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13 de marzo de 2011

No digitalicemos lo no digitalizable


Cuando Olga me invitó a dar una clase en su aula virtual de TeKuidamos, no tuve muy claro qué era lo que querría escuchar la audiencia especializada que acude como público a este foro.

Así que yo conté lo de siempre: lo de que doy el correo electrónico para comunicarme con los pacientes: cómo me iba, qué experiencias estaba teniendo y todo eso. Terminé mi presentación con una frase que gustó: "Digitalicemos lo digitalizable". La frase se tuiteó, se retuiteó, se trituiteó, se cuatrituiteó y se quintituiteó.

Tanto éxito tuvo, que a mí me dio vergüenza reconocer que esa frase era un error, que yo no quería decir lo que esa frase significaba; que yo me refería a otra cosa. Así que desde aquí doy mi fe de errores.

Un servicio de salud digitalizado no tiene por qué ser mejor. Ni mucho menos. No confundamos términos. Puede parecer más moderno, eso no lo discuto, pero de ahí a afirmar que su calidad es mejor porque todo se haga a través de un ordenador, hay un trecho.

No señores, "Digitalicemos lo digitalizable" no significa que centremos nuestros esfuerzos en hacer por ordenador todo lo que antes hacíamos de otras formas. Lo que yo quería decir era algo diferente: "No digitalicemos lo no digitalizable".

Si parte del trabajo se desarrolla bien de la forma tradicional, cambiar el modelo interponiendo ordenadores en el proceso no tiene por qué estar justificado. Es más, puede complicar las cosas sobremanera.

Por lo tanto, antes de implantar un ordenador, piénsese si realmente esto ayudará a profesionales y usuarios o si por el contrario aumentará el tiempo necesario para realizar el mismo trabajo sin aportar ventajas relevantes. En ese último caso, inviértase el dinero del ordenador en otras cosas.

Se lo dice un apasionado de la informática: se me ocurren miles de mejores usos para ese dinero.

Foto: Una herramienta absurda: un fonendo digitalizado en uno de los extremos.

1 de noviembre de 2010

Las crónicas de Abla: los leones, las brujas y las aperturas de armarios


El grupo de ataque de Sevilla
El primer coche en llegar a Abla es el que proviene de Sevilla y está formado por Ruth @moilafille, médico general interesada en las tecnologías de la información; Alejandro @erchache2000, informático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla y un servidor, Emilio @emilienko, médico residente de Otorrinolaringología e interesado en Telemedicina.

Abla is different
Abla no es un sitio cualquiera del este de Sierra Nevada. Abla es un pueblo que va antes que los demás en lo que se refiere a nuevas tecnologías. Es común ver a los abulenses con ordenadores y teléfonos móviles usando Internet para comunicarse entre ellos y opinando libremente. Todos los bares de Abla tienen wifi gratuita. El centro Guadalinfo de Abla, como muchos otros de nuestra comunidad, ha realizado una importante labor formativa en tecnologías de la comunicación. El alcalde y el concejal de Abla, conscientes del empoderamiento informativo de sus habitantes, optan por mostrarse cercanos a su ciudadanía: nos reciben humilde y amistosamente y no dudan en cenar con nosotros, e incluso en desinhibirse cantando a José Luis Perales en el karaoke del bar "La Esquina" mientras que los chicos de La Comisión Gestora se empeñan en desabrocharles la bragueta.

Cuidadoras.net
Maite, una enfermera de Abla, es la creadora de la web Cuidadoras.net, una comunidad virtual de Internet que, a modo de plataforma de blogs, red social y foro, recoge y responde las inquietudes de una comunidad real poco conocida y tan necesaria: los cuidadores sanitarios, que ayudan a las personas que no pueden valerse por sí solas. En este portal, según las cuidadoras usuarias, se comparten dudas, se resuelven problemas y, además, sirve para aumentar la motivación del profesional que lo utiliza. En este momento, no sólo se usa en Andalucía Oriental, sino que se ha ido extendiendo para llegar a América del Sur.

El encuentro
Interesados en lo que se llama Salud 2.0 nos reunimos en este pueblo con objeto de asistir en las III Jornadas de Living Lab sobre salud. Es siempre un placer reencontrarse allí con tantos de "los de siempre", ver en persona a muchos de "los que llevas años leyendo" y conocer a muchos de "los nuevos", a los que acogemos en nuestra comunidad con los brazos abiertos. No faltan presentaciones de proyectos agresivos y PechaKuchas inspiradores, como viene siendo habitual en nuestras reuniones.

