21 de febrero de 2011

Garrote y zanahoria: al asno lo que es del asno


Es una obviedad decir que por muy bien que funcione cualquier organización sanitaria, ésta siempre es susceptible de mejora. Pero cuando lo que se pretende mejorar de una organización sanitaria es el personal, las cosas se ponen complejas.

Clásicamente, se han descrito dos formas de incentivar al personal de una organización, ya sea ésta sanitaria o no. Familiarmente, a esos incentivos se les ha llamado "garrote" y "zanahoria".

El incentivo garrote pretende "castigar al malo" con el objetivo de que tanto él como sus compañeros eviten conductas improductivas. Por ejemplo, en algunas empresas, se ficha con la hora de entrada y salida de modo que los impuntuales son castigados para que cumplan todas sus horas de trabajo. A pesar de que los incentivos garrote son efectivos en gran medida, despiertan en los buenos trabajadores sentimientos negativos. Algo así como "si yo trabajo bien y soy puntual, ¿por qué mi jefe recela de mí con esta amenaza?".

Sí, el incentivo garrote es cruel, pero peor aún es el incentivo zanahoria.

El incentivo zanahoria es el opuesto al anterior, dado que lo que hace es "premiar al bueno" para promover actitudes positivas. El incentivo zanahoria otorga premios, en ocasiones económicos, cuando se logran determinados objetivos. Pero las desventajas de cualquier zanahoria son dos:

1. Se lucha por el objetivo y no por lo que realmente importa, que es lo que motiva el objetivo. Por ejemplo, si se propone un premio al que ahorre más papel, los trabajadores intentarán consumirlo menos y se corre el riesgo de que dejen de escribir.
2. Cuando se deja de lograr el objetivo, no se obtiene la zanahoria y el trabajador no percibe eso como haber dejado de obtener un complemento salarial ya no merecido, sino como un injusto recorte del sueldo. Y es que a recibir dinero cualquiera se acostumbra rápido.

Debería entenderse que tanto garrotes como zanahorias pueden servir para estimular a los asnos, pero los trabajadores no somos asnos. Entonces, ¿cómo se debería promover una actitud de mejora? Sencillo. En el caso de los trabajadores sanitarios existe una ventaja que no está presente en otros sectores.

El trabajador sanitario suele ser un sujeto motivado; al fin y al cabo, todo el mundo habla de la vocación que hace falta para desempeñar nuestros puestos de trabajo. También es verdad que somos inconformistas crónicos, pero ¿acaso esto no es un reflejo de nuestro deseo por trabajar en un lugar mejor y por tanto de nuestra vocación?

Es así de fácil. Que nos pregunten qué no nos gusta, que nos consulten que es lo que aún puede ir mejor. Que nos hagan partícipes en iniciativas y proyectos de cambio consensuados por ambas partes y que cuando no sean posibles nos expongan los motivos por los cuales no lo son.

Porque la motivación en un sujeto vocacional es más fuerte que un golpe de garrote y sacia más que una dieta a base de zanahorias.

Foto: Poco motivante ensalada de zanahorias para la cena.

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Fran Sánchez dijo...

¡Excelente análisis, Emilio!

Desde mi punto de vista, el sistema de incentivos (zanahorias) se ha prostituido mucho... y los objetivos se han convertido en fines en sí mismos, no en herramientas para la mejora.

Se llegan a dar circunstancias tan desagradables como la pelea entre compañeros en la cafetería por un ingreso del familiar de un compañero con la única motivación (que ya ni se molestan en ocultar) del aumento de las estancias medias y cómo perjudica a los objetivos.

Creo que es un buen momento para intentar reconducir esto, poner menos objetivos, orientarlos más a verdaderos resultados en salud (menos objetivos que se cumplan con actas, protocolos y reuniones) y recuperar la esencia de nuestras profesiones, nuestras vocaciones... cuidar y mantener la salud de las personas.

Un abrazo.

Ertrael dijo...

Gracias Emilio... siento en cierta medida, algo de dedicatoria en esta entrada...

Xosé Manuel Meijome dijo...

Me gusta el análisis y lo comparto, pero no es así de sencillo... mira, donde yo estoy se pasa una encuesta en octubre, noviembre para programar la formación continuada del año siguiente y la participación es paupérrima a pesar de que se pasa la encuesta en papel por todos los servicios y unidades y está disponible también on-line en la web de Gesti@nFC... en fin, que creo que tienes razón en que el diseño de objetivos falla y que acabamos confundiendo el medio y el fin.

