4 de abril de 2011

La puerta del Morato y la reputación digital


Tengo muchos amigos en mi hospital. O, al menos, eso me dice Facebook, entienda lo que entienda esta página web por amigos.

El caso es que el pasado fin de semana comencé a ver que en los muros de muchos de estos amigos se estaba haciendo popular una aplicación. El nombre de la misma me resultó increíblemente tentador y no me pude resistir a instalarla: "La puerta del Morato".

Para quienes no lo sepan, tengo que aclararles que "El Morato" es como se conoce popularmente mi hospital y, cuando se habla de "La Puerta", nos referimos al área de Urgencias.

Al igual que a Pandora, la curiosidad me pudo e instalé la aplicación para ver qué había en su interior.

Era muy simple, pero interesante. Incluso me reí un par de veces. Al ejecutarla, apareció en mi pantalla una ventana emergente en la que estaba escrita una frase típica de cualquier guardia; bastantes de estas frases uno las ha dicho en más de una ocasión.

Cuando iba a cerrar este sencillo juego, me llamó la atención que éste te daba la oportunidad de añadir frases propias a la colección. Fui observando como a lo largo del fin de semana, iban apareciendo frases nuevas en el repertorio.

Pero no sólo aumentó el número de frases, sino la intensidad de las mismas. Críticas sutiles, ataques contra todos los colectivos profesionales y caricaturizaciones de pacientes hicieron aparición. Y, en cierto modo, era lógico que fuera así, dado que dejar una frase para que entre dentro del conjunto de las mismas es anónimo.

Lo sucedido me hace plantearme tres preguntas, que son las siguientes:

1) El acceso a la aplicación es libre; ¿está bien que las críticas de una empresa hechas por los propios trabajadores estén disponibles para el público general? ¿Qué efecto tiene esto cuando ese público son enfermos que no aceptan que el sistema sanitario tiene imperfecciones?

2) En el caso de que se nombrara un responsable de reputación digital del servicio para tratar este tipo de situaciones, ¿qué actitud tendría que tomar de cara a los trabajadores y de cara a los pacientes? No olviden que detener la aplicación queda por encima de sus posibilidades. Y al ser una aplicación anónima, las represalias tampoco son posibles.

3) Si la aplicación fuera utilizada para verter calumnias sobre el servicio, ¿existiría una manera de detenerla?

Yo les animo a que se planteen estas preguntas porque, si en mi hospital ha ocurrido, puede que dentro de poco tiempo tengan el mismo problema en el lugar donde trabajen.

Foto: Una puerta hacia un lugar desconocido. Ésta en concreto pertenece a un monasterio perdido entre montañas balcánicas.

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Frank Lhermitte dijo...

Todos sabemos que criticar/morder la mano que te da de comer está mal. Sin embargo, a veces es necesario para dsiminuir el nivel de malestar general, y si te echas unas risas mejor, ¿no?

¡¡Marchando un filete bañado en acite!!