comprarme algo.

Sin embargo, yo ya llevaba al viaje una idea desde casa: quería traerme un kilim para decorar mi dormitorio. Por eso, esperé pacientemente a que llegara esa visita a la tienda de alfombras en la que tarde o temprano te embaucan durante un viaje organizado a Turquía. Incluso había diseñado una estrategia para seguir en la tienda.

Como en Turquía es costumbre regatear con los turistas, quería fingir no estar interesado en comprar nada, mirar como el que no quiere la cosa los kilims de la tienda, preguntar desinteresadamente cuánto costaban, hacer como que me iba y esperar a que el vendedor viniera detrás de mí a hacerme una oferta mejor. No es que fuera una estrategia brillante, pero mis compañeros de viaje habían conseguido con ella precios más que interesantes.

Lamentablemente, no funcionó.

-Mira, Emilio, aquí venden kilims, ¿tú no tenías muchas ganas llevarte uno a casa?
-Bueno, no sé, muchas ganas no,...
-Sí, sí que las tenías, que nos lo dijiste en Estambul, venga cómprate uno, no seas tan agarrado. ¿Para qué quieres el dinero?
-No sé, es que estos kilims no me gustan mucho,...

Era una mentira; de reojo había visto un kilim que me había encantado.

-Sí, venga, elige uno que sea bonito y cómpratelo; vamos a buscar a un vendedor.

Los vendedores ya se habían dado cuenta hace tiempo de mis intenciones, vinieron varios a mí y mi plan de conseguir un buen precio se frustró completamente.

Foto: El kilim que me gustaba en el suelo de mi dormitorio. ¿Cuánto habríais pagado por él?

4 de noviembre de 2009

El cada día


Hace un mes fui con Javi a una feria de antiguos discos de vinilo. En esta feria, me encontré por casualidad con el disco que incluye la canción con la que me despierto por las mañanas: el "Everyday" de Buddy Holly.

No sabía cómo era la cara de Buddy Holly. En cuanto la vi aquel día por primera vez, me imaginé a este señor cantando todas los días a las siete de la mañana, junto a mi cama, con sus gafas de pasta y su chaqueta de los años cincuenta.

Durante unos días me planteé si quería seguir escuchando lo mismo por las mañanas. A día de hoy, después de todo lo vivido, no sé si quiero cambiar mi canción.


31 de octubre de 2009

El diario de Supermán: el "backstage"


¿Todavía no has ido a ver "El diario de Supermán"? ¡Aún te queda una última oportunidad!

No te pierdas esta comedia de Teatro del Lavadero, los días 11 y 12 de noviembre a las 21:00 en la Sala Cero de Sevilla.

Foto: Tras haber cargado el decorado en la furgoneta.
Vídeo: Backstage de "El diario de Supermán".

28 de octubre de 2009

Perdido (tercera parte)


Guille y Diego se acordaron de mí esta semana y me trajeron de su viaje a Hawaii un bote de arena de la playa de Perdidos.

Esta canción es un pequeño regalo para todos aquellos que, como Guille y Diego, también se acordaron de mí esta semana.

Foto: El bote de arena.
Audio: Al piano, interpretando una versión propia de dos temas principales de Perdidos: "Live and Death" y "Make your own kind of music".


22 de octubre de 2009

Sordera súbita y crisis económica


Cuando hablo con mis compañeros del hospital, todos estamos de acuerdo en la suerte que tenemos por recibir un sueldo fijo en esta época de crisis económica. Parece que la crisis está siendo terrible y está dejando a mucha gente en paro. Sin embargo, una vez que cruzas las puertas del hospital es como si la crisis desapareciera.

Con frecuencia atiendo a pacientes en las guardias con sordera súbita. El tratamiento de la sordera súbita es caro y de efectividad dudosa, pero se prescribe para intentar hacer algo por alguien que se ha quedado sordo de repente y que es posible que no vuelva a escuchar más por el oído enfermo.

En Urgencias no se hacen recetas. Esto es algo que me da mucha rabia, porque no me gusta que un médico de familia acabe recetando lo que yo prescribo en Urgencias; pero se trata de una norma del hospital y no puedo hacer gran cosa para cambiarla. Normalmente, los pacientes se toman bien lo de irse sin recetas; pero en una ocasión, no fue así: un paciente con sordera súbita me dijo que no podía pagar las pastillas sin el descuento de la receta.

En esa guardia, la crisis económica cruzó las puertas del hospital. En esa guardia, como tradicionalmente, no hice recetas. En esa guardia, me sentí como una mierda.

Foto: Audiometría inespecífica dibujada con Photoshop de una sordera súbita. La forma de la gráfica parece estar representando la crisis.

Nota: Las recetas que no se hacen en Urgencias son las de tratamientos crónicos. Tras comentar el problema, me dijeron que puedo emitir recetas de tratamientos prescritos por primera vez en Urgencias.

18 de octubre de 2009

Los médicos de Capadocia


Después de cuatro días explotando al máximo Estambul por nuestra cuenta, llegó la hora de incorporarnos a un viaje organizado que se llamaba "Delicias de Turquía". A mí este tipo de viajes no me gusta demasiado, pero reconozco que esta opción me parecía más fácil a simple vista para moverme por un país como Turquía.

Antes de conocer al resto del grupo de turistas con los que íbamos a viajar, acordamos entre nosotros que no mantendríamos conversaciones de medicina delante de los demás, para que no se dijera que los médicos siempre estamos con lo mismo. Se trataba de un ejercicio de autocensura que tendría que durar cuatro días.