Las brujas de Abla
Las cuidadoras de Abla nos premian con una excelente representación teatral sobre las nuevas tecnologías y las personas mayores. A catetos como nosotros, nos impresiona ver cómo aquellas mujeres rurales, próximas a la sesentena, se desenvuelven sin problemas en redes sociales como Facebook, se comunican mediante Skype y critican con conocimiento de causa la aridez inicial de Twitter. La frase cúspide de su representación teatral es "¡Bruja! ¡Te has comprado un nuevo portátil y no me has dicho nada!". Es verdad, son brujas todas ellas. Pero entendiendo "bruja" como esa mujer con conocimientos bastante superiores a lo esperado, independiente y capaz de encontrar y ejecutar soluciones más allá de lo convencional, fuera de las estructuras social y políticamente establecidas.

La conversación con Rosa Andrade
Una breve conversación con Rosa, colaboradora habitual de nuestros encuentros, me sirve para acabar de asentar una idea que llevaba tiempo flotando por mi cabeza. "Para mí, Salud 2.0 es la democratización del debate sanitario" me dijo. Y es que, después de tantos años, me he dado cuenta de que el concepto de Salud 2.0 para cada uno significa una cosa distinta. Por ejemplo, para mí Salud 2.0 es casi un sinónimo de Teleasistencia. En mi furia clasificadora, que hace que mis calcetines estén en el cajón ordenados por colores y las especias de la cocina por orden alfabético, he creado seis grupos de asistentes a estos eventos según su idea de Salud 2.0:

  • GRUPO 1: Los que creen que la salud 2.0 significa facilidad para el paciente para obtener la información y posibilidad de ser escuchados en el debate sanitario.
  • GRUPO 2: Los que creen que la salud 2.0 significa un cambio de la relación médico paciente basado en las nuevas tecnologías.
  • GRUPO 3: Los que creen que la salud 2.0 significa un nuevo modelo de comunicación interprofesional que posibilita un cambio real en la estructura sanitaria piramidal.
  • GRUPO 4: Los que creen que la salud 2.0 es un brusco cambio del paradigma sanitario que no puede sorprender a la administración pública.
  • GRUPO 5: Los que creen que la salud 2.0 se refiere a los nuevos flujos de información y a sus repercusiones sobre la difusión de información médica y de noticias sanitarias.
  • GRUPO 6: Los que saben que la salud 2.0 es algo extraordinariamente complejo consistente en no sólo todo lo anterior, sino en una gran cantidad de posibilidades ni siquiera imaginadas.

Yo, que estoy en el grupo 2, he aprendido en Abla a abrir mi mente hacia la complejidad del concepto de Salud 2.0.

La desconferencia de la tarde
En esta reunión informal hablan pacientes, médicos, enfermeros, informáticos, profesores de la Escuela Andaluza de Salud Pública y muchos otros variados profesionales. Y ocurre, como suele pasar habitualmente, que justamente cuando el debate se está poniendo más interesante, hay que cortarlo por falta de tiempo. Menos mal, y esto hace unos años no ocurría, que las nuevas tecnologías permiten continuar las conversaciones de forma no presencial.

La declaración de intenciones
De hecho, para hacer públicas las conclusiones de la desconferencia, se decide, durante el desayuno de la última mañana, entre cafés y tostadas con jamón, escribir un manifiesto sobre salud 2.0 con objeto de subirlo a Google Docs para que cualquier habitante del planeta con acceso a Internet pueda modificarlo a su antojo. Es muy impactante comprobar como, cinco minutos tras haber sido lanzado el documento, éste es editado simultáneamente por seis personas a la vez bajo el ritmo de Green Day: "21st Century Breakdown". Os invito a escuchar la canción aquí y a leer y cambiar el manifiesto como queráis aquí.

La jornada micológica
Como todos sabemos que es un error olvidar el mundo real detrás de una pantalla, decidimos salir al campo a buscar setas.

Las personas
Y, como siempre se acaba concluyendo en nuestros encuentros, lo mejor de éstos son las personas, que hacemos esto porque en realidad somos enamorados de las relaciones sociales.

Foto: La jornada mitológica, el inicio de un camino.
Audio: "These boots are made for walking", por sugerencia de Alberto @alorza, "estas herramientas fueron hechas para andar, y eso será lo que harán; uno de estos días, andarán sobre el pasado".


9 de septiembre de 2010

eORL: Cómo van las cosas


La propia experiencia me está diciendo que las ideas sobre salud 2.0 no son tan bonitas como pueden parecer a primera vista.

Mi proyecto eORL es muy sencillo: vienes a consulta, yo te atiendo, yo te diagnostico, yo te trato y, después de esto, te pido que voluntariamente me vayas contando cómo te va a través del ordenador de tu casa. Para eso, te doy a elegir tres formas diferentes de contactar conmigo: Twitter, Facebook y correo electrónico.

