
¿Os habéis parado a pensar qué sería de esta ciudad sin el azahar?
Por ejemplo, pensad en los pregones. Cuando llega ese momento en el que dicen "ya huele a azahar" o "los azahares comienzan a florecer" o cualquier otra afirmación por el estilo tendría que decirse otra cosa: frases con menos solera como "ya llega la época de las cervecitas en la calle", "ya todo el mundo está enfadado porque se tiene que levantar una hora más temprano", "ya hace mucho calor para llevar jersey", "ya huele a torrijas".
También afectaría a los olores, que es una cosa que llama poco la atención, pero que caracteriza mucho a las ciudades. Así, Munich huele a pan y salchichas, Londres huele a mantequilla y Belgrado huele a aceite de motor. Ahora Sevilla en primavera tendría que oler a otra cosa. A mierda de perro en acera. A paloma. A máquinas de aire acondicionado.
Escoja Vd. su nuevo olor favorito para su ciudad.
1 de abril de 2007
El día del azahar
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