23 de julio de 2010

El conflicto diplomático


Para que los guiris que viven en mi casa fueran dejando algún tipo de recuerdo de su estancia, decidí enmarcar un mapa mudo y colgarlo en la pared. Elegí los mapas de la editorial Vicens Vives, que los recordaba de mis clases de Geografía del colegio como los de mejor calidad, con sus países en colores agradables y sus fronteras precisas.

Más tarde, les di a cada uno de mis huéspedes una banderita hecha con papel de pegatina y un alfiler a modo de mástil, para que la clavaran en el mapa sobre su ciudad de origen. Poco a poco, el mapa se ha ido llenando de banderas que a mis visitas les encanta curiosear.

Sin embargo, uno de mis extranjeros puso un día una objeción:

-Sí, claro, yo pongo la banderita sobre mi ciudad, pero ¿te importaría hacerle un cambio? Verás, yo no me identifico con la bandera de mi país; prefiero marcar dónde vivo con la bandera de mi región.

La polémica estaba servida. A mí personalmente me daba igual que se marcara en el mapa con la insignia que le diera la gana, pero me daba un poco de reparo que, el próximo guiri que viniera de su mismo país se sintiera un poco incómodo al ver una zona de su nación con una bandera regional encima. No quería que a mi nuevo invitado le ocurriera lo mismo que me pasó a mí hace ocho años.

Hace ocho años, participé en un encuentro de jóvenes europeos en Alemania. Una de las actividades de presentación consistía en que cada uno de los países participantes colgara un gran pliego de papel en blanco en la sala común, para que cada uno de los participantes de los otros países escribiera sus opiniones sobre él.

Mi compañera Beatriz y yo cogimos un buen pedazo de papel de estraza, escribimos con letras mayúsculas ESPAÑA en la parte superior y dibujamos al lado del nombre una bandera roja y gualda. Colgamos el gran cartel en la pared y periódicamente íbamos a ver qué era lo que los otros participantes en el encuentro iban poniendo en él.

La mayoría de los participantes dibujaba toros, flamencas y castañuelas, que era lo que conocían de nuestro país. No me sorprendió mucho que nos conocieran por eso; lo raro habría sido que supieran algo de nuestra política económica, que no es especialmente brillante. Una mañana, amaneció el cartel con una gran bandera colgada encima: era una bandera gallega con una estrella roja en su mitad. Bajo ella, alguien había escrito GALICIA LIBRE.

Extrañados por lo sucedido, Beatriz y yo fuimos preguntando a mis compañeros si sabían quién había colgado eso en nuestro cartel y por qué. Una chica italiana se identificó como la autora.

-Lo he hecho yo. Lo he hecho porque el año pasado estuve de vacaciones en Galicia e hice unos amigos de allí que me enseñaron los motivos por los cuales Galicia debe ser una nación independiente y la opresión que España lleva ejerciendo tantos años sobre ella.

Quizás ahora habría actuado de otra manera. Pero con mis diecinueve añitos de entonces se me ocurrió responder:

-Ya. Bueno verás, no voy a pedirte que la quites, pero sí que me gustaría que supieras que no me resulta nada cómoda esta situación.

La chica no la quitó. Los monitores del encuentro decidieron que, como el objetivo del ejercicio era la libertad de expresión, no era adecuado retirar la bandera gallega aunque fuera independentista, aunque coincidieron que aquello era algo bastante violento para todos. La bandera se quedó clavada en el póster de España hasta el último día.

Volviendo al presente y a mi mapa, una vez que hubo ido mi invitado yo tenía tres opciones: dejar la bandera regional que él había colgado, sustituirla por una bandera nacional o guardarla en un cajón para evitar conflictos. ¿Cuál de las tres cosas habríais hecho vosotros?

Foto: Parte de mi mapa, esta mañana.

15 firmas. Añade tú la tuya:

pperez333 dijo...

Puedes poner la de la UE o la de la ONU... o incluso la de los cascos azules, teniendo en cuanta como está el patio.

@manyez dijo...

todos con la bandera de la UE y fin del problema :)

@monicamoro dijo...

@Emilienko tú quieres que te comente el post, no??? Siendo catalana me cuesta reprimirme... me lo pienso!!!

BOF ! dijo...

para mí es mejor coger lo que nos une que lo que nos separa.
La bandera común es lo mejor, lo mismo que la lengua
Un saludo

Iñaki dijo...

y yo que bandera pondría??? Soy vasco, vivo en Navarra y trabajo en La Rioja... complicado, bandera pirata?

Mònica Moro dijo...

Cuando he leído el post como catalana que soy he dicho, pues ya está, la senyera y listos. Ahora bien, creo que para sentirme cómoda en el mapa de tu casa (a mi Vicens Vives también me volvía loca e incluso unos Reyes Magos me trajeron el mapa de Europa como el del cole !!)debería estar impresa la bandera Española y luego que cada uno, si lo considera necesario, añada la identidad extra que crea oportuna. Vamos, que si me alojo en tu casa, mi senyera quedaría monísima pinchadita en Barcelona.