Me puedes contar lo que te apetezca: cómo te va la enfermedad, cómo de cómodo te resulta el tratamiento, dudas con las que te hayas quedado, y lo que en ese momento se te pase por la cabeza (preferiblemente relacionado con la enfermedad).

Seis meses después de haber iniciado el proyecto, las cosas van así:

  • 27 pacientes han aceptado participar; pero 2 no tenían Internet en casa, así que se quedaron con las ganas.
  • De los 25 que quedaban, 7 no se pusieron en contacto conmigo nunca más; mi tasa de respuesta fue del 72%.
  • De los 18 que contestaron, nadie eligió Twitter. 4 me agregaron a Facebook para comunicarse conmigo (los más jóvenes) y los 14 más mayores me contactaron a través del correo electrónico.
  • Las patologías que presentaban eran otitis externas, otomicosis, tapones de cerumen, ototubaritis, amigdalitis agudas, amigdalitis caseosas, faringitis y laringitis agudas. De momento decidí dejar fuera del proyecto enfermedades crónicas, graves o potencialmente mortales.
  • Nadie se fue por las ramas. Todos los pacientes fueron claros y concisos al contactar conmigo; responder los correos no me supuso apenas tiempo.
  • En un caso, una paciente me abordó en Facebook varios meses después de haberla atendido por un problema otorrinolaringológico diferente. Pude quedar con ella al día siguiente, aprovechando un hueco de mi agenda.

Como veis, los resultados del proyecto son muy modestos, tanto en número de pacientes vistos como en gravedad de las patologías atendidas.

Yo me encuentro un poco decepcionado. Por un lado, tengo la sensación de que esto no va a ninguna parte. El modelo sanitario actual, en el que las tecnologías de la información a nivel asistencial y en lo referente a la relación médico-paciente no están apenas desarrolladas, funciona. Si funciona tal y como está, ¿es necesario cambiarlo? ¿Es necesario introducir con calzador las herramientas 2.0 cuando aún la gran mayoría de los pacientes no las demanda?

Mi respuesta a estas preguntas es que no, no es necesario introducirlas; mi proyecto en ese sentido es un despropósito. A pesar de esto, voy a seguir con él porque, aunque a día de hoy no tenga ningún sentido, dentro de unos años (quizás menos de los que pensamos), los pacientes llegarán a internet demandando algún tipo de asistencia sanitaria on-line.

Cuando eso ocurra, no nos puede coger el toro. Es necesario que los sanitarios estemos ya en la red, esperando, y, a ser posible, con experiencias piloto previas que nos permitan un control satisfactorio de la nueva situación. En este sentido, mi pequeño y humilde proyecto quizás en ese momento sirva para algo.

Dedicado a Paco Lupiáñez (@flupianez), quien, muy razonadamente, el pasado junio pidió a la Blogosfera Sanitaria que, como científico que era, no quería experiencias aisladas, sino resultados numéricos.

9 de julio de 2010

El domingo del #EBE10Salud


Domingo 4 de julio

8:10: Me despierto en el Hospital después de una guardia.
8:12: Dando vueltas en la cama, me pongo a recordar el #twittsev (la reunión de twitteros sevillanos) del pasado viernes y en los organizadores del Evento Blog España a los que conocí allí).
8:13: Recuerdo que siempre me había dado un poco de pena que en el Evento Blog no se trataran temas médicos.
8:15: Decido lanzar un mensaje por Twitter al ciberespacio. A ver qué pasa.

A continuación se detalla un resumen del aluvión de mensajes que se produjeron aquel día.

8:17 @emilienko
Blogosfera sanitaria, el #ebe10 parece que va a ser en Sevilla, así que deberíamos hacernos notar de algún modo los frikis del #ebe10health.
Y lo primero que habría que decidir sería si orientar el #EBE10health a eHealth en general o a blogosfera sanitaria en particular.
9:00@monicamoro
Buenos días !! Veo que dais caña a #EBE10health . Que os parecería: Salud 2.0: iniciativas y expectativas?
11:20 @pastanaga
que buena iniciativa!!!
11:41 @manyez
siiiii, hay que luchar para organizarlo
11:46 @flupianez
mira que ecuación más maja :-) Innovación + Integración + Inclusión + TIC + Salud = I3TIC Salud = #EBE10health

Acabo de llegar a casa desde el hospital y, al ver la buena acogida, continúo la conversación.