Nuestro propósito apenas duró cinco minutos: en la cola de facturación del aeropuerto ya el resto del grupo nos llamaba "los ocho médicos". El guía incluso preguntó si alguno de nosotros era otorrino, y por primera vez en mi vida, crucé el escáner de una zona de embarque a la vez que pasaba consulta.

Volviendo al viaje, el primer destino que visitamos fue la Capadocia. A mí me pareció bonita, pero me habría parecido más interesante pasar más días en Estambul. Como dijo una pareja que viajaba con nosotros en el viaje:

-Sí, no está mal, pero esto de la Capadocia me recuerda un poco al Torcal de Antequera.

Y tenían razón, solo que esto quedaba un poco más lejos.

Foto 1: Una ciudad turística de la Capadocia.
Foto 2: Un paisaje turístico de la Capadocia.

15 de octubre de 2009

Blog Action Day '09


Esta mañana me puse a mirar coches de camino a casa.

Conté en cuántos coches iba una sola persona y en cuántos coches viajaban más de una.

Los conductores solitarios han ganado a los acompañados por 245 a 67.

Ha sido toda una goleada medioambiental.

Foto: Un Renault 5 que no contamina.

11 de octubre de 2009

Penetraciones médicas


Parece que las vacunaciones masivas se han puesto de moda, como si no fueran peligrosas. El año pasado, ya se gastaron millonadas en la vacuna del papiloma humano, argumentando que, supuestamente, esta vacuna defendía contra un cáncer raro y fácil de prevenir como es el cáncer de cuello de útero.

Este año, le llega el turno a la gripe A: una vacuna contra una enfermedad banal en la mayoría de los casos y que utiliza como coadyuvantes sustancias de seguridad dudosa.

Yo propongo que, si quieren gastar dinero público en actividades sanitarias invasivas, que en vez de penetrarnos a todos con vacunas, penetren con un colonoscopio a los mayores de 50 años para detectar cánceres de colon, actividad que al menos es coste-efectiva.

Pero claro, comprendo que sustituir un simple pinchazito por la introducción anal de un grueso colonoscopio no es precisamente lo más populista que puede hacer un político.

Foto: Material necesario para penetrar en una tráquea durante una traqueotomía.

8 de octubre de 2009

Apúntate al Blog Action Day


Una de las cosas que más me gustan de este gran mundo de los blogs (lo que los entendidos llaman blogosfera) es la inmensa posibilidad que ofrece para expresar opiniones, por muy disparatadas que sean. Gratis. Sin censura.

La tercera edición del Blog Action Day se celebrará la semana que viene. Blog Action Day es una iniciativa que nos anima a todos los blogueros a actualizar nuestros blogs el mismo día acerca de un tema determinado. Ese día es el 15 de octubre. Eligieron este día porque si escribes un 1 y un 5 muy juntos, parecen una B. Por otro lado, octubre es el mes 10. Con un poco de imaginación, B10 se puede leer "BLO". Saca una G de alguna parte y ya tienes la palabra mágica.

Yo llevo participando desde su primera edición en 2007. Este año, el tema elegido es el cambio climático. Puedes escribir desde un texto serio y bien documentado, hasta un chiste breve, pasando por tu propia opinión. Si quieres participar, no dudes en pasarte por su página web.

Foto: Sentado en contra de la gravedad en las escaleras del castillo de San Jorge de Lisboa, al más puro estilo Escher. Ir en contra de la corriente es fácil en la blogosfera.
Vídeo: Presentación del Blog Action Day 09.


5 de octubre de 2009

Usuarios y ciudadanos


Creo que la búsqueda activa de eufemismos para referirse a los enfermos es necesaria, pero no por ello deja de ser cómica en ocasiones ni de estar exenta de problemas.

Evidentemente, hoy en día resulta inaceptable referirse a un enfermo por la enfermedad que tiene. Así, sería muy duro para el oído escuchar: "ese tuberculoso se hará los analísis en cuanto hayamos estudiado al sífilítico", por ejemplo.

Usar la palabra "enfermo" tampoco es lo más adecuado. No está bien decir "hoy tengo citados a veinticinco enfermos en la consulta del niño sano" o "esa pareja de enfermos acude a la consulta de fertilidad para realizarse una fecundación in vitro" por el motivo de que quien acude a estos lugares puede encontrarse sano.

Para solucionar este problema, podemos hablar simplemente de "pacientes"; pero después de haber trabajado en Urgencias, me he dado cuenta de que la paciencia no es siempre una virtud de aquellos que están esperando.

Hace unos años, se propuso empezar a hablar de "usuarios". Personalmente no me gusta esta palabra, porque me da la sensación de que voy a hospital no a trabajar, sino a que me usen. Además tiene otros inconvenientes: los antiguos adictos a drogas por vía parenteral pasaron a llamarse usuarios de drogas por vía parenteral, comenzando a caber la duda de si estos usuarios eran adictos a lo que consumían o no.

Por ésta y por otras razones, también se comenzó a utilizar la palabra "ciudadano" para referirse a los enfermos. Las ventanillas de atención al público comenzaron a llamarse puestos de atención a la ciudadanía; pero con éste término, uno se planteaba si los inquilinos de los pueblos podían solicitar atención en lugares destinados a los ciudadanos, es decir, a los habitantes de las ciudades.

La semana pasada, comenté con unos compañeros el caso de un ciudadano al que había atendido, que también era usuario del sistema, y paciente mío y que para colmo, estaba enfermo.

-Ya no debes hablar de ciudadanos para referirte a la gente a la que atiendes.
-¿Ah no? ¿Y ahora cómo debo llamar a los usuarios?
-Simplemente, habla de "personas", que es lo que ahora se considera más correcto -me respondieron.
-Ah, qué bien.