Fer dijo...

Yo dejaría la bandera, pero permitiendo poner la alemana en el mismo sitio. Eso sí, no hubiera dejado que una bandera regional monopolizase el terreno que le corresponde en un principio a un colectivo mayor.

academico dijo...

Una opción que no has considerado, es la de poner la bandera del país, y debajo de la misma (en el mismo palillo), la bandera de la región...

En cualquier caso, siempre puedes dejar las banderas y si a alguien que viva le sienta mal la bandera regional, quitarla.

Beíca dijo...

Pienso como "academico", lo mejor es poner la bandera nacional y, al lado (o debajo, o donde sea), la regional. ¿Por qué? Porque, por política internacional, tu guiri pertenece a un país X. Su región es sólo eso, región. Sin entrar en consideraciones histórico-culturales o argumentos a favor o en contra de la independencia de su región del país X, resulta que tú no tienes ni voz ni voto para decidir si su región es o no un país independiente, y por tanto en tu mapa, que se supone fiel a la política internacional, debe aparecer su bandera como la del país X. Si, además, quiere mostrar cuál es su región, adelante. El propietario del mapa eres tú, y sería una falta de respeto para otro guiri del país X que no considerase a la región esa como independiente. Y se supone que la mayoría del país X no considera a esa región como independiente, ¿no? Si no, ya lo sería...

Beíca dijo...

Ahh... y, otra vez, gracias por este recuerdo!!! ;)) Ya hace 8 años de aquello? Dios mío, de repente me siento mayor (que sólo tenía 16 años, caray!!!)

Un besazo de una opositora harta de estudiar infecciosas jajajaja

Oidun dijo...

El tema del miedo a ofender "sensibilidades" es hoy día ya algo que cansa.

No ofende quien quiere sino quien puede... Y bueno, a mi parecer, siempre que se haga desde el respeto...

Hay que saber aceptar que en el mundo hay gente con distintas opciones de pensamiento... Y si alguien se ofende por un pensamiento que no comparté... el problema lo tiene esa persona y no el presunto "ofensor".


Y esto viene a aplicarse a política, nacionalidades, religiones, formas de entender la vida...

Siempre que no sea un quita esa bandera para poner la mía... tu mapa no sólo comenzará a expresar procedencias sino pensamientos e ideologías jeje.

Beatriz dijo...

C... Ver másómo no me iba a acordar... Creo que hubo más de un "momento incómodo" en aquellos viajes, jajaja. A mí, siempre que salía el tema de los independentismos, se me removían las tripas... Al menos no éramos los únicos: los italianos estarían hartos de oír hablar de la mafia y la camorra; los alemanes, del Holocausto; los servios, de Milosevic y la antigua Yugoslavia, etc. Recuerdo aquellas actividades y "puestas en común de los tópicos de cada país" con mucho cariño; aprendí muchísimo de todo el mundo y, lo que es más importante, aprendí a ser tolerante. Al final, tal vez fue bueno que nos "sacaran las cosquillas" hablándonos de Galicia, el País Vasco o Cataluña; de ese modo, posiblemente, desde entonces nos hemos preocupado más por ese tema, por entender sus porqués, por saber en qué punto estamos, por intentar adivinar qué se puede esperar en el futuro... Cambiando de tercio, cuánta pena me da el "euroescepticismo" que parece existir desde hace unos años; hemos pasado de la exaltación europeísta al "allá tú con tus problemas, bastante tengo con los míos". Yo, personalmente, creo que es un grave error... Los separatismos (entre países europeos o entre regiones de un mismo país) sólo sirven para perder peso político (y económico) en el mundo. Le pasó al califato de Córdoba y sus reinos de taifas, conque imagina... jajajaja.

Ahora te comento la entrada, muchas gracias por acordarte de aquella pequeña Bea!!! ;)))

Elena dijo...

Aquella pequeña Bea y aquel perfeccionista Emilio. Graaaaaan verano. Un abrazo gordo a los dos.

Ramón dijo...

No me puedo resistir a comentar. Y me encantaban esos mapas de colores. Primero pienso que cada uno es de su casa. Luego si acaso, de su ciudad (claro, la mía es Bilbao) y por último, del mundo. Y todo lo que queda por el medio es bastante montaje. Los alemanes y los americanos del norte lo llevan bastante bien para ser una federación, presumen de banderita en todas partes. Aquí (por España), justo al revés. Pero eso no cambia lo que somos. Ni lo que pudimos haber sido (en un tiempo, todos romanos). Volviendo a la banderita: O les das las normas claras, con banderitas prefabricadas de las naciones estado reconocidas y estándar (o con qué pasaporte viajaba el pollo?), o que pinchen lo que quieran, como cuando no había banderas, sino pendones. Tela, al fin y al cabo.
Un abrazo
Ramón

Anónimo dijo...

Nada de banderita regional.
Si no le gusta la realidad, y tiene otros "sueños", pues entonces que trabaje para cambiar esa realidad.
Mientras tanto, la bandera nacional. La única verdad es la realidad.