31 de diciembre de 2010

Las ventajas de compartir


Esta mañana me he levantado y, en la propia cama, con un par de golpes de dedo, me he enterado de que Manyez se ha comprado un iPad, de que la gestación gemelar de Gerineldo va bien y de que Vientoblanko ha publicado el vídeo del año.

Quizás estas noticias puedan sonar superficiales, pero lo cierto es que están ahí, a pocos clics de distancia de cualquier habitante del mundo. Si bien el hecho de que yo las consulte sólo tiene el objetivo de satisfacer mi sana curiosidad, la sóla existencia de esta información puede despertar intenciones más oscuras: por ejemplo, si mi presencia en redes sociales respodiera exclusivamente a la intencion de vender carcasas protectoras de iPad, pañales o trípodes podría enfocar mi campaña sobre clientes potenciales como Manyez, Gerineldo o Vientoblanko respectivamente.

Motivos como éste son los que hacen que muchas personas se muestren aún recelosas respecto a las redes sociales. Ellos no saben que el hecho de compartir información que normalmente clasificamos como privada tiene muchas más ventajas que inconvenientes; al menos, hoy en día.

Muchas personas, tras leer este blog, me preguntan si no creo que comparto demasiada información personal a través de él, perdiendo toda mi intimidad. Mismamente, hace un par de semanas, un cirujano maxilofacial me preguntó si conocía a ese aficionado a los Pokémon que había en mi servicio.

-Creo que soy yo -le respondí.

Por supuesto que no comparto toda mi intimidad, tan sólo una mínima parte, precisamente la que a mí me interesa compartir. Quien no comparte no sabe lo enriquecedor que puede llegar a ser ver comentados tus pensamientos, tus sentimientos, tus vivencias, tus opiniones. Y lo increíble que es despertarse un 31 de diciembre y poder leer, con otro par de golpes de dedo, lo que has vertido en internet durante todo el año 2010 y las reacciones que ha generado. Ver que no ha sido un año muerto.

1. Ver que uno ha evolucionado en el trabajo y ya no es el que quita amígdalas con dificultad, sino que opera tabiques nasales, ha comenzado a fresar oídos y coser cuellos y que hay ahí otros otorrinos para ayudarlo.

2. Ver que, de un día para otro, uno se independiza del hogar y tiene que aprender a cocinar, lavar y planchar y que recibe decenas de consejos.

3. Ver que, un conocido joven se muere y que uno tiene que aprender a superar el miedo a la muerte de otra manera cuando casi diariamente se enfrenta a ella gracias a muchas palmadas en la espalda.

4. Ver que, de repente, ese artículo que llevaba años dando vueltas coge forma, se envía, se acepta y aparece indexado en PubMed.

5. Ver cómo a principios de año la Blogosfera Sanitaria apenas tenía conciencia de sí misma y en doce meses ha realizado su primer congreso, luchado por un Manifiesto, opinado sobre la nueva Ministra, y cómo su camino comienza a ser cuestionado.

6. Ver todas las críticas que he escrito respecto a diferentes aspectos del Sistema Sanitario público y que en ningún momento han sido publicadas como destructivas, sino con el objetivo de señalar las áreas suceptibles de mejoras en las que quiero tomar parte activa. Y cómo dichas críticas han sido asimiladas como constructivas por las personas responsables de su modificación: periodistas, farmacéuticos, asociaciones de pacientes, profesores, companías farmacéuticas, gestores, directores médicos, tutores MIR,...

7. Ver cómo, después de tantos años, esos entrenadores Pokémon seguimos ahí e incluso cómo otros nuevos se nos suman a nuestro camino en esta extraña pelea de gallos estratégica que son los combates.

8. Ver cómo todavía merece la pena enamorarse aunque las cosas no prosperen.

9. Ver cómo gracias a Twitter puede aparecer el documento clave que te permite poner el punto y final a tu tesina y, como gracias a Twitter también, puede nacer la idea para una tesis doctoral.

10. Ver el final de Perdidos y sentirse un tonto al darse cuenta de que, como en cualquier otro aspecto de la vida, lo importante no era el final, sino el durante.

11. Ver cómo se han doblado las visitas a este blog, con la responsabilidad que eso conlleva y el vértigo que da.

12. Ver cómo, inevitablemente, será necesario continuar este experimento un año más.

Un abrazo a todos. Espero que el 2010 haya sido tan intenso para vosotros como para mí.

27 de diciembre de 2010

El precio de la vida media


Imagina que estás desarrollando un nuevo medicamento para una enfermedad que ya tiene tratamiento efectivo.

-¿Qué sentido tendría hacer eso? -podrías preguntarte en un primer momento.
-Mucho -te respondería.

Quizás entonces defenderías el sentido del desarrollo de tu fármaco argumentando que posiblemente fuera superior en algunos aspectos a los medicamentos ya existentes. Eso se estudia gracias a lo que se conoce como ensayos de superioridad.

Pero, hoy en día, también se realizan otro tipo de ensayos, llamados de no-inferioridad, que no pretenderían demostrar que tu fármaco es superior a los que ya existen sino, simplemente, que no es peor.

-¿Y entonces mi nuevo fármaco tendría cabida en el mercado?
-Sí, seguramente. Sólo tienes que demostrar que es significativamente menos tóxico, que posee menos interacciones o que ofrece ventajas en su vida media.

Precisamente este último aspecto, la vida media, es del que hoy os quiero hablar. No quiero entrar en farragosos aspectos farmacocinéticos; os explicaré de forma muy simplificada que la vida media es una forma de medir el tiempo que el fármaco está presente en nuestro organismo: a mayor vida media, más tiempo estará.

Aunque existen excepciones, se puede inferir de la explicación anterior que cuanto mayor sea la vida media de un fármaco, menos veces hará falta tomarlo. Por eso, hay medicinas que se toman tres veces al día; otras, sólo una y algunas inyecciones duran meses.

Los sanitarios conocemos decenas de ejemplos de medicamentos nuevos que no aportan ventajas respecto a sus antecesores a excepción de una mayor vida media y, por tanto, un menor número de tomas diarias. Con frecuencia estos medicamentos, al ser nuevos, son más caros; pero, al aplicarse menos veces, suponen una mayor comodidad al enfermo y, teóricamente, mejora el cumplimiento del tratamiento.

A menudo me pregunto si este gasto en nuevos fármacos está justificado dentro de la Seguridad Social. Nuestro sistema sanitario debe procurar mantener unas cifras tensionales adecuadas; unas glucemias a raya; una infección controlada. Eso ya lo conseguiría mediante los medicamentos antiguos, los de vida media corta. ¿Hasta que punto se deben subvencionar los medicamentos modernos, igual de efectivos, más cómodos pero más caros?

24 de diciembre de 2010

Soraya


-¿Hola? -dije mientras me acercaba por primera vez al monstruo del que tantas de sus víctimas me habían hablado.
-¡Hola! -respondió una agradable chica con una simpática voz- Soy Soraya. Por favor, identifícate.
-Hola Soraya, yo soy Emilio.
-Emilio, ¿qué? Por favor, identifícate con tu nombre de usuario y contraseña.
-Está bien, ahora mismo lo hago. Es sólo un momento... ...¡listo!
-Hola Emilio. Mi nombre es Soraya y estoy aquí para ayudarte en todo lo que necesites.
-Encantado, Soraya.
-Te voy a encantar. Tú misión es sencilla. Sólo tienes que tocarme aquí, luego aquí, luego aquí, luego aquí, luego aquí, luego aquí y luego aquí.
-No sé si me he enterado. A ver, primero aquí, luego aquí, luego... ¿aquí? No... ¿Soraya? ¿Te encuentras bien? ¿Te has caído?
-Jajaja... ¡Soraya no se cae nunca, pobre mortal! En todo caso, tu inteligencia no habrá estado a mi altura.
-Perdona, Soraya, es verdad, ha sido culpa mía. No sé cómo he osado a decir que te habías caído. Pero, ¿es eso que tienes un esguince?
-¿Cómo un esguince?
-Un esguince... ya sabes... un "estiramiento" excesivo de un ligamento...
-No sé lo que es un esguince.
-Seguro que sabes qué es un esguince...
-¿Lo has subrayado?
-¿Perdón?
-¿Lo has subrayado?
-¿Subrayar el qué?
-Eso del esguince. ¿Lo has subrayado?
-Es verdad, ahora recuerdo. No es lo mismo tener un esguince que tener un esguince.
-¡Subráyalo! ¡Ahora! ¡Subráyalo o te perseguiré hasta la muerte! ¡Subraya el esguince! ¡Subráyalo! -gritó Soraya convirtiéndose en un monstruo blanco que me perseguía por el mes de diciembre.

Decidme que ha sido mentira. Decidme que no he soñado con el sistema de historia clínica electrónica.

Foto: Colección de invierno, por cortesía de Simón Arrebola.

20 de diciembre de 2010

Mañana se censura Internet


Con mucha probabilidad, mañana a esta hora estará aprobada la ley Sinde, que permitirá al gobierno español, entre otras cosas, cerrar páginas web con autorización judicial.

El autor de este blog se manifiesta públicamente a favor del manifiesto en defensa los derechos fundamentales en Internet y, como la misma opinión de muchos internautas ya ha sido expresada por voces más potentes que la suya propia, sólo le queda escribir el texto que desde sus balbuceos digitales le ha acompañado en los perfiles de foros y redes sociales:

"El libre acceso a la información representa nuestra única salvaguardia contra la tiranía.