Foto: La fontana de Trevi. Siempre hay muchas personas haciéndose fotos allí.

29 de septiembre de 2009

El bebé que se cae


La tarde del sábado, en la planta superior de un centro comercial, un bebé se pone a gatear en el suelo sin que su madre ni su abuela se den cuenta.

-Cuidado con ese niño, que se va a caer -dije.

El niño sigue gateando rápidamente, sin parar, en dirección al ojo de patio del edificio.

-Cuidado con ese niño, que se va a caer. ¡Cuidado con ese niño, que se va a caer!

El bebé no me escucha y se mete por debajo de la barandilla. Escasos centímetros lo separan de una caída de varios pisos. Salgo corriendo hacia él, mientras gatea paralelo al borde del suelo. Entonces, el niño apoya mal su mano derecha, pierde el equilibrio y se precipita al vacío. Escucho como comienza a gritar, pero he llegado a tiempo: he metido el brazo por debajo de la barandilla y he conseguido atrapar al niño en el aire; estoy cogiéndolo por el jersey.

El niño grita y patalea de terror. Yo estoy tirado en el suelo, en una posición incómoda en la que no controlo bien el brazo. Con tanto movimiento, el niño se me acaba soltando. Creo que se me va a caer, pero consigo atraparlo de nuevo en el último momento, con mi dedo meñique en forma de gancho.

Tras un par de giros imposibles de muñeca, consigo coger mejor al bebé e izarlo como puedo, hasta dejarlo de nuevo seguro sobre el suelo, junto a la madre y la abuela.

Sigue siendo sábado por la tarde y me acabo de despertar de la siesta. Mientras me hago un poco el remolón en la cama, pienso que el sueño podría haber durado algunos segundos más, lo justo para recibir un aplauso.

26 de septiembre de 2009

Burguillos 2009


Todos los años, algunos jóvenes de Burguillos organizan el Certamen de Teatro Aficcionado, un concurso informal y muy divertido donde se reúnen varios grupos de teatro. Separan a los directores de sus compañías, mezclan a los actores y los asignan de forma aleatoria a cada director. Cuatro actores de Teatro del Lavadero participamos en el concurso el sábado pasado; yo hacía las veces de director.

Como director, me asignaron a un grupo de ocho actores, cinco mujeres y tres hombres y me hicieron elegir dos escenas entre una lista de veinte famosas obras de teatro. Yo opté por algo fácil y elegí la escena del cine de "Eloísa está debajo de un almendro" de Jardiel Poncela y la escena del rescate de Rosina de "El barbero de Sevilla" de Beaumarchais. Una vez que las elegí, me dieron tres horas para montarlas, y tras éstas, mis actores las defendieron en el escenario más que dignamente.

No gané, entre otras cosas porque competía contra grandes directores (el de la Tramoya de Fuenteovejuna y el de Abba Teatro me parecieron excepcionales), pero disfruté tanto o más que si me hubiera llevado un premio. El año que viene, repito seguro.

Foto: Ensayo de la escena del cine de "Eloísa está debajo de un almendro".

20 de septiembre de 2009

Dónde acaba el universo Mac... ...y empieza un universo paralelo


Hay muchos menos programas para Mac que para PC. Esto no suele suponer una limitación importante, ya que las funciones más importantes de un PC quedan sobradamente cubiertas por un Mac. Sin embargo, cuando se trata de programas muy específicos, es posible que la versión de ese programa para Mac no exista.

La primera vez que me ha ocurrido esto ha sido cuando he querido instalar en mi Mac un famoso paquete de estadística. Se trata de un programa de pago cuya licencia la abonan los que se encargan de mis investigaciones.

-Perdona, es que este programa que me has dado...
-¿Sí?
-...es para instalarlo en un PC, y yo soy usuario de Mac.
-¿Esos son los ordenadores que tienen una manzana detrás de la pantalla?
-Sí.
-Ya, para esos ordenadores no compramos el programa.
-Ah, entonces ¿qué puedo hacer?
-Exactamente qué puedes hacer no lo sé, pero sí sé que puedes hacer algo; porque en el laboratorio hay mucha gente que ha sido capaz de instalar el programa en sus ordenadores que son como el tuyo.

Llamé a Elena, que es mi gurú informático personal, que me recomendó que creara en mi Mac una máquina virtual; una especie de universo paralelo al Mac pero que funcionara bajo Windows. Es este universo paralelo, podría instalar los programas para Windows sin ningún tipo de problema. Lo hicimos con un programa llamado Parallels, que es difícil de explicar en qué consiste, pero fácil de comprender (véase la foto).

Ahora ya sé que puedo elegir si ejecutar un programa en Mac o en Windows y que ya no tendré ningún problema de compatibilidad.

Foto: Mi escritorio de Mac, con Windows ejecutándose.
Audio: Una canción hecha a base de imaginación y de distorsión de sonidos de Windows.


17 de septiembre de 2009

Mi baño turco


A todos menos a uno nos hacía ilusión ir a un baño turco en Estambul. Paco era el más reticente a ir, porque no le gustaba la idea de desnudarse completamente y de que un turco lo fregara con una esponja.

Elegimos el baño turco más turístico de todos, el de Cemberlitas, y pagamos por una limpieza total con masaje. Aunque yo aparentaba estar muy seguro de mí mismo, cuando me vi desnudo y envuelto en una minúscula toalla por los pasillos del hamam con mi amigo el cardiólogo, me di cuenta de que en ese momento me podía pasar cualquier cosa que no me gustara y de que no iba a poder hacer nada para evitarlo.

