14 de diciembre de 2011

Mis pacientes conflictivos


Todos los médicos hemos discutido en alguna ocasión con algún paciente; y el que diga que no o es que ha visto pocos o bien miente.

Hace algunas semanas me tocó a mí. Claro que no era la primera vez que me ocurría y, quizás por eso, lo vi venir: a veces puedes sentir cierta predisposición en un paciente hacia un enfrentamiento desde el primer momento de la consulta.

La experiencia es un grado y uno va aprendiendo con la práctica a evitar estas situaciones. Pero hay días en los que, tal vez porque te has levantado más irritable de lo normal o porque el paciente, con un comentario incisivo, te alcanza en tu punto débil, entras al trapo y la discusión se genera. Has caído en la trampa cuando piensas: "Tú, paciente, entras en una jungla que no es la tuya y tienes la osadía de plantarte ante el león y pisarle la cola".

Si caes en el vórtice de la discusión, es muy difícil salir de él, porque las dos únicas escapatorias son la resignación o la huída y generalmente ninguna de las dos partes está dispuesta a ello. Yo suelo escapar indicando al paciente que, si tan descontento está con mi praxis, que me ponga una reclamación, que discutiendo no vamos a solucionar nada, que mejor nos centremos en solucionar su problema y, que si no, las reclamaciones se ponen en la planta baja.

No hubo reclamación, pero puedo asegurar que el enfado me duró a mí más que al paciente. En concreto, porque estuve ofuscado durante cuatro días.

Tanto me duró el enfado, que me planteé si el motivo de que no se me pasara era que yo no tenía razón. Pensando acerca de la situación, recapacité acerca de qué era lo que me había llevado a ella. Y pronto me di cuenta de que el motivo era que estaba intentando tratar una enfermedad en un paciente conflictivo, cuando lo que se debe hacer es tratar a un paciente conflictivo con una enfermedad.

"Ver al paciente como conjunto" y "ver a los enfermos y no a las enfermedades" son axiomas que nos repiten hasta la saciedad en la Facultad y en los cursos de formación complementaria. Pero no ha sido hasta hace unas semanas cuando no he comprendido lo que realmente significan.

No es sólo tratar una enfermedad en un paciente de tales características, sino tratar una enfermedad en un paciente de tales características que cuando lo estoy viendo se siente de tal modo debido a tal otro motivo.

Procuré en mis guardias siguientes prestar atención a este aspecto. Ya no se trataba de taponar la nariz de un paciente hipertenso con una epístaxis del mejor modo posible, sino de taponar la nariz de un paciente hipertenso que se encuentra irritable y nervioso porque le da miedo la sangre del mejor modo posible. Ya no se trataba de sajar un absceso periamigdalino en una joven estudiante sin antecedentes de interés del mejor modo posible, sino de sajar un absceso periamigdalino en una joven estudiante sin antecedentes de interés que está preocupada porque desde las últimas horas no es capaz de abrir la boca y no sabe si se le va a pasar del mejor modo posible.

No eres capaz de discutir con una persona si, desde el primer momento, estás en un nivel superior. Pero no un nivel superior de autoridad, sino en un nivel superior en la relación, cuando conviertes la predisposición a la discusión en otro problema que abordar y resolver durante la consulta.

Y no quiero pecar de cursi, ni tampoco mi intención es intentar aparentar ser buen médico, pero desde que me esfuerzo en encontrar las diferencias entre los pacientes y tratarlos según estas diferencias, las guardias, que a estas alturas de mi residencia, se me antojaban rutinarias y repetitivas, han recuperado la capacidad motivadora que perdieron hace tiempo.

15 firmas. Añade tú la tuya:

BlackZack dijo...

A veces la rutina hace que uno vaya mellándose, como un cuchillo que choca mucho con una superficie dura, y suelen ser estos pequeños (o grandes) malos tragos los que le afilan a uno.