Los pueblos oprimidos cuyos líderes pierden el control sobre el flujo de la información derrocarán a sus gobernantes gracias a la libertad de expresión. Por el contrario, aquellas naciones que presumen de ser libres, pero cuyos dirigentes censuran progresivamente la obtención de información a sus ciudadanos, resbalan por una empinada pendiente que termina en el despotismo.

Por eso, cuídate bien de aquel que te impide el acceso a la información porque, en el fondo de su corazón, sólo desea ser tu amo."

18 de diciembre de 2010

La historia de la RAM


Mi padrino sacó dos placas del bolsillo y las dejó en el escritorio de mi padre. Yo no llegaba al escritorio y pedí que me las enseñara.

-Pero no las toques, que son muy delicadas. ¿Las ves?
-¿Qué son?
-Cada una de ellas tiene un mega de RAM. Tu ordenador ya tiene dos megas. A partir de ahora tendrá cuatro megas.

Entre mi padre y mi padrino cogieron el ordenador, desmontaron la carcasa y, en unas ranuras escondidas entre los cables planos de conexión de discos, introdujeron las placas. El ordenador se volvió a encender y, en la mitad del tiempo que normalmente necesitaba para el arranque, apareció el característico símbolo que indicaba que estaba preparado para recibir órdenes.

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Siempre hace frío en diciembre cuando acaban los quirófanos de la tarde y entré en la tienda de informática del barrio encogido en mi viejo abrigo de pana marrón.

-Lo que me pides es esto, pero no las toques, que son muy delicadas.
-¿Son compatibles las de la marca Kingston con un ordenador Mac?
-Sí. Cada una de ellas tiene dos gigas de RAM. Tu ordenador ya tiene dos gigas. A partir de ahora tendrá cuatro gigas.

Yo solo cogí el ordenador, lo apoyé en el suelo y desatornillé la lengüeta estratégicamente escondida en la base de la pantalla y planificada para una posible ampliación de memoria. El ordenador se volvió a encender y, tras esperar el escaso tiempo que normalmente necesita para arrancar, fue capaz de ejecutar el doble de programas a la vez.

No será dentro de mucho tiempo cuando mi nuevo ordenador me informe de que he recibido un paquete en el buzón y leeré las instrucciones del paquete:

"No toque las placas de RAM, pues son muy delicadas. (...) Cada una de ellas tiene dos teras de RAM, su ordenador ya tiene dos teras. A partir de ahora tendrá cuatro teras."

13 de diciembre de 2010

Ejemplo de grados de libertad


Una madre frió una docena de huevos para la cena de sus seis hijos y se propuso firmemente que no le sobrara ninguno.

-Yo quiero dos huevos -dijo el primer hijo.
-Yo no quiero ninguno -dijo el segundo.
-Nosotros queremos tres cada uno -dijeron los hijos tercero y cuarto.
-Yo tomaré sólo uno- acabó el quinto.

Cuando la madre hubo servido los huevos a sus primeros cinco hijos, le dijo al sexto:

-Tú tienes que tomarte tres, porque no quiero que sobre ninguno.

Éste es un sencillo ejemplo para entender lo que en Estadística se conoce como grados de libertad. Sabemos que en total los seis niños tomarán doce huevos. Hay seis niños (o variables) que pueden elegir tomar el número de huevos que deseen pero, como sabemos que la suma total de huevos será doce, el sexto hijo no podrá elegir el número de huevos que quiere cenar; así pues, éste es un modelo con cinco grados de libertad.

Si complicamos un poco el problema y decimos que hay tres niños y tres niñas y que la madre se empeña en que sigan cenando un total de doce huevos pero que la suma de huevos de los niños sea seis y de las niñas sea seis también, podemos deducir lógicamente que el modelo tendrá en este supuesto sólo cuatro grados de libertad.

En resumen y en términos vulgares, los grados de libertad es el número de hijos que pueden elegir libremente existiendo un total fijo.

Podemos llevar el problema al terreno sanitario y hablar de organización de servicios. Si en un servicio determinado hay dos consultas médicas y hay dos médicos contratados, será un servicio con cero grados de libertad. Si siguiera habiendo dos consultas pero el número de médicos contratados fuera tres, el servicio contaría con un grado de libertad: quedaría un médico libre que podría dedicarse a la investigación, a la docencia, a la gestión o a actividades tan decentes como tomarse un saliente de guardia.

Desafortunadamente, en la práctica diaria, el problema es más complejo porque no se trata sólo de pasar consultas, sino de atender quirófanos, llevar un busca, pasar la planta, responder interconsultas y muchas otras tareas variadas. Es deseable que todo servicio cuente con grados de libertad; es decir, con médicos de repuesto para dotar a su organización de cierta flexibilidad.

No todas las tareas son tan excluyentes como una consulta; algunas de ellas son solapables. Así, el profesional que se encarga de pasar una planta con pocos pacientes sencillos puede asumir un busca no muy solicitado y el que tenga un quirófano corto puede dedicar parte de su tiempo a la docencia, por ejemplo.

Por tanto, es difícil estimar con exactitud cuantos médicos necesita un servicio, aunque es fácil hacerse una idea aproximada. Sea como sea, el que se encargue de realizar esta aproximación debe tener en cuenta que tiene que haber siempre algún médico libre para resolver imprevistos. Dicho en términos estadísticos, el número de grados de libertad de un servicio médico debe ser distinto de cero.

Foto: Reventón de una tubería en el parque de María Luisa. Espero que no por una escasez de grados de libertad la tubería haya dicho basta.

9 de diciembre de 2010

Los rectos caminos del norte


Capítulo 2x03

Ir al norte. Caminar hacia el norte. Avanzar hacia el norte, como si el resto de puntos cardinales, sur, este y oeste fueran necesariamente peores.

Ésa era la filosofía con la que Vientoblanco y yo afrontábamos nuestra vida y, paralelamente, nuestro viaje por las tierras de Hoenn. Por eso, tras haber llegado a Ciudad Portual, nos dirigimos hacia las tierras frías del norte, como burros con viseras, sin dejarnos distraer por los estímulos de los laterales.

Tras un viaje tan largo que su duración sería difícil de precisar, Vientoblanco se encontró cerca de la orilla de un río a un entrenador de dragones que dijo llamarse Hivaj. Como todos los afortunados descubrimientos de la vida, más que un encuentro fue un brusco topetazo.

Hivaj llevaba entrenando Pokémon de tipo dragón desde hacía años. Estas especies de Pokémon son muy especiales, dado que son especialmente resistentes ante cualquier adversidad a excepción del frío y de los ataques de otros dragones.

En aquel momenoto, en su búsqueda de dragones fuertes por aquellas tierras frías, Hivaj había pescado un pez de aspecto bobalicón. Cualquier entrenador aprende pronto que ese pez se llama Magikarp, y que es uno de los Pokémon más débiles de los más de 600 descritos. Entonces, Hivaj propuso a Vientoblanco un reto: entrenar a aquel Magikarp hasta hacer de él un dragón poderoso.

Y yo me alegré por ellos y su desafío y los dejé allí, siguiendo mi camino sin rumbo, más o menos hacia el norte.

7 de diciembre de 2010

Pinchazos en personal sanitario


Mis amigos se sorprenden cuando les cuento que los sanitarios nos pinchamos con relativa frecuencia.

No es algo muy común, pero en ocasiones, a pesar de todas las precauciones que se toman, uno se pincha con una aguja contaminada con la sangre de otro paciente. Afortunadamente, el riesgo es bajo, entre otras cosas porque cuando la aguja traspasa el látex de tu guante, se limpia por la tensión que el plástico ejerce sobre ella.

Si te pinchas, quítate rápidamente el guante y exprímete el lugar del pinchazo intentando que salga sangre tuya por él. Después, lávate la zona afectada y comunícalo al responsable de pinchazos de tu centro sanitario.

Los contagios son raros porque, habitualmente, el paciente está sano. Incluso cuando el paciente tiene alguna enfermedad, contagiársela es poco probable. Esas enfermedades que se pueden transmitir son las hepatitis B y C y el VIH.

Yo me he pinchado más de una vez y eso implica pasar los siguientes seis meses con la incertidumbre de un posible contagio y realizándose serologías periódicas. Por este motivo, se ha discutido en ocasiones que los trabajadores sanitarios tengamos en nuestro sueldo un complemento por riesgo biológico. Personalmente, fui consciente de los riesgos que entrañaba mi profesión antes de elegirla y, si bien por un lado creo que un complemento por riesgo biológico no sería injusto, considero prioritarias en este momento otras reformas retributivas que ahora no vienen al caso.

Lo que sí quiero comentar son dos situaciones que, desde estudiante, me han llamado la atención en relación con los pinchazos de los sanitarios.

La primera de ellas es que algunos trabajadores, afortunadamente pocos, no comunican los pinchazos de forma pertinente. Esto sobre todo ocurre cuando la aguja está contaminada con sangre de alguien con poco riesgo de tener una enfermedad contagiosa; como por ejemplo, un niño. Es verdad que el riesgo de contagio es muy bajo en la mayoría de los casos, pero también lo es que las posibilidades de contagio por pinchazo son reales y que deberían de quedar todos ellos registrados de forma pertinente; si no por motivos de prevención, al menos por motivos legales.