11:47 @emilienko
Me alegro mucho de que os haga ilusión. Comencemos un brain storming: ¿qué objetivo os gustaría cumplir en el #ebe10health?
11:56 @flupianez
identificar como I3TIC impactan en calidad asistencial, coste-efectividad, gestión salud de ciudadanos-profesionales
12:10 @monicamoro
Un buen objetivo #ebe10health: acercar público 1.0 a experiencias 2.0. Debemos ganar masa crítica en estas experiencias para triunfar.
13:55 @CarlosMatabuena
Jo, me relajo un par de días y ya estáis montando otro movidón! Voy a ponerme al día!

Salgo a celebrar un cumpleaños y me evado un poco de la conversación. Cuando la retomo, las cosas ya van así:

17:53 @marianoh
pues nada, a montar como sea el #EBE10health
18:16 @veronicajuan
Ya estais todos? Falta @Emilienko!!! Cuando es? Donde? Gestiono
18:21 @meriti
estuve en el EBE'09 me gustó, pero se quedaba corto, en salud se puede hacer mucho mejor, yo me apunto!

Después de merendar, ya se había organizado algo. Se había cambiado el Hashtag por #EBE10Salud, que es más autóctono, y se había hablado de facilitar la inscripción a todo interesado.

19:17 @carlosmatabuena
Google Doc de emergencia para irse inscribiendo y aportando sugerencias. Interesados en participar.
20:02 @pediatria
Me he apuntado, aunque sin saber bien de qué va esto del #EBE10Salud
21:43 @calippop
Uniéndome a la propuesta para una mayor presencia de la salud 2.0 en el #EBE10Salud
23:19 @jabarrera
@Emilienko creía que ya estabas apuntado

Emilienko aún no estaba apuntado; se había ido a ensayar teatro. A Emilienko nunca se le había ocurrido que un simple mensaje enviado a internet durante las horas más espesas de una guardia podían haber generado todo este impacto. A día de hoy, el #EBE10Salud tiene bastante aspecto de organizarse. En este documento podéis inscribiros y aportar vuestras ideas. También podéis alucinaros, del igual forma que hice yo, del potencial que tiene la web 2.0 para organizar eventos.

Foto: Pájaros de Twitter bajo la luz de un domingo por la tarde. Cortesía de Mikebaird.

28 de junio de 2010

Web 2.0 y educación abierta en la Facultad de Medicina de Sevilla


La Medicina tiene tres patas. La primera pata, es en la que pensamos todos al hablar de Medicina: la pata de la asistencia a los ciudadanos, con sus tres grandes ramas: la prevención de la enfermedad, su diagnóstico y tratamiento y la rehabilitación de las secuelas. Sencillo, ¿no? Vale, pero aún quedan otras dos patas.

La segunda pata es la investigación. La investigación ha permitido muchas cosas. Por ejemplo, es la responsable de que hoy en día la tuberculosis se trate con modernos fármacos y no cortando trozos de pulmón. Sí, nadie duda de la importancia la investigación. Sin embargo, la tercera y última pata no ha corrido la misma suerte. Esa pata es la formación: enseñar a los estudiantes lo que uno sabe para aumentar la efectividad del aprendizaje.

Mentes pensantes de todo el país llevan años dándole vueltas a sus cabezas para mejorar la formación. Una tarde de abril de 2010, a Juan Ramón se le ocurrió una idea: ¿y si lleváramos las nuevas tecnologías y la web 2.0 al terreno de la docencia? Acto seguido, se puso a trabajar en el tema y decidió convocar en una reunión informal a los interesados en el tema (es decir, a los mismos cuatro frikies de siempre que nos creemos que pintamos algo en esto de la salud 2.0 en Andalucía Occidental).

Y estuvimos hablando y hablando. También tomamos café y dulces, pero no quedaría bonito decir que las primeras ideas sobre docencia médica 2.0 se expusieron con la boca llena de mazapán. Y cada uno sacó sus propias conclusiones y, como yo estuve allí, también me llevé la mía. A saber:

La aplicación de nuevas tecnologías en la docencia de la Medicina seguramente tenga grandes ventajas docentes pero... ...pero un estudiante de Medicina es tradicionalmente un tipo con poco tiempo. Si tiene que estudiarse una asignatura y después tener que dedicar un tiempo extra al aprendizaje 2.0 de dicha asignatura, le estamos haciendo un flaco favor. Por lo tanto, el uso de wikis, blogs, microblogs, foros, redes sociales y todo ese tipo de páginas debería enfocarse para facilitar la vida del alumno y permitirle aprender más, dedicando menos tiempo. Y yo creo que eso es posible hacerlo de dos maneras:

1. Seminarios a principio de curso sobre todo esto. Algo así como: "Chicos, esto es Twitter; así se abre uno un blog; fijaos en las ventajas de un documento compartido de Google Docs; pensad en las posibilidades de una wiki". Y una vez que los alumnos tuvieran los conocimientos, dejar que los usaran libremente (si creen que los pueden necesitar), como ellos consideraran más oportuno. Ésta es la opción más segura.

