5 de junio de 2010

Coca-Cola para los oídos


Imaginemos por un momento que quisiera tratar a uno de mis pacientes con gotas para los oídos de Coca-Cola.

Tendría dos opciones. La primera, coger una receta y escribir directamente "Coca-Cola, gotas óticas". Así se ha hecho tradicionalmente en nuestro sistema de salud. Sin embargo, existe una alternativa más inteligente: sabiendo que existe el refresco de cola Hacendado, que es más barato, podría escribir en la misma receta:

"Despáchense gotas óticas con la siguiente composición: 2 litros de agua carbonatada, 2 kilos de azúcar, 30 mililitros de caramelo, 10 mililitros de extracto de cola y una pizca de cafeína".

Esto se llama prescripción por principio activo y ha permitido ahorrar mucho dinero al sistema sanitario.

La cosa se pone más difícil si un día me da por recetar, en vez de Coca-Cola, gotas de Sprite. No existe el Sprite genérico, ni de Hacendado ni de ninguna otra marca. Si escribo en la receta la fórmula de este refresco, necesito mucho tiempo y sé que en la farmacia le van a dar Sprite; no hay ahorro que valga, así pues, ¿por qué no escribir directamente "Sprite" en la receta?

Existen muchas gotas para los oídos a las que les ocurre lo mismo que al Sprite: son fórmulas complejas, suspensiones con varios principios activos, que no existen todavía en su forma genérica y cuya prescripción requiere un tiempo inútil. Hemos caído en la trampa de confundir la prescripción de genéricos en todos los medicamentos en los que sea posible con la prescripción por principio activo de todos los medicamentos.

9 firmas. Añade tú la tuya:

Javithink dijo...

motivos por los que prescribo por principio activo incluso cuando se que le van a dar Sprite en la farmacia porque no hay otro con esa formulación:

- porque como médico me considero científico y como tal hablo en el lenguaje científico que en la carrera me enseñaron... afortunadamente en la facultad no me bombardearon con nombres comerciales.

pero principalmente por la SEGURIDAD DEL PACIENTE; el año pasado saltó una alerta de la Agencia Europea del Medicamento (vehiculizada por la AEMPS, creo) en la que hablaba de fármacos cuyo nombre comercial en España podía querer decir un principio activo y en Suecia otro... eso quiere decir que a lo mejor tú le haces la receta y la saca en la farmacia de enfrente del hospital y todos contentos, pero se va de viaje a Suecia y le ocurre algo que le parece similar a lo que se le curó con lo que tú le mandaste y entonces lleva el papelito donde tú escribiste "Sprite" y le dan un anticoagulante oral, por ejemplo...

a lo mejor alguien lo hace porque es un fanboy de status quo, pero yo creo que hay motivos...

Emilienko dijo...

También es posible que el farmacéutico se confunda, que no identifique el producto y que le de por prepararlo de forma magistral.

academico dijo...

Veo más creible lo de hacerlo por la pasta, y ésto ser un suceso que a nadie se le ha pasado por la cabeza...

En cierto sentido, los gestores aunque sean médicos a veces no se dan cuenta de estas cosas... total, cuando estás todo el día de papeleo, acabas olvidando la medicina...

Ter0n dijo...

La mala pasada es que las aplicaciones informáticas sólo reconocen los principios activos para las estadísticas positivas. Al menos en el Diraya, cuando usas el fármaco te sale la versión preparada para que en la farmacia te la reconozcan.

Pero vamos, que es absurdo lo mijitas que se ponen los gestores. Ayer durante la guardia vi un fármaco hormono-modulador en el medimecum que costaba 560€ y sólo tenía ese principio activo. Eso es una pasta lo hagas por PA o por nombre comercial.

Javithink dijo...

Claro, Emilio, pero tú ya metes el factor confusión de por medio, yo te hablo de una situación en la que la confusión ni siquiera tuviera ningún papel (si la tuviera más a favor aún, claro)...

El problema de la economía del medicamento es que parece haberse convertido en la única parte de la economía de la salud que llega al profesional, y claro, así es difícil implicar a nadie en nada...

Cherry dijo...

Pues yo creo que la coca-cola en los oídos tiene que hacer cosquillas con tantas burbujitas xD

Oidun dijo...

En algunas ocasiones el no genérico puede tener más valor.

Ejemplos:

1) Tamaño de la píldora. Algunos genéricos son de tamaños desproporcionados y a los pacientes les cuesta tragarlos. Algunos incluso los dejan.

2) Color. A los pacientes mayores les cuesta mucho diferenciar fármacos y no podemos estar cambiándoles la forma de la pastillita o el color de la caja contantemente.

Por cierto y ya que sale lo de la Coca-Cola...

Sabeis que también se usa Coca-Cola en ocasiones para desobstruir yeyunostomías? :S

Me gustaría a mi ver la evidencia de esa técnica.

:-S

Beltrán Laguna dijo...

no te vayas a reír, pero lo de la coca cola era un ejemplo o funciona?

es que con tanta leyenda urbana en torno a la maldita bebida...

aunque por otro lado yo estoy dejando los genéricos y ahora compro Ariel, Fairy, y paso de los productos día. (Esto sí que es en serio, eh?) porque al final lo barato sale caro

espero que no pase lo mismo con los genéricos

un abrazo, doctor

Arias AEG dijo...

"... También es posible que el farmacéutico se confunda, que no identifique el producto y que le de por prepararlo de forma magistral.
..."
Pues en ese caso se ganaría el suelto y nos quitamos de en medio informadores obsoletos. Lo que comentas no es difícil si tenemos en cuenta la caligrafía que se gastan algunos, y que encima siempre escriben las mismas 30 o 40 cosas que le caben en la cabeza.
Ahora a reciclarse,
-¿cómo era? ciproflor...eeehhh, leñes sí, esa del escote de la comida del otro día...la del boli chulo con luces.
Que no es un bien de consumo, es un medicamento y si lleva itraconazol , pues eso lo escribes y listo. Si al final van a defender que el vademécum venga alfabéticamente por marca comercial, vas a ver, y saldrá un genio mediático de estos líder de opinión corroborando que..., ah no, que me están diciendo que ya ha salido en el periódico.