La segunda situación es la relativa a nuestra vida sexual. De ser una persona presuntamente sana, pasas a ser alguien con posibilidades de tener y poder transmitir hepatitis y VIH. Yo considero que tu(s) pareja(s) sexual(es) tienen derecho a saber esa nueva situación. Y tener que dar esa noticia no es algo que aumente precisamente la líbido.

A pesar de vivir con la incertidumbre de un posible contagio y de las consecuencias sobre la sexualidad, no protesto. Como escribí antes, siempre fui consciente de este gaje de mi oficio. Pero creo que es bueno comunicar esto a las personas que desconocen esta realidad sobre los sanitarios.

Foto: Punta de una aguja al microscopio electrónico de barrido, observándose colonias de bacterias.

3 de diciembre de 2010

El dilema de la radioterapia sola


-Estoy teniendo problemas con algunos pacientes y necesito que me ayudéis.

Así de sincero se mostró el viernes pasado un otorrinolaringólogo que se sentaba un par de filas más atrás que yo en un curso de Oncología de cabeza y cuello.

-¿Debemos consentir que haya pacientes que no quieran ponerse quimioterapia?

Planteada así, la pregunta parece terriblemente paternalista; pero, dentro de su contexto, es muy interesante. Este contexto es el carcinoma epidermoide de laringe localmente avanzado; es decir, el cáncer de garganta más frecuente cuando es de tamaño grande y no se ha extendido aún por el resto del organismo.

Para muchos pacientes, esta enfermedad tiene dos tratamientos posibles:

1. Cirugía. La operación se llama laringuectomía (la expliqué hace unos meses aquí). Actualmente no supone un gran riesgo quirúrgico, pero es muy mutilante: implica la amputación de la laringe y la consecuente pérdida de la voz, quedándose con un agujero en la parte anterior del cuello que ya no se podrá cerrar.

2. Quimiorradioterapia. Esta opción consiste en olvidar la cirugía y probar con quimioterapia y radioterapia y, si todo va bien, no hará falta realizar ninguna cirugía. En el caso de que no vaya tan bien como se esperaba, se operará.

A muchos pacientes se les ofrece que elijan lo que prefieren. Muchos preguntan que qué es lo mejor y se les responde la verdad: la supervivencia a la enfermedad al cabo de cinco años es prácticamente la misma eligiendo cualquiera de las dos opciones. Entonces, la mayoría de los enfermos eligen la quimiorradioterapia, dado que supone una posibilidad de conservar sus cuerdas vocales "sin agujeros".

En estos casos, se envía al paciente a los oncólogos para que realicen el tratamiento. Y es aquí donde se presenta el problema que comentaba mi compañero de curso.

Al parecer hay pacientes que, tras haber elegido quimiorradioterapia, deciden que la radioterapia se la darán sin problemas; pero que la quimioterapia, por sus efectos secundarios, prefieren no recibirla.

La radioterapia sola puede curar un cáncer de laringe; de hecho, se usa para tumores pequeños. Pero en el caso de grandes cánceres, la supervivencia con radioterapia sola es menor que con cirugía o con quimiorradioterapia.

El conflicto es el siguiente: por un lado, todo enfermo tiene derecho a decidir qué tratamiento quiere recibir y qué tratamiento no, según su principio de autonomía. Por otro lado, recibir un tratamiento incompleto aumentará las complicaciones y la mortalidad de la enfermedad e, inevitablemente, los gastos sanitarios de los pacientes que se nieguen a una quimioterapia que deberían recibir, serán mayores.

Ahora entenderéis la pregunta de ese curso: ¿Debemos consentir que haya pacientes que no quieran ponerse quimioterapia? Debate abierto.

Foto: Armarios de colores plantean diversas opciones en Leroy Merlin.

28 de noviembre de 2010

La Ola y la Blogosfera Sanitaria


-¿Has visto "La Ola"? -me preguntó un adjunto joven a altas horas de una guardia.
-¿Qué ola?
-"La Ola". Una película de Dennis Gansel. ¿No la has visto? Deberías. Te la recomiendo.

Ayer por la noche me hice un sandwich y me puse a ver la película. Para los que no sepan de qué va, se la comentaré un poco sin decir nada del final. Se trata de la historia de un profesor en un instituto alemán que, durante un seminario sobre política, pregunta a sus alumnos si creen que es posible una nueva dictadura en Alemania.

Todos ellos dicen rápidamente que no, que el pensamiento y la filosofía actuales de vida harían imposible algo así. Sorprendido por tanta rotundidad, propone a sus alumnos un experimento. Implanta en la clase un sistema autoritario y fomenta entre aquellos alumnos el sentimiento de grupo, haciéndoles creer que mediante este sistema serán mejores que los alumnos de las otras clases. Pronto, la mayoría del grupo se entusiasma con la idea y propone que se autodenominen "La Ola" y que utilicen uniformes y un saludo especial para diferenciarse de los demás.

Podría contar más, pero prefiero que la veáis porque merece la pena. El caso es que, mientras yo estaba viendo la película, establecí algunos paralelismos entre el grupo "La Ola" y este otro grupo recientemente creado llamado "La Blogosfera Sanitaria". ¿Corremos nosotros riesgo de convertirnos en un grupo fascista como les ocurrió a estos alumnos? Me gustaría analizarlo:

La Ola tiene un gran sentimiento de grupo. Lo mismo ocurre con la Blogosfera Sanitaria. Somos un grupo. Un grupo abierto, dirán algunos. Bueno, La Ola también era un grupo abierto. Confiamos en este grupo para resolver dudas internas y consultar y compartir opiniones. Es un grupo heterogéneo y por tanto excelente para hacerlo: hay médicos, enfermeros, auxiliares, gestores, farmacéuticos, compañías privadas y periodistas. En nuestro grupo ocurre que si alguien tiene un problema y lo comparte, los demás acuden a dar consejo.

La Ola se cree superior a los demás. La Blogosfera Sanitaria no; o al menos espero que no. Defendemos la horizontalidad del Sistema Sanitario y la aplicación de las nuevas tecnologías. La horizontalidad es incompatible con la superioridad. Pero, ¿se puede considerar la creación del Manifiesto de Abla como una conducta autárquica o despótica? Desde luego ha sido redactado por una minoría de personas que creíamos representar los deseos de la sociedad y lo hemos hecho en nombre de lo que creemos su bienestar. Mhm... este punto me genera muchos conflictos internos.

La Ola tiene un líder. La Blogosfera Sanitaria, durante los años que la he conocido, no ha tenido un líder definido como tal. Pero sí es verdad que siempre ha habido alguien cuyas opiniones eran más respetadas y cuyos temas que proponía se expandían exponencialmente generando opinión en los demás. En nuestro caso, esa persona ha ido cambiando cada cierto periodo de tiempo. No me gustaría decir que tenemos un líder, pero sí alguien que va abriendo camino. Y eso en alemán se llama Führer.

Los que comienzan a discrepar con la ideología de La Ola son rechazados. Por fin en algo creo que nos diferenciamos mucho. En la Blogosfera Sanitaria, la pluralidad de opinión es bienvenida. Sin embargo, podría enumerar algunos casos en los que blogueros con opiniones radicales han sido rechazados temporalmente por el resto del grupo.

Si La Ola desaparece momentáneamente, entre los miembros se crea un sentimiento de orfandad y se hacen de repente conscientes de lo absurdo que era el grupo. Esto no puedo comentarlo porque aún no ha pasado. Cada uno debería planteárselo.

He tenido la necesidad de escribir este texto y no me gustaría ganar antipatías por él (¿es esto necesidad de aceptación por el grupo?). Creo que la Blogosfera Sanitaria ha sido y es algo bueno y que su creación ha aportado mucha riqueza de pensamiento a sus miembros. Pero precisamente ahora, cuando cada vez tiene más peso, es necesaria una crítica para que no nos ocurra lo que les ocurrió al grupo de alumnos alemanes.

Si queréis saber qué fue, os invito a ver la película.

Foto: Castillos de arena a punto de ser derribados por una ola.

25 de noviembre de 2010

Fantasía con una farmacéutica


-Hola.
-Hola.
-Disculpe, doctor, ¿tendría un momento?
-Sí, sí, dígame.
-Verá, vengo de una compañía farmacéutica y me gustaría presentarle mi producto.
-Claro, pase.
-Verá, se trata de una nuevo fármaco para el tratamiento de...
-¿Cómo? ¿Otro más?
-Bueno, sí, la nueva molécula es de la misma familia que sus antecesoras pero tiene muchas ventajas en comparación con ellas. Presenta menos interacción con otros fármacos y mejores características farmacocinéticas, lo que le permite administrarla en menor número de dosis y con mayor seguridad. ¿Qué le parece?
-Pues me parece muy mal, la verdad.
-¿Mal? ¿Por qué?
-Mal porque la enfermedad para la que sirve este fármaco ya tiene un tratamiento efectivo. No necesito un nuevo protector gástrico, ni otro betabloqueante, ni más antiinflamatorios, ni modernos antibióticos. Ya hay muchos de esos y funcionan bien. Mal porque el dinero que se ha gastado en investigar esta nueva molécula podría haberse invertido en estudios sobre tratamientos para enfermedades en las que aún se necesitan armas terapéuticas: el adenocarcinoma de páncreas, la esclerosis lateral amiotrófica, la mucormicosis rinocerebral invasiva y el glioblastoma multiforme, por ejemplo. Mal porque...

