22 de julio de 2009

Mis dudas de la Glargina


Cuando ingreso a un paciente de urgencias, normalmente lo dejo en dieta absoluta; esto es, sin comer nada por boca. Esto lo hago porque es posible que, en las próximas horas, este paciente tenga que entrar en quirófano y a los anestesistas no le hace mucha gracia dormir a una persona que tiene el estómago lleno.

Es un poco más difícil cuando el paciente es diabético. Me da mucho miedo no darle de comer a un diabético, porque que se me puede hipoglucemiar antes de una operación. Por eso, normalmente, le pongo sueros con glucosa intravenosos, para evitar la hipoglucemia.

Sin embargo, lo que hago es sustituir un peligro por otro: con los sueros elimino el riesgo de hipoglucemia, pero introduzco el riesgo de hiperglucemia, y no sé cual es peor. En estos casos, no me queda otra que acompañar esos sueros glucosados pinchazos de insulina para evitar subidas de azúcar.

El mundo de las insulinas es complejo y farragoso. Hay muchos tipos de insulina, unas son rápidas y otras lentas; unas tienen más vida media que otras. En medio de mi aprendizaje de insulinización, un día descubrí una insulina especial: la insulina glargina, o "Lantus", que es su nombre comercial.

La insulina glargina es estupenda. Un solo pinchazo al día asegura niveles de glucosa aceptables con un muy bajo riesgo de hipoglucemias. La glargina me facilita el trabajo.

Hace un mes, llegó una noticia que ha caído como una bomba. Se ha anunciado que podría ser que los pacientes tratados con insulina glargina tengan más riesgo de desarrollar cáncer.

No es algo demasiado raro. Al fin y al cabo, la insulina trabaja quitando azúcar de la sangre de un modo muy simple: le dice a las células del cuerpo "¡hay mucha azúcar en sangre! ¡empezad a comérosla ya!". Así las células comen glucosa y crecen. Pero supongo que eso lo harán tanto las células normales como las cancerígenas...

No sé. Desde luego, ahora mismo la Agencia Europea del Medicamento ha dicho que: "la insulina es un tratamiento eficaz y seguro y no existe evidencia de que cause cáncer. Los resultados de los estudios, en caso de confirmarse, sugieren que determinados análogos de la insulina de duración prolongada podrían estimular el desarrollo de un cáncer ya iniciado".

Ahora mi pregunta es: ¿comienzo a prescribir otras insulinas con más riesgos de hipoglucemia o sigo utilizando la glargina, que es más segura a corto plazo pero tiene un dudoso y leve riesgo de cáncer a la larga?

Foto: El páncreas según "érase una vez la vida".

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Beíca dijo...

Este tipo de estudios caen siempre como una bomba. Pero, mirándolo friamente, ¿en serio crees que puedes "aumentar el riesgo de cáncer" en un paciente diabético al que ingresas y le pones el suero más la glargina?

Este año, en nutrición, nos citaron en clase varios estudios que demuestran que alimentar correctamente al paciente canceroso (ya sabes que muchos de estos pacientes acaban desnutridos, incluso en el hospital) NO aumenta el riesgo de crecimiento tumoral. Las células tumorales sí, son células, y por tanto "chupan" glucosa... Pero también chupan glucosa las células del sistema inmune, y las células normales que reparan los tejidos... En fin, no creo que el aumento de aporte de glucosa a TODAS las células del organismo en estas situaciones "aumente" el cáncer... Yo seguiría usando glargina, a no ser que aparezca un estudio realmente concluyente que me diga que glargina = más cáncer (y, en ese caso, la AEM retiraría el fármaco...)

Javithink dijo...

¿Por qué para que un fármaco se empiece a usar en la clínica se hace con "psudoestudios" con pacientes hiperseleccionados y que muestran datos dudosamente concluyentes a nivel de efectividad en muchos casos y para restringir el uso por un efecto secundario se reclaman megaestudios sin fisuras?

El mecanismo fisiopatológico de un eventual incremento del cáncer sería lógico y conocido (ya se postuló con análogos insulínicos hace muchos años, simepre ha estado ahí), dado que no deja de jugar con los factores de crecimiento... :S

El tema de las hipoglucemias...yendo a los estudios primarios se ve que la diferencia respecto a NPH no es espectacular, la verdad, es estadísticamente significativa, pero habría que ver la relevancia clínica de dicha representatividad estadística.

La insulina glargina tiene sus indicaciones (y son muchas menos que las que se usan en la práctica, como bien explicita la última revisión de la guía NICE de diebetes), ajustarnos a ellas yo creo que es una buena forma de no caer en la mala praxis.

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Pero tu no estas entre europa y asia? Que haces escribiendo sobre la diabetes? Jeje

f.ode dijo...

A ver, es una operación en un momento dado: es poco probable (aunque probable) que "por una sóla vez" vaya a desarrollar un cáncer, y más cuando a quien estás tratando ha tenido un tratamiento previo.
Cómo se nota que eres de estadística...