2. Seleccionar una asignatura y convertirla al dospuntocerismo. Estimular al alumnado a la opinión y a la reflexión crítica de sus contenidos de forma pública. Evaluar la creación de contenidos del grupo y abandonar el sistema tradicional sustituyéndolo por una especie de "CiberBolonialismo".

En fin, esa conclusión llegué. Bueno, en realidad pensé en algo más: pensé en difundir esta idea por mi blog. Sé que hay estudiantes que de vez en cuando se pasan por aquí. Precisamente hoy me interesa vuestra opinión. Contadme qué os parece todo esto, si sería útil o toda una chorrada, porque vosotros sois los más interesados.

Foto: Mis libros de aquella época.

18 de junio de 2010

Crónica del Congreso de la Blogosfera Sanitaria (2)


La doctora Jomeini estaba en la puerta del congreso a las ocho y media de la mañana. Nos vimos, nos reconocimos y entonces ocurrió algo raro porque nos dimos cuenta de que Emilienko llevaba comentando las aventuras de la doctora Jomeini durante dos años y que la doctora Jomeini había estado en los momentos felices y tristes de la vida de Emilienko durante el mismo tiempo. Pero aquello no quería decir que Emilio conociera a Ana, ni que Ana conociera a Emilio. Éramos dos extraños. Los modernos dirían que en ese momento nos estábamos desvirtualizando; la desvirtualización fue una sensación compleja.

Más tarde, yo no atendía del todo a lo que hablaban en las mesas del congreso; estaba entretenido en tuitear todo lo que estaba ocurriendo allí a tiempo real. De repente escuché: "...muy buena pregunta, pero en esta sala hay un tipo llamado Emilienko que podría responderte a eso mucho mejor de lo que lo haría yo, ¿por qué no sube y nos cuenta su experiencia?" Me puse blanco. No porque tenga miedo escénico, que está más que olvidado, sino porque cuando me hicieron subir al escenario y estaba en el atril ya era demasiado tarde para preguntar cuál era esa pregunta que debía responder. Así que me puse a contar todo lo de mi proyecto eORL sin saber si era eso de lo que querían que hablara o no.

En mi lista de objetivos para el congreso estaba preguntarle a Vicente Baos si él creía que escribir en un blog de forma libre y sin censuras podía acarrear consecuencias y enemigos no deseados de los que pudiera uno arrepentirse en el futuro. Me encontré a Vicente mientras subíamos unas escaleras y, sinceramente, creía que iba a pasar de mi pregunta para aprovechar el escaso tiempo del congreso hablando con la gente realmente interesante de allí. Me sorprendió gratamente comprobar que Vicente Baos es un tipo muy majo y cercano y que no sólo respondió mi pregunta, sino que la discutimos un buen rato.

El final del congreso, como le dije a Marta Carmona más tarde, me dejó un sabor de boca amargo. El motivo fue una conferencia acerca de la imagen de marca que ofreces en tu blog que, tanto a Marta como a mí, nos dejó pensativos. No sé, quizás esto de escribir en Internet lo que piensas para que lo lea cualquiera no sea el juguete que creía que era cuando comencé a escribir hace tres años. En mi blog, en este blog, ofrezco una imagen de mí. Pero la imagen hay que cuidarla en este mundo de hoy, donde lo es todo. Así, desde el lunes me estoy preguntando ¿qué piensa la gente que me lee, esa gente que me conoce gracias a este portal, pero que yo ni siquiera sé que existe? ¿Creerán que soy un buen tipo o por el contrario opinarán que me porto como un loco, un radical o un ingenuo? ¡Yo quiero seguir escribiendo lo que me da la gana, sin tener que preocuparme por todo esto!

Pero es que da mucho que pensar que estés haciendo pipí en el cuarto de baño de un congreso y que llegue alguien por detrás a quien no has visto jamás y que te pregunte por cómo les va a las extranjeras con las que compartes piso.

Foto: A las ocho de la tarde en las escaleras del congreso, muy pensativo. No quería que aquello acabara; fui el último en irme de allí.

16 de junio de 2010

Crónica del Congreso de la Blogosfera Sanitaria (1)


Es un poco difícil explicar la necesidad de un congreso de dospuntocerismo sanitario a personas que cuando se sientan delante del escritorio de Windows tienen dificultad para abrir Internet Explorer. Yo lo he intentado, pero no sé si se habrán enterado de algo.