(...)

-¿Doctor? ¿Doctor? ¿Se encuentra usted bien?
-¿Eh? Ah, sí, disculpe, me había distraído un momento...
-Parecía que tuviera la cabeza en otra parte...
-Dígame, lo siento.
-Le decía que vengo de una compañía farmacéutica y me gustaría presentarle mi producto.

Foto: Calle Tetuán. Tenebroso escaparate con maniquíes de niños muy parecidos entre ellos.

21 de noviembre de 2010

El cisma del EBE10


Me da pena que el cisma entre los asistentes del EBE haya aumentado respecto al año pasado.

Cada año, es mayor el número de asistentes al EBE que no tienen blog personal y acuden representando a su empresa, con la intención de aprovechar las oportunidades de negocio que esta convención ofrece.

En contraste con ellos, todavía asistimos al EBE bastantes blogueros humildes, que seguimos viendo en Internet una oportunidad inigualable de expresar nuestros conocimientos, nuestras opiniones y nuestros sentimientos de forma altruista, porque nos apasiona pensar que aportamos algo a quien nos quiera leer.

No es que crea que está mal que empresas privadas aprovechen esta reunión para buscar nuevas oportunidades, no quisiera que se me malinterpretase. Es algo bueno y deseable que esto ocurra. Sin embargo, sí que pienso que cuanto mayor es la presencia de éstas, más se contribuye a que nosotros, los blogueros vocacionales, perdamos nuestra inocencia y nuestra ilusión por crear un mundo en el que la información puede llegar a todas partes.

Por eso me duelen los oídos cada vez que escucho en el EBE la famosa frase de "cómo hacer que tu blog gane dinero".

Este año, Andrés no ha venido. Andrés tiene un blog, de poesía. Escribe muy bien. El año pasado estuvo conmigo en el EBE y, el domingo, cuando todo terminó, lo llevé de vuelta a casa en mi coche.

-Pero no me han resuelto una duda en el EBE -me dijo.
-¿Qué duda, Andrés?
-Han hablado de muchas cosas, pero nadie ha dicho qué tengo que hacer para cambiar el color de fondo de mi blog. Parece una tontería, pero es que no sé hacerlo.

Foto: La entrada del EBE, esta mañana.

19 de noviembre de 2010

Qué son las amígdalas


Uno de los motivos por los que los otorrinos somos conocidos es por nuestra pasión por quitar amígdalas. Aunque la amigdalectomía ya no se practica tan frecuentemente como en los años de la postguerra, sigue siendo una de las operaciones que más se realizan. Afortunadamente, la técnica quirúrgica ha evolucionado mucho. Ahora las amígdalas se quitan con anestesia general y controlando cualquier sangrado; antiguamente la amigdalectomía ni siquiera se hacía en quirófano. Simplemente, un celador fuerte envolvía al niño en una manta y lo sujetaba rígidamente, mientras el otorrino amputaba las dos amígdalas del niño con una especie de guillotina llamada Sluder y que a mí me recuerda a un cortapuros con mango más que a otra cosa.

Cuando tengo estudiantes en el quirófano, yo siempre les explico dónde están las amígdalas comparándo la boca con una bóveda de crucería, como las de las catedrales góticas. Quizás no sea un símil muy ortodoxo anatómicamente hablando, pero es una descripción mucho más romántica que decir que las amígdalas son dos sacos de glóbulos blancos llenos de oquedades en su superficie en las que se acumulan diversos gérmenes, pus y restos de comida.

Si en este momento te entran unas ganas terribles de mirarte las amígdalas, te recomiendo que te pongas en frente de un espejo y abras la boca. Deja la lengua dentro y respira sin usar la nariz. Fácilmente localizarás tu campanilla y verás que, como una bóveda de crucería, está sujeta por cuatro columnas llamadas pilares amigdalinos: dos anteriores y dos posteriores. Tus amígdalas están a los laterales, entre las columnas de delante y las de detrás.

En la foto, las localizarás siguiendo las flechas azules. Al tragar, la comida cae desde la boca a la faringe, por el sendero que señala la flecha amarilla. Las amígdalas se aproximan entre sí y el bolo alimenticio se frota contra ellas, exponiendo los alimentos a los glóbulos blancos que viven dentro de las amígdalas.

Dentro de unos días, os contaré por qué se infectan las amígdalas y cuándo se debe hacer una amigdalectomía, con todas las controversias que plantea su tratamiento. Por hoy, vais más que servidos.

Foto: "Passau cloister chapel" por cortesía de Andrea Kirkby, modificado con mi esquema anatómico.

18 de noviembre de 2010

El manifiesto de Abla


De la comunidad que se reunió por primera vez en septiembre 2010 con las primeras dos conferencias sobre Salud 2.0 en Sevilla y Granada, y que se ha vuelto a reunir en el reciente encuentro Salud 2.0 en Abla (Almería) a finales de 2010, surge la iniciativa #salud20Andalucia.

Pero #salud20andalucia se ha convertido en mucho más que en una etiqueta de una aplicación de éxito (Twitter®), #salud20andalucia es el germen visionario de un grupo abierto, colaborativo y entusiasta, donde cada uno aporta su visión como ciudadano y profesional y donde las aportaciones no están limitadas a Andalucía sino que se abren a la comunidad global, con participaciones tanto nacionales como internacionales.

Del ideario colectivo surge este manifiesto.

Los integrantes de este grupo estamos convencidos de que es necesario avanzar hacia un nuevo modelo sociosanitario más sostenible, participativo y democrático, en el que las relaciones entre la ciudadanía, los profesionales y las organizaciones sean necesaria y oportunamente rediseñadas para lograr una sanidad más accesible y cercana.

Pensamos que el concepto Salud 2.0 debe entenderse como un cambio en la cultura organizacional sustentado en una concepción horizontal y colaborativa, frente a la vision tradicional piramidal y jerarquizada.

Las instituciones sanitarias pueden y deben aprovechar el potencial de cambio de este nuevo modelo de salud 2.0 para lo que podrán contar con los profesionales que ya han dado pasos en este sentido.

Sobre estas ideas se redactan estas líneas de trabajo que se convierten así en nuestra propuesta para empezar la renovación de la sanidad siguiendo el modelo que surge de la Web 2.0.

Para la Ciudadanía:

Los ciudadanos según el principio de Autonomía del paciente, recogido en la Ley de Autonomía del Paciente, son co- responsables de su salud, por lo que su participación activa es imprescindible tanto en el cuidado de su salud como en la mejora de los sistemas sociosanitarios.

Se debe respetar y fomentar la auto-organización ciudadana en comunidades en red. No hay mejor empoderamiento que el que surge de manera espontánea y autónoma.

Las conversaciones de la ciudadanía en torno a su salud y al sistema sanitario no deben ser entendidas como amenazas por gestores o profesionales, sino como una gran oportunidad para mejorar el propio sistema.

La ciudadania participativa no espera a que se le pregunte para opinar y valorar la calidad de los servicios. Las opiniones originadas en la red son un sistema ágil y de gran valor para la mejora continua de los sistemas sociosanitarios. Las organizaciones no pueden limitarse a sus sistemas de evaluación tradicionales.

Las tecnologías ofrecen posibilidades y soluciones. Todas ellas han de estar al servicio de las necesidades ciudadanas, independientemente de las agendas institucionales. Si no es así, podrían convertirse en un obstáculo en la mejora del sistema sociosanitario.

Las soluciones tecnológicas han de ser simples, manejables y accesibles. Antes de implantar una aplicación hay que valorar si cumple estas premisas. La formación de la ciudadanía constituye un requisito imprescindible para su éxito.

Las iniciativas institucionales con soporte tecnológico, cuando no se ha tenido en cuenta a la ciudadanía, suelen fallar al trasladarse a la práctica real, por lo que deberán ser planteadas desde su punto de vista, lo que permitirá que se adapten a sus necesidades y expectativas.

Antes de consolidar soluciones generales hay que construir experiencias locales. El método experimental no sólo es el más adecuado para el conocimiento científico, también lo es para el diseño de servicios. La experiencia del Living Lab de Abla debe servir de modelo.

Los ciudadanos excluidos y desconectados de la sociedad actual en las soluciones basadas en la Web 2.0 deben ser integrados, ya que son los que más necesitan los servicios sanitarios.

El primer paso hacia la transparencia es la claridad. Los servicios y la información deben ser fáciles de encontrar, de usar y de entender.

Para los Profesionales:

Establecer mecanismos que faciliten la colaboración y el intercambio de conocimientos mediante el uso de redes profesionales, dado que son éstos tienen información y conocimiento suficientes para mejorar los servicios que prestan.

La auto-organización los profesionales sociosanitarios, junto con la ciudadanía, debe ser un pilar fundamental del cambio. La comunidad local ha de convertirse en espacio social de innovación que lidere el cambio.

El debate de los profesionales en torno al sistema sanitario no debe ser entendido como una amenaza por los gestores o responsables políticos, sino como una gran oportunidad para mejorar el propio sistema.

Internet es una vía para mejorar la relación entre los ciudadanos y los profesionales. Colaborar en la red, orientar los servicios a la ciudadanía y compartir experiencias, potencia el crecimiento común.