Emilienko dijo...

@Xosé Manuel

Me ha resultado muy interesante lo que has escrito, pero me gustaría saber un poco más. ¿Por qué crees que tu personal no se motiva por la formación continuada?

Puede haber muchos motivos. Quizás crean que no la necesitan. Tal vez tengan otras preocupaciones. Es posible que se sientan defraudados. No lo sé. ¿Qué opinas tú?

Anna dijo...

¡Qué grande eres!

Besos!!

amperezs dijo...

Muy buen análisis, Emilio.
Pero añade otra variable: ¿y si la cúpula de esa organización sanitaria establece sus objetivos sobre la base del ahorro presupuestario sin tener en cuenta otros factores?

Iñaki dijo...

¿Y que me decís cuándo se fijan unos objetivos dando por hecho que se van a cumplir y que lo único que se persigue es cubrir el expediente?

¿No sería más ético convertir ese porcentaje de salario variable en salario fijo y nos dejamos de marear la pérdiz?

Y que conste que estoy a favor de un buen sistema de incentivos económico, pero que sea realmente motivamente, y no una tapadera sinsentido.

Gracias Emilio por hacernos reflexionar.

Diego y Puchupo dijo...

Chapeau

Ignacio Basagoiti dijo...

Genial Emilio, motivación es la palabra mágica y para demostrarlo hemos hecho la entrada sobre el mismo tema. Además (esas cosas de los memes) la primera idea era poner una imagen sobre el palo y la zanahoria.
Te dejo mi post y pongo comentario en el mio.
http://www.saludcolaborativa.com/?p=25

academico dijo...

Pues yo creo que el sistema de castigo y recompensa en un mundo capitalista como este funciona bastante bien... quizás la cosa sea evaluar que la zanahoria y los castigos sean eficaces.

Por ejemplo, en nuestros hospitales, podemos poner una hora de entrada y una hora de salida, pero con todo, a las 4 de la madrugada salvo catástrofe, los que sacan el trabajo adelante son los residentes mientras los adjuntos en general duermen. Eso sí, los adjuntos reciben su zanahoria (bastante más grande que la de los residentes) mientras duermen.

¿Esa zanahoria es adecuada? ¿No sería mejor dar la zanahoria si se demuestra actividad/productividad? Porque aunque cuando yo tenga 50 años me gustaría vivir como lo hacen ellos, la realidad es que tienes a gente cobrando mientras duerme (no produce)...

En este caso, el "palo" de fichar no es efectivo, pues estar están, pero la zanahoria tampoco, porque se está dando indiscriminadamente trabajen o no.

Quizás la zanahoria que planea sobre tener unos ingresos bajos no sea la ideal para la sanidad, que queramos o no, tratamos con personas. Quizás hay que buscar otra...

Y bueno, así sucesivamente...

@monicamoro dijo...

cierto, cierto pero hay much@ sord@ :)

Xosé Manuel Meijome dijo...

Ojo no confundir incentivos/objetivos y motivación.

La motivación es algo intrínseco y pensar que se puede mantener "gracias" a cualquier clase de incentivos...

Incentivar y poner objetivos siempre tendrá sus limitaciones pero que estas no vengan de su diseño ni orientación ya es un avance; esto es, que los objetivos estén 'en mano de' los profesionales y que su ponderación sea tal que merezca el esfuerzo extra de alcanzarlos porque pensar que lo que hay que incentivar es la actividad normal/rutinaria es otro error común; eso se llama sueldo.

rocioalma dijo...

Aún estando de acuerdo en esencia, discrepo. Creo que todo es prostituible. Sobre todo porque las motivaciones de los médicos (por concretar) y las de los gestores son diferentes: unos, en el mejor de los casos, quieren hacer bien su trabajo con su paciente concreto; los otros, distribuir los recursos en poblaciones. Si los gestores, en lugar de incentivar, tratan de motivar, es percibido con frecuencia como una especie de adoctrinamiento de masas y tiene un efecto contraproducente.
No sé... Es como las multas: hasta que no se han puesto duros, no han descendido los accidentes mortales.
Quizás como masa seamos una buena asnada...

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