13 de diciembre de 2009

Navidad, calorías y tallas quirúrgicas


Este otoño he engordado y aún me quedan por delante la mitad de las comidas de Navidad.

No sólo es culpa de la comida; la vida de un residente apenas deja tiempo para practicar ejercicio periódico. Basta con tener un par de guardias en una semana para no poder ir al gimnasio esos dos días. Y eso sin contar los días de saliente, que como las guardias hayan sido malas, uno esta lo suficientemente cansado como para que lo menos que le apetezca sea ponerse a correr en la cinta. Con eso ya sumo cuatro días semanales de sedentarismo.

El no poder hacer el deporte suficiente se nota. Concretamente, yo lo he notado en las tallas de los pijamas quirúrgicos. La semana pasada tuve la suerte de conseguir, después de mucho tiempo, un pijama de mi talla, la talla amarilla, la mediana. Al ponerme los pantalones, comprobé cierta dificultad para atarme el lazo de la cintura.

El año pasado, gracias al estrés que supone ser R1, gastaba con la ansiedad de mis guardias todas las calorías que habría quemado en el gimnasio. Pero ese año de R1 se pasa, se comienza a ser R2, la ansiedad de las guardias desaparece y las calorías se quedan en la propia barriga.

Como no se me ocurra algún remedio, me veo avanzando irremediablemente por los colores de las tallas: primero hacia la negra, la grande; después a la azul, la extragrande para acabar en la roja: lo suficientemente grande para parecer más que cirujano un rapero del Bronx.

Foto: Belén de chocolate en el escaparate de la pastelería "La Campana".

10 firmas. Añade tú la tuya:

Anónimo dijo...

Yo propongo hacer un estudio comparativo del riesgo cardiovascular de las guardias estresantes vs. las guardias sedentarias. No sé yo cuál de ellas maltrata más a nuestra maltrechas arterias...

Aunque si hablamos de estética... Eso ya es otra cosa.

Besos*

CarlosMatabuena dijo...

Lamentablemente cierto!

Dafne Laurel dijo...

jajajjajaja xD No creo que alcances nunca la talla roja...

Pero vaya, yo también llevo un ritmo imparable de crecimiento (a lo ancho) desde verano. :s

josemanuelerre dijo...

Si se sirve de consuelo, todos engordamos en estas fechas... en mi caso, a pesar de ir al gimnasio :'(

Ana Glez Duque dijo...

Si quieres, te presto a mis enanos un mes. Te aseguro que son la mejor dieta de adelgazamiento ;-D.

Frank Lhermitte dijo...

¡¡No me cuentes esto que me deprimo!! Espero que sólo tenga que ver con las fechas y más adelante demuestres que sólo ha sido algo temporal.

En fin, ánimo que estás últimamente un poco negativo. SMILE!! :D

Soñadora compulsiva dijo...

Pues yo a partir del martes voy a tener demasiado tiempo libre... con lo cual si quieres que vaya al gimnasio por ti y por mí, no problem, jajaja

Paula 2.0 dijo...

¡Mucho ánimo!

Yo las últimas veces que te he visto (la última hace tiempo ya, en Semana Santa un momento) me ha parecido que habías adelgazado mucho. Seguro que engordar un poquito te ha venido bien y estás más guapo.
De todas formas, te recomiendo encarecidamente que busques un huequecito (por pequeño que sea) para hacer ejercicio dos o tres veces por semana. En épocas de mucho estrés sienta muy bien un poco de ejercicio: libera tensiones, hace que te sientas más feliz y mejora el aspecto físico, ¿qué más se le puede pedir?
Yo me he aplicado el cuento y este año me he apuntado a Batuka. ;)

Lucía dijo...

Ha sido leer tu entrada e imaginarte delante del armario con la cara de susto del niño de solo en casa gritando : NO TENGO NADA QUE PONERME.

Cuando terminen estas entrañables fechas ya te contare yo lo que es subir tallas; que algunos como tu van a ritmo periodico y otros como yo sprintamos en Navidades. Besos.

Fer dijo...

Exagerado ¬¬