El impulso del uso de Internet y las nuevas tecnologías es imprescindible para la mejora oganizativa del sistema sociosanitario.

Las soluciones tecnológicas deben ser accesibles para todos. Las organizaciones deberán proveer y facilitar su acceso independientemente del lugar de trabajo y titulación.

La seguridad no puede ser excusa para el acceso a Internet. Debe ser un derecho de los profesionales ejercido desde la responsabilidad, sin censuras ni limitaciones.

El uso de la tecnología debe respetar el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen. Todos los usuarios, ciudadanos y profesionales, deberán velar por dichos derechos, según los términos establecidos por la legislación vigente.

La formación sobre nuevas tecnologías es un derecho y una obligación de todos los profesionales. Dicha formación debe incentivarse adecuadamente pues fomenta la transferencia del conocimiento y el desarrollo de nuevas competencias.

Se deben potenciar estrategias de trabajo en red mediante iniciativas concretas ligadas a la práctica profesional y tecnologías colaborativas que favorezcan la relación bidireccional con los pacientes.

Autores: #salud20Andalucia, @cuidadorasnet, @pacoxxi, @alorza, @randrom, @luisluque, @marianoh, @lineros55, @emilenko, @moilafille, @andonicarrion, @carlosnunezo, #comisiongestora, @Juany_Olvera, @goroji, @rafacano, @manyez, @cuidando_es_sfs, @bbelizon, @Perielvampi, @EnferEvidente, @JuanOdM, @flupianez, @CarlosMatabuena, @Ebevidencia, @spanamed, @drajomeini, @jbasago, @alesmismo, @ntonio_Reina, @fradiex, @natho47, @enfermera2pto0, @gallegodieguez, @clarabermudez, @bacigalupe, #healthglobal, @bainab @DCCU, @carlosgurpegui, @lolavellido

Este documento es una redacción colaborativa a partir de “Decálogo para una sanidad ciudadanocéntrica”, en Alberto Ortiz de Zárate: “Sistemas sanitarios más cercanos”, capítulo del libro “Salud 2.0: el ePaciente y las redes sociales”, Fundación Vodafone España, 2011.

Licencia Creative Commons Reconocimiento (by): Se permite cualquier explotación de la obra, incluyendo una finalidad comercial, así como la creación de obras derivadas, la distribución de las cuales también está permitida sin ninguna restricción.

Foto: En la cafetería "La Esquina" de Abla (Almería), comenzando a elaborar el Manifiesto.

15 de noviembre de 2010

El EBE: Guía para novatos


Si ahora mismo estás leyendo esto es porque tienes la costumbre de leer blogs y muy probablemente escribas en alguno.

Precisamente por eso, deberías ir al EBE. Algunas de las personas que se pasen por aquí ya están más que inscritas en el EBE, que dicho sea de paso, significa Evento Blog España y es el congreso de blogueros hispanohablantes más famoso, que se celebra anualmente en Sevilla. Para estas personas no está escrita esta actualización, porque no voy a contarles nada nuevo. Simplemente, les diré que me reuniré con ellas dentro de cuatro días. Esta entrada se la dedico a los que creen que el EBE no les ha aportado nada en ediciones anteriores, los que acuden este año por primera vez o los que no tenían ni idea de que este evento existía.

El EBE no es un congreso convencional; el EBE hay que trabajárselo. En las primeras ediciones yo apenas le saqué jugo; tuve que aprender a defenderme por mi cuenta en una selva infestada de cables de ordenador. Y precisamente por eso, quiero compartir mis consejos con los que tengan aún menos experiencia que yo.

Lo primero: tienes que ir. Quizás no sepas para qué vas, pero apúntate de todos modos. Ya tendrás tiempo de pensarlo. Y eso es precisamente lo segundo: piensa para qué vas. Puedes dejarte ir y descubrirlo en el propio evento, pero si llevas unos objetivos en la cabeza, la reunión te resultará mucho más productiva. Por ejemplo, mis planes para este año son:

1. Encontrar a personas con interés en Salud 2.0 en general y en Telemedicina en particular. Dejarme enseñar por ellas.
2. Discutir sobre el estado actual de los proveedores de internet en España y sobre la neutralidad de la Red.
3. Desconectar del trabajo y reírme.

Una vez que tengas tus propios planes, te plantas en la isla de La Cartuja. Entonces verás a muchas personas en el hall del hotel Barceló, que parece que saben de nuevas tecnologías mucho más que tú. No te dejes intimidar.

Es un buen comienzo que comiences twitteando lo que vas buscando en el evento, añadiendo a tus tweets la etiqueta #EBE10. Mucha gente leerá tu mensaje y, con un poco de suerte, lo responderá. Porque, tienes cuenta de Twitter, ¿verdad? Si no es el caso, hazte una ahora mismo.

Otra opción, más clásica pero que requiere cierto desparpajo es abordar a las personas que andan por allí, presentándote e intentando integrarte en sus conversaciones. Da mucho corte al principio, pero sólo al principio. Recuerda que no tienes nada que perder y que en el EBE hay muchas personas solitarias que están deseando charlar un rato.

Tienta a la suerte. Cuanto más tiempo pases en el EBE, más posibilidades tienes de enterarte de oportunidades que desconocías o de conocer a grandes personas y personajes. Acude a conferencias y comentalás con tus compañeros de asiento y con tus seguidores de Twitter. El espíritu del EBE es que durante todo el fin de semana, la ciudad se llenará de personas opinando. Y tu opinión es bien recibida.

Y por último, no te olvides de llevarte tarjetas de visita. Por muy tecnológico que parezca todo, las clásicas tarjetas de visita de papel funcionan muy bien en el EBE. Si no llevas tarjetas, ¿cómo va la gente a contactar contigo una vez que termine el evento?

Si te interesa algo del rollo que he escrito o te parece que son sólo sandeces, no dudes en contactar conmigo para decírmelo. Estaré este fin de semana en Sevilla y me localizarás fácilmente escribiendo un tweet a @emilienko.

Foto: El camino del EBE, cruzando a la isla de La Cartuja.

12 de noviembre de 2010

La bombilla de 40 watios


Las mañanas comienzan cuando se enciende en el techo la bombilla de 40 watios, que proyecta sobre las paredes del dormitorio la endiablada combinación de estrellas de seis y cinco puntas de la lámpara, creando un siniestro juego de luces y sombras.

Medio giro sobre mi mismo es suficiente para dormir esos necesarios diez minutos de más por los que el despertador fue estratégicamente programado diez minutos antes. "Miente. Di que estás enfermo, que no puedes ir. No te echarán de menos. Todo funcionará sin ti."

El calor del edredón desaparece bruscamente al incorporarme y siento en la cintura el frío que las paredes de una casa antigua no han dejado de desprender durante toda la noche. Todo el mundo al dormir se deja la cintura al descubierto.

Me calzo las zapatillas, abro el grifo de la ducha, salgo corriendo al patio para encender el calentador; desde hace meses, el agua caliente sólo funciona así. Maldigo mentalmente al fontanero durante todo este proceso, para conseguir una efímera sensación de tranquilidad que se continúa artificialmente durante cinco minutos de ducha, jabón y champú.

Mi imagen al otro lado del espejo me mira la barba, consintiendo que el sangriento episodio de cada uno de mis afeitados se demore un día más.

En la cocina siempre hay migas de alguien que cenó y no recogió bien. No es raro que me tenga que poner a despegar los secos restos de queso fundido de la sandwichera en un semiconsciente acto de sumisión. El ColaCao no sabe igual con leche desnatada y cualquier desayuno dulce es sensiblemente menos dulce antes de las siete de la mañana.

La bicicleta espera pacientemente para recorrer durante media hora el camino que la separa del hospital. Su conductor piensa cada mañana, mientras que cruza el oscuro parque de árboles que conforma una buena parte de su recorrido, que debería cambiar esa bombilla.

Da una luz muy triste.

8 de noviembre de 2010

Congresos sin Twitter


Como os conté en la actualización anterior, he estado en el Congreso Nacional de Otorrinolaringología de Valencia; el primer congreso nacional al que asistía. Ha estado muy bien: he conocido a personas muy interesantes, he escuchado nuevos puntos de vista y he aprendido bastantes cosas nuevas que estoy deseoso de poner en marcha.

Sin embargo, he echado algo de menos, y esto ha sido Twitter. Javier, mi compañero en el Congreso, me dice que estoy enganchado a mi iPhone, dado que cada diez minutos consulto Twitter para comprobar "qué está pasando". Lamentablemente, el uso de Twitter en el congreso ha sido muy escaso y he echado en falta algo a lo que me había habituado en los últimos eventos a los que he acudido.

Todas las conferencias, las mesas redondas y las charlas generan pensamientos en el público. Normalmente, cuando acaba la charla, el público es invitado a preguntar y, muchas veces por timidez, nadie levanta la mano. Cuando alguien dice algo, suele hacer una sola pregunta, guardándose muchas dudas para él.

Twitter permite una conversación a tiempo real entre los asistentes que facilita encontrar a personas afines que piensan de forma similar a la tuya. Ha sido una pena; si Twitter hubiese sido más activo en este congreso, le habría sacado todavía más partido.

