18 de septiembre de 2010

Dove sono


Claro que este blog no nació para hablar ni de salud digital ni de gestión sanitaria. Se creó para hablar de ti. Pero ha "evolucionado" desde sus humildes comienzos, por expresarlo de algún modo y utilizando el vocabulario del juego de Pokémon.

Me pregunté durante mucho tiempo que habría pasado contigo en estos cuatro años, desde el día que desapareciste sin dejar ninguna señal. Yo mismo me respondí hace unas noches cuando, mientras bajaba con Jorge por la calle, volví la cabeza y descubrí que ibas andando a escasos metros detrás de mí. Y, aunque nuestras miradas se cruzaron durante un breve momento, no nos dirigimos la palabra; ni siquiera nos saludamos.

No me puse triste. No me quedé durante días melancólico mientras miraba las puestas de sol de septiembre, como muchas veces había pensado que haría.

Descubrí aquel día que, sin que yo me diera cuenta, tu recuerdo había ido muriendo. Sólo me queda preguntarme, como hizo Rosina en "Las bodas de Fígaro", dónde están ahora todos esos bellos momentos.

Adios.

Foto: Adán y Eva, de Rosario de Velasco; un cuadro que me gustó la última vez que estuve en el Reina Sofía.
Audio: "¿Dove sono?", aria de Rosina en "Las bodas de Figaro".

6 firmas. Añade tú la tuya:

Juana dijo...

Los bellos momentos siguen, aunque transformados, en algún lugar del corazón .... todo cambia .... afortunadamente.

lasala3 dijo...

No puedo evitar seguir pensando si algún día esa persona (que también existe en mi historia personal) leerá algunos de mis mensajes ocultos. Mientras, confío en el paso del tiempo...

Cherry dijo...

Anoche yo también tuve un reencuentro casual... y, por supuesto, nada fue como había imaginado.

Ter0n dijo...

Es lo mismo que "¿qué pasará con los pacientes después de que los ingresemos?". O los reencuentros con los compañeros del colegio, que eran los líderes de la clase en aquella época. O el chico problemático expulsado.

Los momentos felices se quedan como recuerdos, de una o de otra parte. Los malos se esconden en el alma. Y cada uno toma caminos separados desde entonces, que pueden acabar por cruzarse o no.

No sé si la entrada es metafórica y he visto menos de lo que debería. En cualquier caso, y como me has dicho, todo es cuestión de tiempo. Parece mentira, pero es así.

Por ahora, un brindis a todos esos corazones solitarios.

Fer dijo...

Ley de vida... ¡Hay que dejar hueco para lo que se nos presenta por delante!

irezumi dijo...

Sin palabras.