5 de enero de 2011

Las ilusiones quijotescas de los indicadores de calidad


Os voy a contar "El Quijote".

Bueno, un resumen, que El Quijote es muy largo y seguro que no tenéis tiempo. El Quijote es la historia de un señor que se tira un libro entero paseando por Castilla y descubriendo el sentido de la vida con su compañero.

El problema de este resumen es que también serviría para resumir "El lazarillo de Tormes" y todos sabemos que ambos libros son muy diferentes.

En Estadística, cometemos a menudo ese mismo y torpe error: resumir demasiado. La media de los números 4, 5 y 6 es 5; la media de 1, 1, 5, 9 y 9 es 5 también y son poblaciones completamente diferentes. Pero, como a vosotros os pasa y también me ocurre a mí, no tenemos tiempo. Necesitamos un resumen. Necesitamos saber que la media es 5 porque no tenemos tiempo para conocer a la población entera, pero, mientras lo hacemos, no debemos olvidar que la media es un parámetro con la perversa condición de que simplifica en demasía la naturaleza de los números que hay detrás de ella.

A lo largo de mi vida, he trabajado en varias ocasiones con indicadores de calidad. Los indicadores de calidad son "números resumen" que sirven para evaluar la calidad de algún aspecto específico de la sanidad y, lo que es más maquiavélico, para poderla comparar con otros años y con otros sitios.

Fui muy partidario de usar indicadores de calidad hasta que un día, en uno de los hospitales por los que he pasado, me quedé encerrado en el ascensor. Permanecí allí bastante tiempo y tuve oportunidad de pensar.

Pensé en el daño que estaba haciendo un ascensor averiado: por ejemplo, los pacientes no podrían ir a quirófano a operarse. Esto aumentaría el indicador de suspensiones quirúrgicas y, probablemente, el de reclamaciones.

Entonces me di cuenta de que ambos indicadores no sólo miden las operaciones que no se hacen ni las reclamaciones que se escriben.Estos indicadores evalúan también si funciona el ascensor. Y, por analogía, que el cirujano no hubiera acudido ese día porque tenía gripe, entre otras cosas. Por tanto, unos indicadores que se desploman, no indican necesariamente que lo que evalúen esté funcionando mal.

Ahora os será fácil imaginar un contraejemplo en el que una mala praxis haga relucir un indicador. Por lo tanto, cuidad vuestros indicadores, que son el mejor resumen que tendréis del servicio que estéis evaluando, pero no olvidéis que internamente, esos indicadores no significan absolutamente nada.

Foto: El Quijote, falsamente fascinado por un trozo de papel, por Ehecatzin.

9 firmas. Añade tú la tuya:

Juana dijo...

Para implantar al ISO 9001 vino un asesor, un tipo encantador, nos contaba un chistecito:

-Fuimos a un hospital, las normas las cumplian a rajatabla, todo lo tenian impecable, pero cuando les dijimos "a los enfermos los encuentro desmejorados", ellos contestaron: "es que no tenemos tiempo de atenderlos, los protocolos nos dan mucho trabajo"


Pues lo mismito digo de los indicadores ....

Beíca dijo...

Salud (mal entendida): ausencia de infecciones o enfermedades.

Salud (bien entendida): estado de completo bienestar biopsicosocial, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades.

Análogamente, los indicadores de calidad se parecen a la asistencia sanitaria mal entendida, enfocada única y exclusivamente al primer concepto de salud.

khaarl dijo...

Es extremadamente necesario crear los "indicadores de eventualidad".

Cherry dijo...

Me encanta como haces que todo parezca tan sencillo. Si algún día te hartas de la medicina, dedícate a la enseñanza ;)

Elessar dijo...

Chapó, Emilienko. Me ha encantado.

Mar dijo...

tienes un aplastante sentido de la lógica :)

eso es, nada más y nada menos, un resumen es sólo un resumen, hay que relativizar y, ya de paso, afilar esas armas estadísticas cada vez más

besos!

rocioalma dijo...

Qué diría el Principito de todo esto...

(To se pega, Emilio)



*

@cientounero dijo...

Me ha gustado mucho.

@lramosneira dijo...

Buenísimo (y el comentario de @Juanatalavera tb!)