Por último, deciros que me dolería el corazón si no acabara esta actualización hablando de los magníficos anfitriones que han sido los valencianos conmigo. Muchas gracias a Dídac, por un viernes de cerveza, cena, copa y té por el barrio del Carmen inmejorable. Gracias también a Vicente, que sigue con la esperanza de que algún día consiga tener una digitación aceptable en el piano. Un fuerte abrazo a Fidel y a Pepa por ser grandes conversadores acerca de salud 2.0 y sobre las teleseries más frikis. Y muchas gracias de corazón a Marisa y a Marc, por quienes me he alegrado mucho al verlos después de tantos años tan contentos y felices.

Eso sí, este viaje me quedé con ganas de probar la excelente horchata valenciana; pero bueno, seguro que ya habrá próximas veces.

Foto: Metido en la fuente del palacio de congresos de Valencia.

5 de noviembre de 2010

Cuánto cuesta un congreso médico


Inscripción en el LXI Congreso de Otorrinolaringología de Valencia (en tarifa de Residente y con mucha antelación): 171,10 euros.
Alojamiento de tres noches (en hotel no oficial más económico y en habitación doble compartida): 200 euros.
Avión Sevilla-Valencia (reservado con bastante antelación en low-cost): 77,74 euros.

En total, el precio de mi empeño y cabezonería por no ser subvencionado para asistir al Congreso es de 448,84 euros, sin incluir dietas ni taxis.

Si escribo esto no es por protestar del precio, que yo acudo a Valencia de forma completamente voluntaria. Si escribo esto es porque creo que es bueno que la población sepa que muchos médicos invertimos nuestro tiempo libre y nuestro dinero para mejorar nuestra formación.

Foto: De mis días en Valencia en verano de 2006, cuando se organizó una buena en la ciudad.

1 de noviembre de 2010

Las crónicas de Abla: los leones, las brujas y las aperturas de armarios


El grupo de ataque de Sevilla
El primer coche en llegar a Abla es el que proviene de Sevilla y está formado por Ruth @moilafille, médico general interesada en las tecnologías de la información; Alejandro @erchache2000, informático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla y un servidor, Emilio @emilienko, médico residente de Otorrinolaringología e interesado en Telemedicina.

Abla is different
Abla no es un sitio cualquiera del este de Sierra Nevada. Abla es un pueblo que va antes que los demás en lo que se refiere a nuevas tecnologías. Es común ver a los abulenses con ordenadores y teléfonos móviles usando Internet para comunicarse entre ellos y opinando libremente. Todos los bares de Abla tienen wifi gratuita. El centro Guadalinfo de Abla, como muchos otros de nuestra comunidad, ha realizado una importante labor formativa en tecnologías de la comunicación. El alcalde y el concejal de Abla, conscientes del empoderamiento informativo de sus habitantes, optan por mostrarse cercanos a su ciudadanía: nos reciben humilde y amistosamente y no dudan en cenar con nosotros, e incluso en desinhibirse cantando a José Luis Perales en el karaoke del bar "La Esquina" mientras que los chicos de La Comisión Gestora se empeñan en desabrocharles la bragueta.

Cuidadoras.net
Maite, una enfermera de Abla, es la creadora de la web Cuidadoras.net, una comunidad virtual de Internet que, a modo de plataforma de blogs, red social y foro, recoge y responde las inquietudes de una comunidad real poco conocida y tan necesaria: los cuidadores sanitarios, que ayudan a las personas que no pueden valerse por sí solas. En este portal, según las cuidadoras usuarias, se comparten dudas, se resuelven problemas y, además, sirve para aumentar la motivación del profesional que lo utiliza. En este momento, no sólo se usa en Andalucía Oriental, sino que se ha ido extendiendo para llegar a América del Sur.

El encuentro
Interesados en lo que se llama Salud 2.0 nos reunimos en este pueblo con objeto de asistir en las III Jornadas de Living Lab sobre salud. Es siempre un placer reencontrarse allí con tantos de "los de siempre", ver en persona a muchos de "los que llevas años leyendo" y conocer a muchos de "los nuevos", a los que acogemos en nuestra comunidad con los brazos abiertos. No faltan presentaciones de proyectos agresivos y PechaKuchas inspiradores, como viene siendo habitual en nuestras reuniones.

Las brujas de Abla
Las cuidadoras de Abla nos premian con una excelente representación teatral sobre las nuevas tecnologías y las personas mayores. A catetos como nosotros, nos impresiona ver cómo aquellas mujeres rurales, próximas a la sesentena, se desenvuelven sin problemas en redes sociales como Facebook, se comunican mediante Skype y critican con conocimiento de causa la aridez inicial de Twitter. La frase cúspide de su representación teatral es "¡Bruja! ¡Te has comprado un nuevo portátil y no me has dicho nada!". Es verdad, son brujas todas ellas. Pero entendiendo "bruja" como esa mujer con conocimientos bastante superiores a lo esperado, independiente y capaz de encontrar y ejecutar soluciones más allá de lo convencional, fuera de las estructuras social y políticamente establecidas.

La conversación con Rosa Andrade
Una breve conversación con Rosa, colaboradora habitual de nuestros encuentros, me sirve para acabar de asentar una idea que llevaba tiempo flotando por mi cabeza. "Para mí, Salud 2.0 es la democratización del debate sanitario" me dijo. Y es que, después de tantos años, me he dado cuenta de que el concepto de Salud 2.0 para cada uno significa una cosa distinta. Por ejemplo, para mí Salud 2.0 es casi un sinónimo de Teleasistencia. En mi furia clasificadora, que hace que mis calcetines estén en el cajón ordenados por colores y las especias de la cocina por orden alfabético, he creado seis grupos de asistentes a estos eventos según su idea de Salud 2.0:

  • GRUPO 1: Los que creen que la salud 2.0 significa facilidad para el paciente para obtener la información y posibilidad de ser escuchados en el debate sanitario.
  • GRUPO 2: Los que creen que la salud 2.0 significa un cambio de la relación médico paciente basado en las nuevas tecnologías.
  • GRUPO 3: Los que creen que la salud 2.0 significa un nuevo modelo de comunicación interprofesional que posibilita un cambio real en la estructura sanitaria piramidal.
  • GRUPO 4: Los que creen que la salud 2.0 es un brusco cambio del paradigma sanitario que no puede sorprender a la administración pública.
  • GRUPO 5: Los que creen que la salud 2.0 se refiere a los nuevos flujos de información y a sus repercusiones sobre la difusión de información médica y de noticias sanitarias.
  • GRUPO 6: Los que saben que la salud 2.0 es algo extraordinariamente complejo consistente en no sólo todo lo anterior, sino en una gran cantidad de posibilidades ni siquiera imaginadas.

Yo, que estoy en el grupo 2, he aprendido en Abla a abrir mi mente hacia la complejidad del concepto de Salud 2.0.

La desconferencia de la tarde
En esta reunión informal hablan pacientes, médicos, enfermeros, informáticos, profesores de la Escuela Andaluza de Salud Pública y muchos otros variados profesionales. Y ocurre, como suele pasar habitualmente, que justamente cuando el debate se está poniendo más interesante, hay que cortarlo por falta de tiempo. Menos mal, y esto hace unos años no ocurría, que las nuevas tecnologías permiten continuar las conversaciones de forma no presencial.

La declaración de intenciones
De hecho, para hacer públicas las conclusiones de la desconferencia, se decide, durante el desayuno de la última mañana, entre cafés y tostadas con jamón, escribir un manifiesto sobre salud 2.0 con objeto de subirlo a Google Docs para que cualquier habitante del planeta con acceso a Internet pueda modificarlo a su antojo. Es muy impactante comprobar como, cinco minutos tras haber sido lanzado el documento, éste es editado simultáneamente por seis personas a la vez bajo el ritmo de Green Day: "21st Century Breakdown". Os invito a escuchar la canción aquí y a leer y cambiar el manifiesto como queráis aquí.

La jornada micológica
Como todos sabemos que es un error olvidar el mundo real detrás de una pantalla, decidimos salir al campo a buscar setas.

Las personas
Y, como siempre se acaba concluyendo en nuestros encuentros, lo mejor de éstos son las personas, que hacemos esto porque en realidad somos enamorados de las relaciones sociales.

Foto: La jornada mitológica, el inicio de un camino.
Audio: "These boots are made for walking", por sugerencia de Alberto @alorza, "estas herramientas fueron hechas para andar, y eso será lo que harán; uno de estos días, andarán sobre el pasado".


29 de octubre de 2010

El lío de la pera


Hace algunos años, mientras pelaba una pera para tomarla de postre, descubrí cómo un gusano había llegado a la fruta antes que yo, pudriendo su interior y dejándolo de un intenso color negro.

Por aquel entonces, los lectores de este blog eran en su mayoría estudiantes de Medicina, a los que les gustaba mucho una sección en la que yo solía explicar Fisiopatología en términos sencillos y utilizando ejemplos de la vida cotidiana.

Al ver las zonas negras del interior de mi pera, decidí hacerle una foto para ilustrar la historia natural de un melanoma que no se trata y que avanza por el interior del cuerpo dejando a su paso manchas de color negro. La actualización que escribí satisfizo las expectativas de los estudiantes de Medicina que la leyeron y pasó a formar parte del archivo de este blog.