-Ah. Entonces, eso estaría lleno de frikies, ¿no?
-Sí, sí, había muchos frikies -contesto yo, bastante satisfecho con el resultado conseguido, pero sin entender muy bien por qué a los blogueros sanitarios nos acaban metiendo en el mismo grupo que a los fans de Star Trek.

Yo llevaba dos días alojándome entre La Latina y Tirso de Molina, esa zona de Madrid en la que, según la famosa canción de Ska-P, suele ser sencillo comprar hachís. Pero no necesitaba drogas para colocarme: me bastaba con un pincho de tortilla en Lavapies, un tercio (que así llaman a la cerveza en Madrid) y un iPhone con Twitter para sumergirme en los comentarios digitales que comenzaban a ebullir por Twitter los días previos al Congreso de la Blogosfera Sanitaria.

Después de tantos años leyéndonos, los blogueros médicos sentimos la necesidad de conocernos, así que quedamos treinta de nosotros en un asador argentino. Yo le hice caso a mi abuela y me puse una camisa limpia para la ocasión, porque ella siempre me dice que ya tengo edad de empezar a gustar y, en definitiva, aquello era una cita a ciegas masiva.

Llegué al restaurante y vi a un grupo de personas en la puerta. En ese momento me dio mucha vergüenza entrar, así que seguí andando hacia delante hasta llegar al estadio del Atlético, como si aquello no fuera conmigo. Pero cuando llegué a la puerta del estadio me paré en seco. Como en "Malena es un nombre de tango" pensé "¡Qué coño!", me di la vuelta, vencí mis miedos y entré tan violentamente en el restaurante que casi le pego dos tortas a Miguel Ángel Máñez, a quien reconocí sin necesidad de que sacara la lengua.

-¿Y tú quién eres? -me preguntó una voz que, en mi excitación, no alcancé a ver de dónde venía.
-Yo me llamo Emilio.
-Ah, Emilienko, entrenador Pokémon -dijo alguien que parecía haberme reconocido- yo soy Rafa Bravo.

Para los que no lo sepáis, Rafa Bravo fue el primer médico bloguero español. En la Universidad, cuando yo aún no sabía ni qué era un blog, mi profesor de Farmacología siempre hablaba de Rafa Bravo: "Rafa Bravo dice, Rafa Bravo piensa".

Yo lo flipaba. Rafa Bravo me conocía. Qué fuerte. Yo intenté aparentar templanza entre tanta gente influyente y no parecer una quinceañera a la que han metido en el camerino de los Back Street Boys. Y poco a poco me fui relajando. La cosa iba bien.

9 de junio de 2010

eORL: Primeros resultados


¡Los enfermos responden!

Bueno, voy a ser justo, no todos responden. En concreto, me han respondido un 65% de ellos. Yo les pedí que, después de haberlos diagnosticado y tratado en mi consulta, se pusieran en contacto conmigo para que me contaran cómo les iba con el tratamiento que les había prescrito, a través de mi correo, de mi Facebook o de mi Twitter. La experiencia me está encantando.

En primer lugar, me ha llamado la atención que muchos de ellos comienzan los correos de la siguiente manera:

Texto imaginario a modo de ejemplo: "Doctor, no sé muy bien lo que le tengo que contar, pero espero que no le importe que le haga una pregunta que se me ocurrió cinco minutos justo después de dejar su consulta (...)".

De esta frase, que está siendo muy frecuente, me llaman la atención tres cosas: (1) que los pacientes te tratan con respeto cuando contactan contigo por la web, (2) que les choca que su médico quiera hacer un "ciberseguimiento" y (3) que cuando a los enfermos salen de la consulta y se les pasan los nervios comienzan a tener dudas que ya es tarde para resolver.

En segundo lugar, tengo que contaros que apenas me supone tiempo leer los mensajes de los pacientes; es más, casi podría decir que se llega a ahorrar tiempo: puedo tomar decisiones terapéuticas con más calma e incluso podría ahorrarme en bastantes una revisión en mi consulta.

Sin embargo, todo esto es sólo el principio. Os seguiré contando próximamente cómo me está yendo el proyecto.

Foto: Mientras enseñaba a Rocío mis pacientes virtuales en el móvil, vino el pajarraco azul de Twitter y se posó en lo alto del columpio.

13 de mayo de 2010

El primer Congreso de la Blogosfera Sanitaria


Ahora no recuerdo cómo se llamaba esa película de Paco Martínez Soria en la que hacía de cateto de pueblo que visitaba a su moderno hijo en Madrid. De lo único que me acuerdo es de una escena en blanco y negro en la que el actor intenta salir de la estación cargado con dos grandes baúles y no lo consigue.