Mediante gestos, nos indicaron al cardiólogo y a mí que nos tumbáramos boca abajo en una gran losa de mármol caliente. Aquello era todo lo cómodo que puede resultar una loseta de mármol caliente. Cuando mi cuerpo se empezó a acostumbrar al calor, un "palanganazo" de agua hirviendo me sorprendió por la espalda. Era el bañista, que había llegado para fregarme. Sin ningún reparo, me frotó y enjabonó entero; eso sí, sin quitarme la pequeña toalla. Hay que decir, que él no se movía para nada; cuando quería limpiarme alguna zona del cuerpo que le quedara lejos, me deslizaba a empujones por la piedra, aprovechando que estaba enjabonado y que podía hacerme resbalar por ella sin problemas. No sé si soy muy sensible, pero aquello dolía. Palabra.

La limpieza no duró mucho, pero a mí se me hizo larguísima, sobre todo porque cuando el bañista se cansaba, alternaba la esponja con palanganas de agua helada o agua hirviendo indistintamente. Cuando hubo acabado de fregarme a su antojo, se empeñó en crujirme todas las articulaciones de mi cuerpo: tobillos, rodillas, caderas, columna,... y entonces ocurrió. Me agarró el brazo y lo llevó rápidamente con fuerza hacia el lado contrario. Estuvo así un segundo, que me pareció una eternidad por el dolor intenso y tras esto, devolvió el brazo a donde debía estar. No me podía creer lo que acababa de hacerme. ¡Me había luxado el hombro y lo había vuelto a colocar en su lugar! Lo miré con ojos de terror, pero me di cuenta de que no podía hacer nada para evitar que me luxara también el hombro contrario. Y lo hizo.

Soporté la última palangana de agua hirviendo y me condujeron junto al cardiólogo a la sala de masajes. Allí me esperaba el segundo turco, que parecía más joven y bastante más fuerte. En teoría, ahora llegaba la parte relajante de la visita. El masajista me puso boca abajo y comenzó a tocarme el pie, subiendo hacia arriba. Al llegar al gemelo, descubrió algo que no le gustó: una contractura muscular que yo jamás había notado que tuviera. El masajista decidió que esa contractura se iba a quedar en Turquía. Con los pulgares, comenzó a masajear la contractura arriba y abajo. Aquello también dolía, y comencé a gemir de dolor, pero de repente me callé. Pensé que quizás, el masajista podría creer que estaba gimiendo de placer y que iba a meterme en algún problema serio, así que apreté los dientes y aguanté el dolor lo mejor que pude.

Un rato después, el masajista olvidó mis piernas y continuó subiendo. Aquello era relajante, pero poco a poco, se fue acercando peligrosamente a la parte final de mi aparato digestivo. Entonces quise preguntarle hasta dónde pensaba llegar, pero como el masajista sólo hablaba turco, no tuve otra que dejarme hacer. Afortunadamente, no ocurrió nada; cuando llegó a donde la espalda pierde el nombre, dió un salto y continuó subiendo.

Encontró otros muchos puntos dolorosos: las lumbares, el cuello, la zona entre el índice y el pulgar y el otro gemelo, que también estaba contracturado. No me tocó los genitales, que estuvieron tapados durante todo el masaje con aquella gastada toalla; sin embargo, sí que llegó a tocar zonas bastante cercanas a ellos.

Después, me hundió el abdomen hasta casi provocarme arcadas. Consiguió meter la mano y separarme el músculo pectoral de la caja torácica. Me crujió la nariz y para terminar me lavó el pelo. Fue todo un detalle que no me arrancara un mechón como remate final.

Me levanté, me duché, busqué a mis amigos y me vestí como pude. Creo que nunca tendré claro si me gustó la experiencia o no. Por cierto, el que acabó más satisfecho fue Paco, que insistió en repetir cualquier otro día de nuestras vacaciones.

Foto: El hamam de Cemberlitas. Foto de Peter Samis.

13 de septiembre de 2009

No hay mal que por bien no venga


-Todo el bloque de pisos está inundado y creemos que es por la obra de tu casa.

No es desde luego la mejor manera de despertarse un domingo por la mañana. A esto le siguió un desayuno con prisas, vestirme con lo primero que encontré, encontrar en la tercera estación una bici pública, pedalear corriendo hasta el piso, llegar, saltar un charco, abrir la puerta y ver que...

...al final la inundación no se debía a la obra de mi casa, sino a una rotura de tuberías un par de pisos más arriba.

Sin embargo, al entrar en el piso y comprobar cómo en los últimos diez días que hace que no voy por allí, la obra no ha avanzado absolutamente nada, me puse furioso.

-Por lo menos, la cocina a estas alturas debería estar terminada -pensé.

Miré de nuevo la inundación y fue entonces cuando descubrí una gotera que caía sobre donde teóricamente estaría mi nuevo microondas. Fue entonces cuando me alegré de que mi obra estuviera tan retrasada.

Foto: Reconstrucción 3D de mi futura cocina (sobre papel mojado).

11 de septiembre de 2009

Wikiurgencias


Seguro que muchos de vosotros habéis leído en alguna ocasión la Wikipedia, pero quizás no os hayáis preguntado cómo funciona.

La Wikipedia es una enciclopedia libre; es decir, cualquiera que la lee puede cambiarla si no está de acuerdo con lo que dice. En un principio puede parecer que esto hace que la información que está escrita sea poco fiable; sin embargo, no es así, porque los artículos de la Wikipedia son continuamente discutidos y matizados por los millones de lectores que la consultan.