El tiempo pasó y, un año después de haber publicado la metáfora de la pera y el melanoma, recibí un aviso: alguien había dejado una firma en ella. Acudí a leer el comentario de esa persona, que decía así:

"Me parece de muy mal gusto tu metáfora, tío. Mi hermana esta pasando por un episodio de melanoma y lo esta pasando fatal por culpa de tu desagradable descripción. Ten cuidado con los sentimientos de las personas".

Conforme fui leyendo estas palabras me fui poniendo blanco poco a poco: hasta ese momento no había sido consciente del daño que la descripción del melanoma que yo había escrito inocentemente podía estar haciendo. Pensé en cómo habría relacionado yo si tuviera un melanoma y hubiera visto una foto como ésa: me habría vuelto loco.

Podría defenderme diciendo que el texto había sido escrito para estudiantes de Medicina y no para pacientes; pero ya era demasiado tarde porque el daño estaba hecho. Para colmo, no tenía forma de ponerme en contacto con la persona a la que le había hecho tanto daño sin querer, para pedirle perdón y consolarla diciéndole que, afortunadamente, la detección precoz de los melanomas ha hecho que mejore su pronóstico.

Hace un par de meses, en la reunión virtual de sanitarios que se efectúa todos los martes por la tarde (en el canal de Twitter #hcsmeuES), Irene Tato (@itato) me decía que los pacientes siempre tienen derecho a tener toda la información sobre su enfermedad si así lo desean, en medio de una conversación referida a las comunidades de pacientes que en los últimos años se han creado gracias a Internet.

En este aspecto, yo discrepé con ella. Si por un lado es innegable que las comunidades de pacientes hacen un gran bien a muchos enfermos y que han permitido que ellos y sus familiares tengan acceso sencillo y gratuito a gran cantidad de información útil, a mí me da miedo que los enfermos en estadios precoces de enfermedades graves e incurables descubran de forma brusca qué les puede deparar el futuro al compararse con enfermos que están en estadios más avanzados de su misma enfermedad.

No os equivoquéis; apoyo completamente a las comunidades virtuales de enfermos porque proporcionan muchas más ventajas que problemas; pero, por mi propia experiencia, creo que es conveniente recordar que la información médica que proporciona Internet puede hacer mucho daño si se dosifica inadecuadamente; por lo que pienso que la forma en la que se da la información en Internet será otra de las asignaturas que el día de mañana los sanitarios tendremos que afrontar.

27 de octubre de 2010

¿Y si...?


¿Y si en lugar de tanta Medicina, que reconozcámoslo, no vamos a salvar el mundo, los actores de "Teatro del Lavadero" nos pusiéramos a trabajar en serio en esa obra de teatro en la que que llevo pensando desde hace varios meses y que no tengo tiempo para sentarme a escribir?

¿Y si nos dedicáramos un ratito a la semana a lo que realmente nos gusta?

Foto: Una de las ideas para la nueva obra.

22 de octubre de 2010

La Ministra que buscamos


-Nos hemos enterado de que estabais buscando una Ministra nueva de Sanidad…
-Así es.
-Pues para ayudaros, hemos escrito un anuncio.
-¿Un anuncio para qué?
-¡Para la nueva Ministra! Y es una canción: "Se necesita Ministra para unos sanitarios muy buenos…"
-Eso de "muy buenos" es bastante discutible…

-La Ministra que buscamos,
la queremos sin pulseras.

Sin razón, jamás deberá mandar.

Por los pacientes preocupada,
no por votos ni campañas.

Que sepa hacer una gran ley:
rectificar, también.

Habrá estudiado mucha Economía,
Medicina y Gestión;
trabajado en el Sistema;
debe saber lo que es la gripe.

Si no nos riñe, ni fastidia,
le prometeremos bien portarnos:
sus leyes jamás tendremos que romper,
ni veremos caer su prestigio en la Red.

Aguardando, quedan miles de sanitarios.

Jane y Michael Banks.

Y entonces, el señor Banks mandó a sus hijos a la cama y, una vez que se hubieron ido, rompió el anuncio en pedazos y lo tiró a la chimenea. Después no recuerdo bien qué pasaba. Creo que se ponían a cantar eso de "
Con un poco de azúcar, la píldora que os dan pasará mejor".

18 de octubre de 2010

Un extraño síndrome


Pregunta:

Paciente mujer, de 25 años de edad, solicita consulta médica por sensación de disminución de tamaño de su ojo izquierdo. No refiere ninguna otra sintomatología. La exploración es completamente normal, a excepción de una disminución sutil del tamaño del ojo izquierdo. Se decide practicar una TAC, que revela una afectación del hueso de la pared inferior de la órbita y una ocupación del seno maxilar adyacente a ella. Emita un diagnóstico de sospecha.

¿Qué? Vale, está bien, lo reconozco, ni sé lo que le pasa a esta paciente ni tampoco sé cómo orientar el caso. ¿Una infección del seno que haya afectado al hueso y consecuentemente haya hundido el ojo? Podría ser, pero le falta la fiebre. En la vida real, las infecciones pueden darse sin fiebre, pero en un caso clínico está feo. ¿Un tumor de hueso? Tampoco, eso no explicaría la ocupación del seno maxilar. ¿Enfermedades raras de hueso tipo displasia fibrosa? Mhm… no encaja bien. ¿Vasculitis? Tampoco. ¿La triada de enfermedades en las que se piensa cuando uno está perdido (tuberculosis, sífilis terciaria, linfoma)? Sería raro. Ni siquiera hay historia de traumatismos… Caray, ¿qué le pasa a esta chica? ¿Qué? ¿Qué? ¿QUÉ?

Respuesta:

Debo de reconocer que a la hora de enfrentarme con este caso clínico, me he planteado muchos diagnósticos posibles sin que ninguno de ellos explicara bien el cuadro de la paciente. Para realizar una aproximación, comencé pensando que, al tratarse de una paciente joven, lo más probable es que ambos síntomas, la disminución de tamaño del ojo y la ocupación del seno maxilar vecino deberían de estar siendo originados por una misma causa.

Para encontrar un diagnóstico de sospecha, decidí realizar una búsqueda bibliográfica. Acudí en primer lugar a la base de datos MeSH para sistematizar mis términos de búsqueda. Así, la disminución del tamaño del ojo, decidí codificarla con el término "enophthalmos" y la ocupación inespecífica del seno maxilar con la amplia categoría "sinus maxillary".

Tras haber obtenido estos términos, acudí a PubMed y realicé la siguiente búsqueda "enophthalmos AND sinus maxillary". Obtuve un total de 133 referencias médicas en la literatura que incluyeran ambos términos. Entre las diez primeras, me llamó la atención que, aunque dos eran errores de búsqueda, las otras ocho hacían referencia a una enfermedad que hasta ese momento yo desconocía llamada "síndrome del seno silente".

Leí esos ocho casos clínicos y resultó que eran completamente superponibles al caso clínico que ahora mismo nos ocupa. Todos describían un hundimiento / disminución del tamaño del ojo secundario a una afectación ósea por una inflamación crónica de un seno próximo. Debido al gran número de referencias bibliográficas y al explicar éstas los poco habituales hallazgos de nuestra paciente perfectamente, emito como mi diagnóstico de sospecha el de síndrome de seno silente.

Me enteré de que mi diagnóstico fue correcto, pero éste es un ejemplo de examen en el que o te ponen un diez, o te ponen un cero. Sinceridad no me ha faltado.

15 de octubre de 2010

Blog Action Day '10


Ya van cuatro ediciones celebradas del Blog Action Day y ya son cuatro ediciones en las que llevo participando incondicionalmente.

Este vez, sin embargo, me han puesto la cosa un poco más difícil: el tema sobre el que este año todos los blogueros debemos hablar durante el 15 de octubre es el agua. ¿Y qué se yo del agua? No mucho, la verdad. Que su fórmula es el H2O, que es un disolvente excepcional de las sustancias polares y que es básica para la vida. Y poco más.

He estado un mes entero trabajando las neuronas para encontrar algún tema que relacionara el agua con la Otorrinolaringología y ninguno me parecía consistente. Busqué inspiración la información que proporciona el correo electrónico del evento y mis ideas se oscurecieron aún más:

(…) desde la organización de Blog Action Day deseamos enviarle cinco hechos que le sirvan para ilustrar la severidad del problema global del agua y por qué creemos que el Blog Action Day 2010 es una oportunidad tan importante para aumentar la concienciación sobre este problema:
1. El hecho de beber agua contaminada y la falta de su saneamiento mata cada año a más personas que cualquier forma de violencia, incluyendo la guerra.
2. Hay más personas en el mundo con teléfono móvil que con acceso a sistema de alcantarillado.
3. Cada día, las mujeres y niños de África tienen que andar un total de 109 millones de horas para conseguir agua.
4. Se necesitan más de 23 litros de agua para producir una sola hamburguesa.
5. El estadounidense medio usa 601 litros de agua diarios; más de 15 veces más que el ciudadano medio de los países en vías de desarrollo. (…)

Después de leer el correo, me di cuenta de que tenía poco que aportar en este tema; ni siquiera era capaz de asegurar si esos datos tan escalofriantes eran ciertos o exagerados. Pero como no quería quedarme sin participar en este juego del Blog Action Day, le pedí ayuda a mis amigos y les pregunté:

-Si tuvierais que hablar del agua en un blog, ¿qué diríais de ella? -¡Ay, resuélvenos una duda sobre el agua! ¿Por qué no cuentas en tu blog cuántos litros de agua hace falta beber al día para adelgazar?