Uno no puede aspirar a hacerlo todo bien en un determinado momento, pero sí a estar dispuesto a percibir los errores o faltas, y corregirlos o rellenarlas; así, no me nace sino decirte que está fantástico que hayas encontrado sentido a eso que nos dicen tanto en la facultad, y todavía más fantástico que lo hayas compartido ^^

Un saludo.

enfermero9 dijo...

De acuerdo en todo, pero no dejo de preguntarme: ¿qué te pasó con el paciente conflictivo?.
No es que tenga importancia pero me pica la curiosidad.

rocioalma dijo...

Hola! He vuelto.
Hoy me han preguntado "ese muchacho que estaba sentado a tu lado esta mañana es Emilienko? Lo conozco de internet, no sabía que trabajaba aquí."
Dios... me he sentido la madre de la Pantoja.


Para una buena interpretación teatral en el ámbito de la improvisación a dos tienes que saber de ti y de tu opuesto quién es, el objetivo que persigue y qué hará para conseguirlo.

*

RAFA ORL dijo...

yo tb me pregunto pq discutiste con ese paciente, en cuanto a lo de que no existen enfermedades sino enfermos es algo que pensaba que tenias superao.yo en eso casos intento actuar como si estuviera delante un esceptico de la medicina al que tuviera que convencer. Realmente la gente se pone agresiva y discute por miedo, desinformacio... y luego recula y son los pacientes mas agradecidos aunque como siempre hay de todo

epiriz dijo...

que buen medico de familia hemos perdido, suerte para los otorrinos

Juan F. Jimenez dijo...

Añadiria que quizas nos enfrentamos -ademas- a enfermedades sociales dentro de las cuales hay pacientes conflictivos con enfermedades personales

@RafaelTimer dijo...

Para aprender. A mi tambien me ha pasado. Hoy mismo.

@lamamapediatra dijo...

Nos pasa a todos. Hay que aprender. Pero también a que hay relaciones que no tienen solución...

@lucaspueyo dijo...

muy buen post. Me ha gustado mucho, y sobretodo la reflexion q haces, y la manera de darle salida

@ruiz_ramona dijo...

Vas bien pero que muy bien Ánimo!!!

@doctorjgonzalez dijo...

Yo no me atrevería a drenar un absceso periamigdalino en un Servicio de Urgencias de Primaria...

Victoria dijo...

Me paso lo mismito anoche. Solo se te ha olvidado mencionar que las buenas maneras y la educación brillan por su ausencia en nuestros usuarios. Yo no seré "EL MEDICO", pero tampoco soy menos que eso.

Belén dijo...

Gracias por compartir entradas como ésta, llenas de optimismo, de querer mejorar y de tratar de ser cada día y en cada situación un fantástico médico. personalmente.Como estudiante de 6º a las puertas de empezar a hacer guardias dentro de nada, es un lujazo poder apreder de gente como tu aún sin vivir en la misma ciudad o conocerte. Gracias Emilienko!!

Sophie dijo...

Más que con enfermos los problemas los he tenido con la familia. Esta mañana he tenido dos situaciones tensas, en una me soltaron una fresca por no acceder a la exigencia que me hacían y en otra me vino de frente la familiar de un paciente a ponernos a bajar de un burro a todos los médicos que habíamos atendido al paciente porque pensaban que las cosas se tenían que haber hecho de otra manera. He empezado a explicarle paso por paso lo que habíamos hecho y por qué...la familiar no me dejaba hablar, no paraba de interrumpirme para seguir dándonos caña...y he perdido la paciencia. He intentado ser lo más asertiva posible hasta que no he podido más, se habla mucho de que los médicos tenemos que ser empáticos y tal, pero poco de la mala leche de los que vienen encabezonados a que "yo mando aquí y me vas a hacer lo que yo te digo que paesopago".
De R1 veía las cosas de otra manera...ahora me veo más seria, menos dispuesta a dar explicaciones, menos paciente al primer indicio de "persona con ganas de pelearse".

Mar dijo...

Gracias por compartir la reflexión, me la apunto mentalmente que seguro que no estará de más en el futuro :)

Pero bueno, debe ser complicado evitar siempre "entrar al trapo" (aunque sea lo mejor), ¡somos humanos!

beesos