Bajo mi punto de vista, la Wikipedia es uno de los proyectos más bonitos que ha creado el hombre. Su éxito ha sido tan grande que no han tardado en surgir otros proyectos Wiki de información libre y editable. Así es posible encontrar wikilibros, wikcionarios, wikifrases, wikinoticias y wikiespeciarios entre otros, que forman un universo llamado Wikimedia y que crece día a día.

Los R1 de este año de mi hospital hayan decidido iniciar su propio proyecto Wiki: Wikiurgencias, que pretende ser un recopilatorio de los manejos de los motivos de urgencia hospitalarios más frecuentes y que seguro que se convertirá en una guía bastante útil.

5 de septiembre de 2009

Soluciones del examen de Urgencias (2)


Antes de continuar con las soluciones del examen, es necesario que expliquemos la diferencia entre enfermedad urgente y enfermedad grave.

La enfermedad urgente es aquella que necesita ser atendida en las siguientes horas. La enfermedad grave, sin embargo, no está bien definida: para algunos es aquella que amenaza a la vida; para otros, la que deja importantes secuelas; para unos pocos, la que cursa con síntomas difíciles de soportar.

En todo caso, urgente y grave no tiene por qué ir siempre cogidos de la mano, como veremos con los ejemplos del examen.

LO QUE LOS LECTORES NO CONSIDERAMOS URGENTE

1º Caso 5: Varón 32 años. Lleva tres días con dolor de barriga y diarrea. Su hija de 4 años tuvo los mismos síntomas hace unos días.
Curiosamente, nadie votó por esta opción. Lo más probable de este caso es que se trate de una gastroenteritis aguda, presumibemente contagiada por su hija. Sin embargo, deberíamos reflexionar acerca de que, aunque ahora mismo esta enfermedad no parece ni grave ni urgente, puede complicarse. ¿El abdomen del paciente es blando o se ha ido poniendo rígido como una tabla? ¿Hay sangre en las heces? ¿El paciente está bien hidratado? Ante cualquiera de estos signos, el paciente debería ser evaluado en un servicio de urgencias.

2º Caso 8: Mujer 21 años. Desde hace dos semanas, se nota "rígida" al levantarse y por las mañanas tiene hinchadas algunas articulaciones de los dedos.
Parece algún tipo de artritis. Cuando lo describí, estaba pensando en el debut de una artitis reumatoide, pero hay por lo menos una docena de enferemdades que pueden comenzar así. Estas enfermedades podrían tener consecuencias a largo plazo si no se estudiaran, por lo que las podemos considerar graves. A pesar de esto, yo, como un 9% de los votantes, no creemos que necesite atención urgente.

3º Caso 1: Mujer 52 años. Desde hace un mes, tiene calambres en las manos por la noche y se le quedan dormidas las puntas de algunos dedos.
El 21% de los votantes no lo consideramos urgente; aunque si reflexionamos, este caso se puede parecer al caso 9, una mujer de 60 años que desde hacía tres horas, movía mal el brazo y la pierna izquierdas y donde casi nadie dudó del carácter urgente del caso. ¿Por qué uno es urgente y otro no lo es? Bien, el caso 9 llevaba 3 horas de evolución, mientras que el caso 1 lleva todo un mes. En el caso 9, los síntomas afectan a un hemicuerpo, señalando a posible afectación del sistema nervioso central; mientras que en caso 1 los síntomas son simétricos y sugerentes de afectación del sistema nervioso periférico. Creo que es necesario educar a la población en reconocer los síntomas urgentes y los que no lo son, sobre todo porque las diferencias entre uno y otro pueden ser muy sutiles. Por cierto, el caso 1 se trata de un síndrome del túnel del carpo.

4º Caso 10: Varón 34 años. Acaba de descubrirse un lunar grande, muy negro y de forma irregular en la espalda como el de esta foto.
Sí. Una mancha como esta nos debe hacer sospechar un melanoma, que es una enfermedad muy grave. Sin embargo, el melanoma no se va a operar de urgencias; el 38% de los votantes pensamos que es mejor ir al médico de atención primaria para una primera evaluación del caso.

5º Caso 6: Mujer 42 años. Se ha golpeado la rodilla y ésta se ha hinchado bastante; la rótula se puede mover fácilmente sobre la articulación.
En este caso, estoy de acuerdo con ese 48% de los votantes que han enviado a urgencias a esta mujer. Después de un traumatismo, puede haber una fractura y un derrame articular secundario que requiere atención urgente.

Para terminar con esta serie, lanzo una pregunta al ciberespacio: ¿creéis que es necesario que dentro de colegios e institutos se dedique tiempo a enseñar educación sanitaria?

Foto: Gloria, con quien discutí los casos, descansa en Lisboa después de una guardia.

3 de septiembre de 2009

Soluciones del examen de Urgencias (1)


Yo también voté en el "pequeño examen de urgencias". El motivo de hacerlo fue que yo no estoy en posesión de la verdad absoluta y que puedo equivocarme. De hecho, cuando comenté los casos que puse en el examen con algunos de mis compañeros médicos, no todos elegimos a los mismos cinco pacientes.

Desde luego, todos tuvimos claro cuáles eran los casos urgentes que tenían que darse prisa en llegar al hospital. Sin embargo, otros casos fueron más grises y discutimos acerca de cuál era su manejo óptimo: urgencias o atención primaria.

A continuación, os comentaré la mitad de esos casos; aquellos que vosotros habéis considerado que deberían ir a urgencias, dando mi opinión acerca de ellos, sin que ésta sea vinculante sino orientativa para casos reales que puedan parecerse.

