5 de mayo de 2010

El genio de la botella de suero


-A este paciente lo vamos a dejar "en dieta" hasta que mañana se haga el TAC, así que le voy a prescribir su sueroterapia. ¿Te importa írsela poniendo, Teresa?
-No, ahora mismo lo hago.

A la pobre Teresa casi le da algo cuando descubre a un señor pequeñito y barbudo dentro dentro de una botella de suero fisiológico.

-Emilienko, ¿puedes venir, por favor? Hay un problema.
-¿Qué pasa?
-Hay algo vivo dentro de la botella de suero.

Teresa tenía razón. Parecía que había algo vivo, y nos dio por estimularlo haciéndole molestas señales de luz con el otoscopio de pared. Así conseguimos despertar a un genio que vivía dentro de esa botella: "el genio de la botella de suero", como él mismo dijo llamarse.

Hay que explicar que no le hizo mucha gracia que le interrumpiéramos su sueño milenario, porque nada más espabilarse, comenzó a soltar insultos en alguna lengua muerta hace muchos años. No le preguntamos cuánto tiempo llevaba metido ahí porque nos parecía de mala educación y además porque nos constaba que el pedido de sueros era de esa misma semana. No parecía haber explicación racional que explicara cómo un genio milenario había acabado pasando sus días flotando en agua con sal.

-¿Podemos pedirte deseos? -le pregunté deseoso de que convirtiera mi Nintendo DS en una Nintendo DS XL; pero, antes de que pudiera formularlo, me interrumpió.
-En realidad, deseos propios no concedo. Sin embargo, sí que podéis pedir algo para el hospital: algo que queráis mejorar de éste, una sola cosa, aunque parezca imposible de realizar.

A Teresa y a mí nos pareció una responsabilidad muy grande como para decidirla rápidamente; así que escondimos al genio de la botella de suero detrás de las ampollas de beta-bloqueantes, donde seguro que no miraba nadie, acordando haber decidido nuestro deseo al día siguiente. A estas horas de la tarde, aún no tengo ni idea de qué pedir.

Si vosotros pudiérais cambiar una cosa, una sola cosa del sistema sanitario, aunque fuera imposible, ¿cuál sería?

13 firmas. Añade tú la tuya:

dra jomeini dijo...

Que funcionara, jajajaja. Muy buen post

Cherry dijo...

jum...

jummm...

jummmmm...

¿sólo una cosa? xD

Ter0n dijo...

Excelente hilo, sí señor :)

academico dijo...

Está claro, una "Nintendo DS XL", fundamental tener una en cada planta para mejorar las "vibraciones" del personal...

Marisa dijo...

Emilio, qué bueno el post! Qué bien escribes! Me encanta.

BlackZack dijo...

Mola el post, pero no sé qué pedirle. Hay tantas cosas que podrían mejorar, y eso que aún no me he metido en sus entresijos, que pongo la mano en el fuego que descubriré bastantes más cosas de las que quejarme al genio XD

Alfonso dijo...

Si me fuese concedida una sola oportunidad, una sola bala de plata para mejorar las cosas, pediría la apertura real y efectiva del gobierno del SNS a la participación ciudadana. Si la gente no siente como propio el sistema sanitario público, que se financia con sus impuestos, la gente se irá. Ya está pasando, de hecho. Y el sistema no puede reaccionar a eso ahora como siempre lo ha hecho: defendiéndose con la adquisición de tecnología para retener la migración silenciosa hacia otras alternativas de aseguramiento. No estoy hablando de una beligerancia entre sanidad pública y privada. No es eso. Pretendo basar mi razonamiento en el hecho de que el SNS es una conquista social que cimenta la convivencia democrática; su erosión es la erosión de la democracia. Darle poder a la gente, creerse de verdad eso del empoderamiento del paciente, tiene consecuencias. Por otra parte, los mecanismos de participación ciudadana ya previstos no parecen funcionar muy bien o, al menos, no inciden en el corazón de la gestión del sistema como concepto, no como habilidad técnica. ¿Por qué no ensayar nuevas fórmulas? ¿Por qué no, al menos, atreverse a pensar otras estrategias? Ahí dejo el enlace a algunas reflexiones elaboradas en Synaptica sobre el tema, por si a alguien le pudiese interesar echarle un vistazo, comentarlas, discutirlas, machacarlas, etc. Gracias, Emilienko, por este gran post, en el que se detecta la traza del discurso Pokemon.

academico dijo...

Se me acaba de ocurrir un deseo "bastante barato" de cumplir... que desde YA, ningún político ni funcionario público tenga posibilidad (menos aún, pagada por el estado) de acceder a una sanidad privada... así sabrían bien de "lo que hablan", y pondrían más empeño en mejorarla "por su propio bien".

Dawel dijo...

¿Podemos pedirle directamente un deseo o tenemos que decirle cómo tiene que hacerlo?

Teresa dijo...

Si yo pudiera cambiar algo de este sistema sanitario, -aunque fuera imposible, y creo firmemente que no lo es-, sería la falta de ilusión, de motivaciones, que se respira por aquí.
Nos faltan utopías, sueños, esperanzas en que todo se puede mejorar y que depende de cada uno de nosotros el que eso sea posible; fe en la vida , en nostros mismos y en la posibilidad que tenemos cada día de crear BELLEZA.
En nuestro medio, en el que convivimos cada día con el dolor y la desesperanza, también lo hacemos con la fuerza de superación, con el amor hacia los seres queridos, con la confianza que depositan en cada uno de nosotros todas esas personas cuyas vidas pasan por nuestras manos. Nuestro trabajo nos ofrece infinitas posibilidades para aportar belleza a nuestra vida y a la de todas las personas que nos rodean. Y es que, como dijo Aristóteles, "La verdadera felicidad consiste en hacer el bien".

Emilienko dijo...

Es curioso, Teresa, pero es practicamente lo mismo que pediría yo. Yo pensaba desear que los que aún no se han quemado que no lo hagan nunca, y que nunca pierdan la ilusión por crear el hospital en el que todos un día soñamos trabajar.

Jose Gudú dijo...

No os queméis! Que estoy a punto de llegar y no quiero un hospital de quemados. A nuestro sistema le harían falta tantos cambios por tantos flancos que tendríamos que ponerle sueroterapia al mismo genio del suero para evitar que entrara en shock.
De todos modos... en cuanto que esté en el hospital me asomaré al armario de los betabloqueantes, a ver si sigue allí...

Ruth dijo...

Desde luego que es fundamental que la gente no pierda la ilusión de trabajar en algo que le gusta, pero si yo tuviese que pedir una sola cosa sería que todo el mundo comprendiera el real funcionamiento del sistema. De este modo, los servicios no se saturarían de gente que está donde no tiene que estar y esto también haría que los que trabajan ahí no se cansaran de atender a gente quejándose, con y sin razón, de lo "mal" que funciona esto.

Creo que no me he explicado muy bien, pero sé que eres inteligente y sabes a lo que me quiero referir.

Ay! Si la gente supiera lo afortunados que somos!