Tengo que reconocer que yo también me siento un poco perdido a la hora de manejarme en Madrid. Lo poco que sé de la capital es cómo coger una plaza de MIR, que es muy sencillito. Hay que ir en AVE hasta la estación de Atocha, bajarse del tren, meterse en el Ministerio, que está a un par de manzanas de distancia y volver a la estación.

Dentro de un mes, se celebrará en Madrid el I Congreso de la Blogosfera Sanitaria. Cuando me enteré de que éste congreso se había convocado y de que las plazas eran limitadas, me apresuré a inscribirme y a buscar un medio de transporte, sin ni siquiera saber si me iban a dejar cogerme esos días en el trabajo. Afortunadamente, me lo han permitido y, si nada lo impide, espero encontrarme con muchos de vosotros por allí.

Pero eso si consigo llegar, porque a mí, la capital, como a Martínez Soria, me da un poco de vértigo y seguro que me pierdo. El congreso se celebra cerca de la Castellana; yo sólo sé que esa avenida es larguísima y que, si mi Monopoly dice la verdad, está pasando la Gran Vía, justo antes de llegar a una joyería en el Paseo del Prado.

Después me he enterado de que el encuentro se celebrará en el Instituto de Salud Carlos III, que está dentro de un Ministerio. Qué miedo me da. Seguro que está lleno de gente importante que habla de cosas importantes, como de grandes proyectos en eHealth al lado de los cuales el mío es completamente insignificante.

Y para terminar, me preocupa mucho el tema de la etiqueta. No sé si quedaré peor si llevo una camisa de cuadros y al llegar allí todo el mundo va de chaqueta y corbata o si me pongo la chaqueta y la corbata y al llegar allí todo el mundo va con camisa de cuadros.

Foto: El Madrid de los años 60 de Martínez Soria y la blogosfera sanitaria llegando a él.

23 de abril de 2010

Mi población diana


Tenía miedo a meterme en un lío y a acabar en la cárcel. Estaba deseoso de comenzar a comunicarme con mis pacientes a través de internet, pero había un gran obstáculo llamado Ley de protección de datos.

Para quien no sepa de qué va esta ley, se lo explico rápidamente: resulta que tus datos sanitarios son secretos. Que te hayas contagiado la tuberculosis, que te estés tratando un resfriado o que hayas vuelto a fumar es algo que queda entre tu médico y tú. Por supuesto, esta información se puede recoger de forma electrónica, pero no puede meterse en internet para que vaya circulando libremente por ahí. Por eso, no podía pedirle a mis pacientes que me contaran cómo les estaba yendo a través del correo.

¿Qué pasaría si algún hacker consigue acceder a esta información? Me imagino broncas terribles con mi jefe de servicio o con el director médico si esto ocurriera. Quizás incluso me despidieran y se formara un escándalo mediático: "Médico del SAS obliga a sus pacientes a publicar sus datos en redes sociales".

Me sentía impotente; no quería asistir cruzado de brazos a la explosión de la salud 2.0 en España. Necesitaba a enfermos con quienes ensayar mi proyecto de seguimiento on-line, pero ¿quiénes? ¿Y cómo podría hacerlo sin tener problemas?

-Perdona, ¿te puedo pedir un favor?

Era una celadora que acababa de abrir la puerta de la consulta.

-Sí, dime.
-Es mi padre, que lleva una semana supurando por el oído. Ha ido al médico de cabecera, que le ha dado cita con el otorrino, pero no se la van a dar en un tiempo, ¿a ti te importaría verlo en un momento, que él está ahora mismo aquí?

El personal de la casa y sus familiares; acababa de encontrar a mi población diana. Se atienden a muchos de ellos al cabo de la semana y tenían sus ventajas. Por un lado, podía pedirles que me escribieran un correo al cabo de los días, porque yo les estaba haciendo un favor. Por otro lado, como yo los estaba atendiendo extraoficialmente, no iba a quedar constancia en ningún sitio de que hubiera existido un acto médico, por lo que no iba a tener ningún problema con mis superiores.

-Claro que no me importa verlo -contesté. Pero, a cambio, ¿podría pediros que participarais en un proyecto de investigación que acabo de comenzar?

16 de marzo de 2010

Twitter en la comunicación médico paciente


-Pero eso sería terrible -me dijo un infectólogo al que le comenté mi proyecto llamado eORL. Imagina que yo les diera mi móvil, mi correo o mi página personal a todos mis pacientes. ¡Estaría todo el día acosado! Yo trato a algunos VIH que son jóvenes, con acceso a nuevas tecnologías y que dedican parte de su tiempo a buscar por Internet alternativas para saber si lo que estoy haciendo con ellos es lo mejor. Si les diera mi correo electrónico, ¡tendría mi bandeja de entrada siempre llena de correos de estos pacientes demandando información!