LO QUE LOS LECTORES CONSIDERAMOS URGENTE

1º Caso 9: Mujer 60 años. Desde hace tres horas, mueve mal el brazo y la pierna izquierdas.
Lo votamos el 91% de todos nosotros. Este tipo de síntomas, sobre todo si se producen de forma brusca, pueden estar expresando algún tipo de accidente vascular cerebral, que necesita atención inmediata. Cuanto antes comience a tratarse, mejor es el pronóstico, así que si yo viera a esta mujer en la calle, la mandaría rápido a urgencias.

2º Caso 4: Varón 51 años. Dolor de cabeza leve desde hace unos días. Se acaba de tomar la tensión en la farmacia y tiene 190/90.
Ha sido el segundo caso considerado más urgente, por un 85% de los participantes. Yo también creo que este varón debe ir a urgencias, porque es la primera vez que se detecta cifras elevadas de tensión sistólica y porque le duele la cabeza; sin embargo, su presión diastólica está en 90 mmHg, que es normal, por lo que teóricamente esto no puede ser considerado una emergencia hipertensiva y por eso algunos de mis compañeros han considerado que este caso podía esperar.

3º Caso 7: Varón 17 años. Desde hace un par de horas nota dolor como un "latigazo" en el testículo derecho.
Un 76% de los votantes han reconocido lo que podría ser un síndrome de escroto agudo, que necesita valoración urgente; porque si no fuera así, ese testículo podría sufrir daños irreversibles.

4º Caso 3: Varón 68 años. Ha dejado de escuchar completamente por un oído desde hace unas horas.
Aunque la mayoría de las veces estos síntomas se deben a un tapón de cerumen que acaba de ocluir completamente el conducto auditivo externo, es posible que nos encontremos ante una sordera súbita, y aunque la efectividad de su tratamiento de urgencias es controvertida, yo junto con un 76% de los votantes, creemos que debe ser evaluada en un servicio de urgencias.

5º Caso 2: Mujer 62 años. Tras un estornudo, se le ha puesto el ojo como el de esta foto.
El 54% de los votantes han creído que este ojo era urgente. Yo no estoy de acuerdo con ellos; la foto muestra un hiposfagma o hemorragia subconjuntival, producida por la rotura de un vaso entre la conjuntiva y la esclera. Es simplemente como un "cardenal" en el ojo. No necesita tratamiento y seguramente en un par de meses se haya reabsorbido completamente. Bajo mi punto de vista, con tomarse la tensión los días siguientes para comprobar que todo esté bien, es suficiente.

Continuará...

Foto: Rocío y yo comentamos los casos uno a uno.

29 de agosto de 2009

Pequeño examen de Urgencias


Es frecuente comentar en las guardias que muchos pacientes acuden a Urgencias por enfermedades poco graves, que podrían esperar hasta el día siguiente para ser atendidas en la consulta.

También es verdad, que hay muchos pacientes que, con urgencias graves, se quedan en su casa esperando a que "se les pasen" y que cuando llegan al hospital uno se pregunta por qué no han venido a Urgencias antes.

Creo que en la zona donde vivo, hay en general poca cultura médica y no se sabe cómo usar correctamente los servicios sanitarios. Es normal: al fin y al cabo nadie ha enseñado a la población cómo hacerlo.

Además, la relación entre cómo de grave es un síntoma y cuánto preocupa ese síntoma al paciente no es siempre como debería ser, porque hay síntomas que asustan mucho, pero que no son nada graves y viceversa; síntomas que parecen muy tontos, pero que son manifestaciones de enfermedades que necesitan atención inmediata.

Por eso, se me ha ocurrido un pequeño juego, que propongo sobre todo a aquellos que no sean profesionales sanitarios. A continuación, hay descritos diez pacientes reales que he visto en Urgencias. El juego consiste en elegir en la encuesta de abajo a los cinco pacientes que, bajo vuestro punto de vista, deberían de recibir atención inmediata.

Las soluciones, próximamente.

Foto: Junto a algunos compañeros de mis guardias, en lo que queda de la puerta del hospital de Éfeso.

PEQUEÑO EXAMEN DE URGENCIAS MÉDICAS

Caso 1: Mujer 52 años. Desde hace un mes, tiene calambres en las manos por la noche y se le quedan dormidas las puntas de algunos dedos.
Caso 2: Mujer 62 años. Tras un estornudo, se le ha puesto el ojo como el de esta foto.
Caso 3: Varón 68 años. Ha dejado de escuchar completamente por un oído desde hace unas horas.
Caso 4: Varón 51 años. Dolor de cabeza leve desde hace unos días. Se acaba de tomar la tensión en la farmacia y tiene 190/90.
Caso 5: Varón 32 años. Lleva tres días con dolor de barriga y diarrea. Su hija de 4 años tuvo los mismos síntomas hace unos días.
Caso 6: Mujer 42 años. Se ha golpeado la rodilla y ésta se ha hinchado bastante; la rótula se puede mover fácilmente sobre la articulación.
Caso 7: Varón 17 años. Desde hace un par de horas nota dolor como un "latigazo" en el testículo derecho.
Caso 8: Mujer 21 años. Desde hace dos semanas, se nota "rígida" al levantarse y por las mañanas tiene hinchadas algunas articulaciones de los dedos.
Caso 9: Mujer 60 años. Desde hace tres horas, mueve mal el brazo y la pierna izquierdas.
Caso 10: Varón 34 años. Acaba de descubrirse un lunar grande, muy negro y de forma irregular en la espalda como el de esta foto.



24 de agosto de 2009

Alí Babá y el Cuerno de Oro


Todas las guías de Estambul recomiendan evitar los barquitos privados que te llevan por el Bósforo y por el Cuerno de Oro, argumentando que pueden ser muy peligrosos.