Y en esa pregunta encontré un gran motivo para una actualización: aportar una imagen real y escalofriante de lo que es el primer mundo.

Foto: Gotas de agua sobre una de mis plantas.

12 de octubre de 2010

Satisfaciendo proposiciones con preposiciones


A Montse, que es periodista, le preocupa que altere su trabajo la información que publicamos los blogueros.

Ante la realidad actual, donde muchos blogueros escribimos diariamente textos aportando experiencia bajo nuestra propia y cercana visión, parece que el trabajo con el que los periodistas llevan años luchando contra la oscuridad y la ignorancia ha quedado menospreciado.

Diariamente, la blogosfera publica mucha información de calidad. Pero, desde luego, no hace falta ser un lince si uno quiere descubrir que, durante todo este periodo en el que los blogueros llevamos escribiendo lo que más nos apetece, sólo aportamos nuestras opiniones y diferentes referencias.

Existe una diferencia entre dar opiniones personales y analizar la realidad objetivamente. Quizás hacia el año 2000 no supiéramos cuál era esa diferencia, pero, creo que es un hecho que, hasta la fecha, la blogosfera aún no haya podido organizar suficientemente bien su información discriminando actualizaciones usando su calidad.

Mediante un improvisado símil escrito para Montse, comparé los artículos blogosféricos y los supermercados Lidl. Por supuesto, cualquier comprador sabe que es difícil planificar una dieta mediterránea y equilibrada llenando exclusivamente allí sus despensas.

Según mi comparación y sin querer hacer ningún daño, los yogures, quesos y chocolates que vende Lidl son como los blogs: más originales, más variados y más divertidos respectivamente que las noticias periodísticas. Pero la necesidad y oferta informativa no pueden ser sólo yogures, quesos y chocolates.

Ordené mis ideas sobre blogueros y periodistas y, tras haberlo hecho, ideé un juego. Quería ilustrar otra diferencia. Decidí escribir esta actualización utilizando todas las preposiciones castellanas alfabéticamente y una sola vez cada una; privilegio que difícilmente un artículo periodístico podría permitirse.

Monste, actualizaciones blogueriles versus noticias periodísticas jamás serán la misma cosa.

Vía @monstecarrasco.

Foto: Mi barrio: graffiti típico realizado usando plantillas.

9 de octubre de 2010

Haber elegido muerte


A veces, se muere un paciente joven. Entonces, como inconsciente mecanismo de defensa, uno mira su edad en la historia clínica y se sorprende de que sólo tenga un par de años más que él, o incluso un par de años menos. Y uno no puede evitar sentirse identificado.

A veces, se muere un médico tras una larga y discapacitante enfermedad, que tanto él como sus asistentes saben cómo le va a ir degenerando y qué pronóstico le depara. Y uno no puede evitar pensar en cómo reaccionaría si ese médico fuera él.

Y a veces, el que se muere es un médico joven. En esos casos, la sensación de amargura e impotencia es tal, que resulta imposible describirla con palabras. Y uno no puede evitar estremecerse cuando un robot idiota de Facebook le invita cada dos por tres a "retomar el contacto" con ése médico que ya no está entre nosotros.

Todos hemos sufrido miedo a la muerte en alguna ocasión, pero para algunos es más sencillo olvidarlo que para otros. Los sanitarios, al ver la muerte cada día delante de nuestras propias narices, no estamos entre los grupos con más facilidades.

Cuando salgo al centro y veo a ciudadanos sanos paseando felices y comprando en tiendas, pienso que los moribundos son pocos y que, por cuestión de probabilidad, seguramente yo me mantendré en el grupo mayoritario. Pero en ocasiones me planteo si los que salen a la calle son en realidad una población muy sesgada y que muchos son los enfermos que están encerrados en sus casas.

Entonces me entran unas ganas terribles de disfrutar el momento, dada la incertidumbre de cualquier instante futuro. Haciendo la compra, siento ganas de basar la propia dieta en pizzas y helados, amparándome en el pensamiento de que quizás mañana ya sea muy tarde para comerlos. El mismo razonamiento se aplica a la hora de comprar ropa, cuando la impulsividad me supone gastos que sin duda deberían haber sido más meditados.

Quizás haya más ejemplos en los que yo y otros caemos en el placer material para vencer el miedo a la muerte; afortunadamente, en mi caso, no implican conductas de demasiado riesgo. No he experimentado nunca con drogas duras, ni he tenido relaciones sexuales indiscriminadas, ni he dedicado tanto tiempo al placer como para que acabe afectando a mi vida profesional. Aunque, habiendo comentado estas tentaciones con algunos colegas, alguna vez todos nos las hemos planteado. Somos humanos.

Siempre pensé que estos miedos eran una actitud egoísta, fruto de pensar demasiado en uno mismo y que quizás se resolvieran dedicando nuestra atención a las personas que queremos. Rocío, sin embargo, me dijo que también hay que tener cuidado con esa actitud, pues los mismos temores sobre la muerte que uno alberga sobre sí mismo puede proyectarlos hacia su familia y amigos, sintiendo una sensación de desesperanza total, en la que parece que ni el edredón lo abraza a uno cuando se mete en la cama por las noches.

Después de haber escrito este texto, estoy sonriendo aliviado. Este pensamiento llevaba tiempo rondándome por la cabeza y no había sido capaz de estructurarlo; ahora parece haber ocupado su sitio. Sigo sin tener muy claro cómo luchar ante mi realidad cotidiana llena de muerte, sufrimiento y enfermedad, pero cuando ahora pienso en ese chiste tan absurdo de Manu, que nunca me hizo demasiada gracia, parece que su significado ha cambiado. Ya no es una historia de humor del absurdo, sino que parece que encierra dentro la más pura filosofía de la importancia de disfrutar de la vida. Sí, sabéis qué chiste es. Es muy conocido. Es ése de que van dos por la calle y uno le dice al otro:

-Elige, elige, ¿susto o muerte?
-Ehhh… ehhh… ¡susto!
-¡¡¡BUH!!!
-¡Ay! ¡Qué susto!
-¡Ah! ¡Pues haber elegido muerte!

Foto: Rocío y yo hablando de este tema hace unas noches. Compramos la cara pero deliciosa empanada del Horno de San Buenaventura, un par de cervezas del Salvador y nos las tomamos en uno de los modernos bancos de la Plaza del Pan. Ya sabemos que está prohibido comer ahí, pero esperamos que el Alcalde nos conceda una licencia para infringir esa ley, debido a lo trascendental de los temas que allí tratamos y en nuestro intento de disfrutar cada momento de la vida como si fuera el último.

6 de octubre de 2010

¿Qué es una mastoidectomía?


Tócate detrás de la oreja. En serio, hazlo. Suelta el ratón. Tócate detrás de la oreja.

Si me has hecho caso, te habrás dado cuenta de que ahí detrás, debajo de la piel, hay un hueso duro. "El cráneo" dirán algunos; "el hueso temporal" dirán los que en el colegio eran más estudiosos.

Los huesos que forman el cráneo son relativamente finos; no llegan al centímetro de grosor. Pero precisamente donde te has tocado, el cráneo se vuelve grueso: si quisieras entrar en el cráneo por la zona de detrás de la oreja te encontrarías centímetros de profundidad de hueso más o menos compacto antes de que pudieras llegar al cerebro.

Estas regiones de la anatomía humana se llaman "mastoides" y "peñasco del temporal", nombres que siempre me han parecido bastos y groseros teniendo en cuenta lo delicado de las estructuras que yacen dentro de ellas.

-¿A qué te vas a Madrid tantos días, hijo? -me preguntó mi madre.
-A hacer un curso de fresado de hueso temporal -respondí.
-¿Y eso qué es?

Con cuidado, le contesté a mi madre que en esos cursos te dan la mitad (izquierda o derecha) de la cabeza de un muerto para que aprendas a operar sobre ella. La técnica es compleja y os explicaré por qué.

Imaginad que el peñasco del temporal es una manzana y que dentro de esa manzana hay un gusano. El gusano ha ido cavando un túnel curvo y sinuoso en ella, que cambia de dirección en varias ocasiones. Ese gusano representa el nervio facial, que atraviesa el hueso temporal en un complejo y caprichoso recorrido.

La cirugía del hueso temporal consiste en coger una fresadora e ir puliendo el hueso (la manzana) pensando siempre en dónde está el nervio facial, (el gusano), para no fresarlo por error y causarle al paciente una parálisis facial de difícil arreglo. Es lo que popularmente se conoce como "trepanaciones de oído" y lo que los médicos llaman "mastoidectomía".

Hay que fresar con cuidado porque el hueso es duro y el nervio, blando. Además se debe tener en cuenta que, si uno por error se sale de los límites permitidos en la operación, puede de repente encontrarse fresando el cerebro, la yugular, el laberinto o cualquier estructura con la que no desearía encontrarse. A pesar de lo delicado de la zona, las complicaciones no suelen ser frecuentes.

-Y por eso es necesario practicar en un cadáver antes de hacerlo en un vivo.
-Hijo mío, ¿y estás seguro de que a ti te gusta eso?

Foto: Imaginando un gusano con forma de nervio facial derecho en la manzana del postre.