Pero lo que este infectólogo no sabía es que los pacientes ya nos buscan en Internet. Quieren saber quién es su médico. ¿Alguna vez has buscado tu nombre en Google? Hazlo y sabrás lo que tus pacientes van a saber de ti cuando ellos te busquen. Por cierto, quita tus fotos más comprometidas de Facebook o de Tuenti. Un paciente encontró la página de uno de mis compañeros y, después de ver las fotos de sus vacaciones, le envió un mensaje para agradecerle lo buen médico que era.

Sí, hoy en día los pacientes electrónicos no están sólo en Estados Unidos; han llegado a España y están entre los que acuden a nuestra consulta de todos los días. Y más o menos conscientemente, reclaman cada vez más una atención por la red.

-Pues yo les doy mi teléfono móvil y mi correo a mis enfermos de la privada y no me suelen solicitar mucho -me comentó otro médico de mi hospital. Creo que les tranquiliza y les pone mejor saber que estoy ahí por si algo va mal.

Seguramente los dos médicos tengan razón; entonces, ¿a quién escuchar? Por un lado, sería muy positivo que mis pacientes pudieran comunicarse conmigo en cualquier momento; por el otro, yo también necesito un tiempo personal de descanso.

Mientras me planteaba esto, encontré una solución intermedia delante de mis narices: Twitter, que permite una comunicación entre personas instantánea, gratuíta y forzosamente breve. Así que diseñé un proyecto para seguir on-line a mis pacientes. La idea me entusiasmaba tanto que lo fui comentando con algunos compañeros hasta que uno me dijo:

-¿Y por qué no dedicas mejor tu tiempo a estudiarte la especialidad?

Ya no comento lo de eORL; ahora lo llevo en secreto.

13 de febrero de 2010

La autoconciencia de la blogosfera sanitaria


En los últimos meses, he notado un gran cambio que está transformando la blogosfera médica.

Siempre me ha dado la sensación de que los médicos blogueros funcionábamos como si fuésemos islas en un océano. Cada uno de nosotros tenía un blog; una isla de mayor o menor tamaño y con más o menos visitantes. Todas estas islas surgieron de la nada y fueron creciendo, hasta que un día han tenido un tamaño suficiente como para ser vistas desde otras islas. Poco a poco, hemos ido reconociéndonos los unos a los otros; estableciendo puentes entre nosotros que nos han convertido en un archipiélago.

Pero esto no acaba aquí. Hace unos días, la doctora Jomeini publicó un recopilatorio donde figuran los blog sanitarios que ella considera con más peso dentro de la red. Yo ya había leído la mayoría de los blogs que aparecen en la lista y más de una vez. Por otro lado, el pasado martes se celebró el evento #saludyredes, acerca de salud y tecnologías de la información. Cuando vi la foto de la mesa redonda, me sorprendió que yo hubiera tenido contacto virtualmente o en persona con casi todos de los que allí se sentaron.

Estos dos hechos me han hecho reflexionar sobre la situación actual: ya no somos solamente islas comunicadas por puentes y que forman una red, sino que en esta red se están estableciendo los nodos principales y comienza a tener consciencia de sí misma, de su alcance y de sus posibilidades futuras.

Sin embargo, el paso más importante de todo aún está por dar. Decimos que la blogosfera sanitaria es parte de la web 2.0. Bien, yo creo que eso no es así. Yo creo que la blogosfera sanitaria es 2.0 cuando los posts que publicamos están orientados a profesionales del mundo de la salud. Vicente Baos publica una de sus geniales críticas y es comentada inmediatamente por los seguidores que saben un poco de qué va el tema: la gran mayoría sanitarios.

Cuando la blogosfera publica algo destinado a pacientes, la cosa cambia: retrocedemos a la web 1.0. Por ejemplo, un buen artículo sobre la fibromialgia puede resolver dudas a los pacientes, pero no permite al paciente hacer una consulta sobre su caso individual. "No es el objetivo del artículo la reciprocidad" -decimos- "si me pongo a responder dudas por internet, estaría todo el día trabajando". En este sentido aún estamos muy atrasados.

Por mi parte, y en de mi humilde posición como especialista en formación, quiero cambiar esta situación dentro de mis limitadas posibilidades. He comenzado un proyecto para comunicarme on-line con algunos pacientes y lo he llamado eORL (otorrinolaringología electrónica). Aún está muy verde, pero comienzo esta sección en mi blog para comentaros mis experiencias en un tema que me resulta tan motivante.

Foto: Desde una torre en mi isla con mi pájaro personal de Twitter, gracias al cual he descubierto a muchos otros blogueros médicos.