Como éramos un grupo grande, aquel día llegamos tarde al puerto de Estambul y perdimos el último crucero que salía del muelle principal. Entonces se nos acercó un turco y nos ofreció su barco privado.

Yo soy bastante desconfiado cuando estoy en el extranjero y no me gustó mucho la idea, pero al resto de mis compañeros les encantó, por lo que negociamos un viaje por todo el Cuerno de Oro de dos horas y pico de duración a un precio bastante más económico que el del barco oficial.

Menos mal que nadie se fio de mis prejuicios y contratamos el barco privado; porque si por mí hubiera sido, me habría perdido el crucero más bonito de mi vida. Así, este turco nos llevó hasta el escondido y solitario muelle número 6 y nos metió en el diminuto barco de un divertido jubilado que decía llamarse Alí Babá y que chapurreaba el inglés, el francés, el alemán, el español y el árabe.

Alí Babá nos llevó hasta el final del Cuerno, al cementerio de Eyüp y el café de Pierre Lotti. Durante el viaje se puso el sol y comprobamos por qué al Cuerno le llaman "de Oro".

Tras el viaje, lo único que nos pidió fue que si habíamos quedado contentos con su servicio, que diéramos en España buenas referencias de él. Como así fue, os digo que a Alí Babá lo podéis encontrar en el muelle número 6, cerca del puente Galata.

Foto 1: En el barco de Alí Babá.
Foto 2: Visión panorámica del Cuerno de Oro desde el cementerio de Eyüp.

21 de agosto de 2009

Dilema sostenible


Cuánto más me lo planteo, más paradójico me parece: han talado una acera entera de árboles para construir encima un carril bici.

Cada día entiendo menos eso del desarrollo sostenible.

Foto: Las obras del carril y lo que queda de uno de los difuntos.

17 de agosto de 2009

Preocupaciones del primermundista


Nota mental: El gris claro en brillo no pega ni con cola con el crema en mate.

Pero una vez que ya están puestos tanto el suelo de la cocina como los azulejos, ¿en qué color me recomendáis que compre los muebles y la encimera?

Foto: Mis losetas y mis azulejos.

13 de agosto de 2009

Problemas comprando pianos


Ahora que mi mudanza es inminente, una de las decisiones más importantes para mí es qué hacer con el piano.

Sé que con todo lo que me queda aún por hacer, pensar en un piano puede parecer comenzar la casa por el tejado, pero un piano es un mueble grande y difícil de mover; por lo que antes de empezar a organizar la distribución del salón, hay que decidir dónde irá el piano.

Como ya me ha quedado claro que mi actual piano se tiene que quedar en mi actual casa, tengo que buscarme un piano nuevo. En este sentido, tengo dos opciones: de segunda mano o a estrenar.

He encontrado un piano de segunda mano aceptablemente conservado cuyo sonido no me ha convencido al 100%, pero que es bastante barato.

Sin embargo, un piano nuevo da más garantía de calidad; es mucho más una apuesta sobre seguro. Tras haber ojeado catálogos, he visto que hoy en día fabrican unos pianos verticales maravillosos; algunos incluso traen puerto USB y pedal de sordina total. Sin embargo, ninguno de estos pianos nuevos cuesta menos de 3.500 euros.

No tengo nada claro que hacer. ¿Vosotros me recomendaríais nuevo o viejo?

Foto: Hace un par de años, Simón me hizo esta foto mientras yo tocaba el piano.
Audio: Ayer, interpretando Battlestar Sonatica de Bear McCreary en mi piano actual.

8 de agosto de 2009

Jumanji


Jumanji es una aventura cada vez que tiras los dados. Salir por la noche, también lo es.

En realidad, si echo la vista atrás, todas las pruebas del juego están más que representadas a lo largo de una noche de viernes: animales salvajes, arenas movedizas, monos de feria, apariciones y desapariciones, telas de araña, estampidas, plantas ponzoñosas y cazadores furtivos.

Hace tiempo que me di cuenta de que yo ya dejé de ser un simple jugador y que me había integrado como un miembro más de la jungla; sin embargo, noches como la de ayer hacen que me plantee si mi papel en ella es el de un apuesto cazador o el de un indefenso solomillo.

Foto: Anoche, al llegar a la casilla número 4.

4 de agosto de 2009

Deteriorar con los pies


Conforme te vas acercando a la Mezquita Azul, no sólo es la belleza del lugar la que te embriaga, sino también el extraño olor que el edificio desprende. A bastantes metros del edificio, ya comienzas a notar un olor suave, que se va intensificando conforme te acercas y que antes de entrar te golpea duramente en la cara: sí, la Mezquita Azul huele mucho a pies.

Es una sensación indescriptible; afortunadamente, como el olfato se acostumbra a todo, en unos minutos dejas de sentir asco por el aire que respiras y puedes ponerte a contemplar las cúpulas.

Más tarde, cuando me quité los zapatos en el hotel, comprobé cómo aquel olor de la moqueta de la Mezquita Azul se había quedado impregnado en mis calcetines. No entendía nada. Creía que los musulmanes, antes de sus oraciones, se lavaban los pies en la ablución previa al rezo; ¿de dónde venía entonces ese olor?

En ese momento, me di cuenta de que la moqueta no se había contaminado por los pies de los creyentes; sino por los de los miles de turistas que todos los días pasamos por allí, que, tras haber pateado media Estambul, nos quitamos los zapatos y no nos lavamos los pies.

Siempre supe que el turismo acaba degradando los destinos turísticos, pero nunca pensé que yo mismo iba a contribuir a una degradación tan terrible.

Foto: Mis calcetines sobre la moqueta de la Mezquita Azul.

1 de agosto de 2009

Mira, un moderno


Otra de las desventajas de comprarse un Mac es que poco a poco te vas introduciendo en el elitista universo de productos blancos de Apple, hasta que la posesión de éstos se convierte en una necesidad.

Tras el iMac, mi siguiente compra fue un precioso iPod de color verde, grabado con mi nombre. Como reproductor de MP3, es bastante más caro que los reproductores de otras marcas; pero si digo la verdad, la calidad de sonido que tiene es excepcionalmente buena.

Además, mi iPod ha convertido mi vida en algo muy divertido: es mucho más motivante hacer abdominales en el gimnasio escuchando "I just can't wait to be King", dar un paseo por la noche con el ritmo tropical del "New Super Mario Bros" u ordenar la habitación con el "Every Day" de Buddy Holly.

Reconozco sin embargo, que no queda bonito que un otorrino en formación vaya todo el día con unos auriculares puestos, dado que tradicionalmente se ha dicho que el uso de auriculares causa pérdida auditiva. Como nunca he leído en mis manuales nada sobre esto, decidí hacer una búsqueda en PubMed.

Buscar en PubMed es como ir de compras al Gran Bazar de Estambul: con un poco de tiempo, acabas encontrando lo que quieras, sea verdadero o falso.

Al final, me he quedado con un estudio que dice que llevar auriculares durante menos de 7 horas semanales a un volumen inferior a 70 decibelios parece que no crea pérdida auditiva; así que ya me puedo poner mis cascos y salir a la calle como un moderno más.


28 de julio de 2009

XXVI


Ayer me preguntó mi madre:

-Emilio, hijo, mañana es tu cumpleaños. ¿Estás satisfecho con la vida que llevas?
-Estoy bastante satisfecho -respondí. No digo que esté satisfecho del todo, porque si lo estuviera, mi vida se convertiría en algo muy superficial.

Foto: El camino del Rocío. Los pinos forman en números romanos los años que cumplo hoy. Hablando de caminos, esta noche ponen Camino en el cine de la Diputación. Quien quiera acompañarme será bienvenido; nos vemos en la puerta a las 21:45. Después, invito a una cerveza.

26 de julio de 2009

Estambul 2009


Desde luego, Estambul no era lo que me esperaba; es mucho más europea de lo que creía.

Estambul no está en medio del desierto, no hay dunas ni palmeras, y los turcos no llevan fez. Estambul está en un sitio paradisiaco, en el que no hace mucho calor y donde la humedad es perfecta. Estambul está llena de árboles, flores y jardines y no es raro encontrar turcos rubios de ojos claros. Me gusta derribar mis propios estereotipos.

Sin embargo, hay un tipo de europeización que no me ha gustado descubrir: a Estambul no le falta su calle comercial, de esas que hay en cualquier ciudad del primer mundo, con sus franquicias de la cadena Zara y su correspondiente tienda Nike.

No sabría decir por qué, pero me ha incomodado que allí pueda comprar las mismas zapatillas de deporte que venden a tres manzanas de mi casa.

22 de julio de 2009

Mis dudas de la Glargina


Cuando ingreso a un paciente de urgencias, normalmente lo dejo en dieta absoluta; esto es, sin comer nada por boca. Esto lo hago porque es posible que, en las próximas horas, este paciente tenga que entrar en quirófano y a los anestesistas no le hace mucha gracia dormir a una persona que tiene el estómago lleno.

Es un poco más difícil cuando el paciente es diabético. Me da mucho miedo no darle de comer a un diabético, porque que se me puede hipoglucemiar antes de una operación. Por eso, normalmente, le pongo sueros con glucosa intravenosos, para evitar la hipoglucemia.

Sin embargo, lo que hago es sustituir un peligro por otro: con los sueros elimino el riesgo de hipoglucemia, pero introduzco el riesgo de hiperglucemia, y no sé cual es peor. En estos casos, no me queda otra que acompañar esos sueros glucosados pinchazos de insulina para evitar subidas de azúcar.

El mundo de las insulinas es complejo y farragoso. Hay muchos tipos de insulina, unas son rápidas y otras lentas; unas tienen más vida media que otras. En medio de mi aprendizaje de insulinización, un día descubrí una insulina especial: la insulina glargina, o "Lantus", que es su nombre comercial.

La insulina glargina es estupenda. Un solo pinchazo al día asegura niveles de glucosa aceptables con un muy bajo riesgo de hipoglucemias. La glargina me facilita el trabajo.

Hace un mes, llegó una noticia que ha caído como una bomba. Se ha anunciado que podría ser que los pacientes tratados con insulina glargina tengan más riesgo de desarrollar cáncer.

No es algo demasiado raro. Al fin y al cabo, la insulina trabaja quitando azúcar de la sangre de un modo muy simple: le dice a las células del cuerpo "¡hay mucha azúcar en sangre! ¡empezad a comérosla ya!". Así las células comen glucosa y crecen. Pero supongo que eso lo harán tanto las células normales como las cancerígenas...

No sé. Desde luego, ahora mismo la Agencia Europea del Medicamento ha dicho que: "la insulina es un tratamiento eficaz y seguro y no existe evidencia de que cause cáncer. Los resultados de los estudios, en caso de confirmarse, sugieren que determinados análogos de la insulina de duración prolongada podrían estimular el desarrollo de un cáncer ya iniciado".

Ahora mi pregunta es: ¿comienzo a prescribir otras insulinas con más riesgos de hipoglucemia o sigo utilizando la glargina, que es más segura a corto plazo pero tiene un dudoso y leve riesgo de cáncer a la larga?

Foto: El páncreas según "érase una vez la vida".